Hoy tocaba otro de los “must” del viaje: la destilería de Jack Daniel’s. Algo más de 70 millas, que hicimos bajo la lluvia. Hicimos el primer trayecto por la interestatal y seguimos luego por carreteras locales, con un recorrido por un paisaje muy bonito, tan sólo un poco estropeado por el mal tiempo. No había mucha gente para ser un domingo.
*** Imagen borrada de Tinypic ***
Al llegar al Visitor Center nos fijamos en un cartel que pedía que se acudiera con ropa apropiada si llovía o hacía mal tiempo. Sacamos las txamarras y para dentro. El interior es bonito, con un techo con vigas de madera y diverso material expuesto.
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En el mostrador, al decirles que queríamos hacer un tour, nos dieron unas entradas para la visita gratuita, pero vimos que había otra visita, el Tour Old Nº 7, algo más completa en la que se probaban tres tipos de whiskey distintos al final. Nos decidimos por esa. Una vez que estás en una destilería, qué mejor que salir probando el producto. La visita costaba 10 $ más las tasas, y había que ser mayor de edad para hacerla. Cuestión que tuvimos que probar enseñando los carnets. Dura algo menos de dos horas y desde el inicio avisaban de que habría que subir más de 100 escaleras y andar casi dos millas. No se podía sacar fotos más que en los lugares indicados, y nunca dentro de las instalaciones. Nos recogió nuestro guía, Jesse James, y en un minibús empezamos el recorrido. Empezó contando una anécdota graciosa que le había ocurrido al chófer (al menos todos se rieron): le habían entrado a robar en casa estando él dentro. Y claro, él qué hizo… pues les sacó una pistola! Y el guía le preguntó. ¿Para qué les sacaste la pistola si la tenías descargada? Ja ja ja … En fin.
El tour. Empezamos por la zona donde almacenan la madera de arce, producido localmente, que mantienen a la intemperie durante seis meses antes de convertirla en carbón vegetal, por el que filtrarán, gota a gota, el alcohol obtenido de la fermentación de una mezcla de maíz, cebada y centeno. El agua utilizada en el proceso proviene, también, de un manantial que hay en la propiedad. Junto al manantial hay una estatua, a tamaño natural, de Jack Daniel.
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Fuimos pasando por los distintos estadios de la producción y almacenaje en barricas, donde nos explicó que los tres niveles se correspondían con cada uno de los distintos tipos de whiskey de la casa: Gentleman Jack, Old Nº 7 y Single barrel, por orden de envejecimiento. Pasamos por el antiguo despacho de Jack Daniel, donde se encuentra la caja fuerte que le causó la muerte. Al parecer, Jack Daniel fue un día muy temprano a trabajar, pero se le olvidó la combinación de la caja. Tras varios intentos frustrados acabó dándole una patada a la susodicha caja, que le ocasionó la fractura del dedo gordo. La fractura no se le llegó a curar, se le fue gangrenando el pie, cada vez le tenían que amputar más hasta que finalmente, una infección generalizada se lo llevó. Moraleja, ir temprano a trabajar, mata.
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Y para terminar la visita, probamos un dedo de cada uno de los tipos de whiskey. Sólo dan un dedo, para que sumados los tres sea el límite en el que daría positivo un control de alcoholemia y nadie les pueda demandar diciendo que les han dado de beber más de lo permitido. El Gentleman Jack, suave; el Old Nº 7, conocido y el Single Barrel, umm, potente.
Después de la visita fuimos a comer a Lynchburg, que está junto a la destilería. El pueblo es muy pequeño, y la plaza parecía agradable, pero estaba lloviendo y el ambiente estaba muy tristón. Eso sí, con ambiente navideño en todos los escaparates.
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No había mucha gente y entramos en el Bbq Caboose, un local muy curioso, con un pequeño escenario y muchas fotos en las paredes. Y como no, mercancía para vender, desde bolígrafos y cuadernos hasta paños de cocina.
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Dimos una pequeña vuelta por la plaza, y entramos en la tienda oficial de Jack Daniel’s, para hacer unas compritas, en la que hay de todo.
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Terminamos en Lynchburg y nos pusimos de camino a Memphis. Eran unos 450 km y no hacía muy bueno; y no mejoró.
Íbamos tan tranquilamente hasta que, a unos 130 km ante de llegar, pasamos un cartel que no pudimos leer del todo, pero en el que si vimos que ponía “… militar ….” Nada más pasar el cartel, algo parecido a unas interferencias en la radio y una voz que decía algo. Estaba el volumen bajo y no llegamos a captar qué decía. Hicimos unas risas con la posibilidad de hubiéramos pasado un depósito de misiles y que los militares bloqueaban la radio. Seguimos. Más adelante vuelve a ocurrir lo mismo. Subimos el volumen de la radio y… ¡era un aviso de tormentas severas con peligro de tornado! Si se formaba un tornado aconsejaban actuar en consecuencia ¡¿mandeee?! El aviso era para la zona de Jackson y estábamos justo pasando Jackson!!
Y la verdad, en ese momento caía agua como si estuviéramos bajo una catarata, el limpiaparabrisas no daba abasto y no se veía gran cosa. Pensamos, ¿qué hacemos? Pero visto que el tráfico no se detenía, seguimos. Tras el aviso, el locutor de la radio recomendaba también prudencia. Pasó lo peor y sí, seguía lloviendo pero no más de lo que acostumbra a caer en casa.
Pero es que al rato volvió a empezar a llover como si hubieran abierto una compuerta de un embalse. Cogimos una de las salidas y paramos en una gasolinera. Le preguntamos a la empleada, diciéndole que nos dirigíamos a Memphis, al sur, y nos dice que “Uy, si. Las cosas están muy mal up there” Le recalcamos que vamos hacia el sur, y ella seguí diciendo lo mismo, que su padre no había podido ir a trabajar, y que la cosa está muy fea. Que si queríamos, en el bar nos podían poner la tele y ver qué pasaba. Fuimos a la cafetería y le pedimos a la camarera si nos podía sintonizar una emisora de noticias (tardó unos diez minutos en hacerlo) y finalmente nos enteramos ¡¡por Al-Jazeera!! de que había habido un tornado y varios muertos en la zona de Chicago. En donde estábamos nosotras se estaba recibiendo la cola de la tormenta. Hablando con uno que venía de Memphis nos aseguró que no había nada por aquella zona y decidimos volver a ponernos en camino.
Llegamos a Memphis pasadas las nueve de la noche y en recepción nos confirmaron que por allí no había pasado nada. Más tarde, mirando el recorrido en el mapa pudimos comprobar que el cartel ".... militar... " hacía referencia a un sitio histórico de la Guerra de secesión.
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Al llegar al Visitor Center nos fijamos en un cartel que pedía que se acudiera con ropa apropiada si llovía o hacía mal tiempo. Sacamos las txamarras y para dentro. El interior es bonito, con un techo con vigas de madera y diverso material expuesto.
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En el mostrador, al decirles que queríamos hacer un tour, nos dieron unas entradas para la visita gratuita, pero vimos que había otra visita, el Tour Old Nº 7, algo más completa en la que se probaban tres tipos de whiskey distintos al final. Nos decidimos por esa. Una vez que estás en una destilería, qué mejor que salir probando el producto. La visita costaba 10 $ más las tasas, y había que ser mayor de edad para hacerla. Cuestión que tuvimos que probar enseñando los carnets. Dura algo menos de dos horas y desde el inicio avisaban de que habría que subir más de 100 escaleras y andar casi dos millas. No se podía sacar fotos más que en los lugares indicados, y nunca dentro de las instalaciones. Nos recogió nuestro guía, Jesse James, y en un minibús empezamos el recorrido. Empezó contando una anécdota graciosa que le había ocurrido al chófer (al menos todos se rieron): le habían entrado a robar en casa estando él dentro. Y claro, él qué hizo… pues les sacó una pistola! Y el guía le preguntó. ¿Para qué les sacaste la pistola si la tenías descargada? Ja ja ja … En fin.
El tour. Empezamos por la zona donde almacenan la madera de arce, producido localmente, que mantienen a la intemperie durante seis meses antes de convertirla en carbón vegetal, por el que filtrarán, gota a gota, el alcohol obtenido de la fermentación de una mezcla de maíz, cebada y centeno. El agua utilizada en el proceso proviene, también, de un manantial que hay en la propiedad. Junto al manantial hay una estatua, a tamaño natural, de Jack Daniel.
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Fuimos pasando por los distintos estadios de la producción y almacenaje en barricas, donde nos explicó que los tres niveles se correspondían con cada uno de los distintos tipos de whiskey de la casa: Gentleman Jack, Old Nº 7 y Single barrel, por orden de envejecimiento. Pasamos por el antiguo despacho de Jack Daniel, donde se encuentra la caja fuerte que le causó la muerte. Al parecer, Jack Daniel fue un día muy temprano a trabajar, pero se le olvidó la combinación de la caja. Tras varios intentos frustrados acabó dándole una patada a la susodicha caja, que le ocasionó la fractura del dedo gordo. La fractura no se le llegó a curar, se le fue gangrenando el pie, cada vez le tenían que amputar más hasta que finalmente, una infección generalizada se lo llevó. Moraleja, ir temprano a trabajar, mata.
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Y para terminar la visita, probamos un dedo de cada uno de los tipos de whiskey. Sólo dan un dedo, para que sumados los tres sea el límite en el que daría positivo un control de alcoholemia y nadie les pueda demandar diciendo que les han dado de beber más de lo permitido. El Gentleman Jack, suave; el Old Nº 7, conocido y el Single Barrel, umm, potente.
Después de la visita fuimos a comer a Lynchburg, que está junto a la destilería. El pueblo es muy pequeño, y la plaza parecía agradable, pero estaba lloviendo y el ambiente estaba muy tristón. Eso sí, con ambiente navideño en todos los escaparates.
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No había mucha gente y entramos en el Bbq Caboose, un local muy curioso, con un pequeño escenario y muchas fotos en las paredes. Y como no, mercancía para vender, desde bolígrafos y cuadernos hasta paños de cocina.
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Dimos una pequeña vuelta por la plaza, y entramos en la tienda oficial de Jack Daniel’s, para hacer unas compritas, en la que hay de todo.
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Terminamos en Lynchburg y nos pusimos de camino a Memphis. Eran unos 450 km y no hacía muy bueno; y no mejoró.
Íbamos tan tranquilamente hasta que, a unos 130 km ante de llegar, pasamos un cartel que no pudimos leer del todo, pero en el que si vimos que ponía “… militar ….” Nada más pasar el cartel, algo parecido a unas interferencias en la radio y una voz que decía algo. Estaba el volumen bajo y no llegamos a captar qué decía. Hicimos unas risas con la posibilidad de hubiéramos pasado un depósito de misiles y que los militares bloqueaban la radio. Seguimos. Más adelante vuelve a ocurrir lo mismo. Subimos el volumen de la radio y… ¡era un aviso de tormentas severas con peligro de tornado! Si se formaba un tornado aconsejaban actuar en consecuencia ¡¿mandeee?! El aviso era para la zona de Jackson y estábamos justo pasando Jackson!!
Y la verdad, en ese momento caía agua como si estuviéramos bajo una catarata, el limpiaparabrisas no daba abasto y no se veía gran cosa. Pensamos, ¿qué hacemos? Pero visto que el tráfico no se detenía, seguimos. Tras el aviso, el locutor de la radio recomendaba también prudencia. Pasó lo peor y sí, seguía lloviendo pero no más de lo que acostumbra a caer en casa.
Pero es que al rato volvió a empezar a llover como si hubieran abierto una compuerta de un embalse. Cogimos una de las salidas y paramos en una gasolinera. Le preguntamos a la empleada, diciéndole que nos dirigíamos a Memphis, al sur, y nos dice que “Uy, si. Las cosas están muy mal up there” Le recalcamos que vamos hacia el sur, y ella seguí diciendo lo mismo, que su padre no había podido ir a trabajar, y que la cosa está muy fea. Que si queríamos, en el bar nos podían poner la tele y ver qué pasaba. Fuimos a la cafetería y le pedimos a la camarera si nos podía sintonizar una emisora de noticias (tardó unos diez minutos en hacerlo) y finalmente nos enteramos ¡¡por Al-Jazeera!! de que había habido un tornado y varios muertos en la zona de Chicago. En donde estábamos nosotras se estaba recibiendo la cola de la tormenta. Hablando con uno que venía de Memphis nos aseguró que no había nada por aquella zona y decidimos volver a ponernos en camino.
Llegamos a Memphis pasadas las nueve de la noche y en recepción nos confirmaron que por allí no había pasado nada. Más tarde, mirando el recorrido en el mapa pudimos comprobar que el cartel ".... militar... " hacía referencia a un sitio histórico de la Guerra de secesión.