El día siguiente amaneció lloviendo bastante, nos trastocaba todos los planes, pero cambiamos rápidamente, intentando ir a ver cosas “cerradas”.
Después de levantarnos a las 7, no había cafeterías abiertas, todas, absolutamente todas abrían a las 9, así que tiramos de reservas que teníamos (plátanos y alguna chocolatina) y nos fuimos a ver la iglesia de Mellieha que nos quedaba cerca.
Compramos un paraguas y otro nos prestó la chica de recepción de nuestro hotel, pero aún así nos mojábamos los pies, ya que con cuatro gotas que caen bajan riadas por las calles. Esta iglesia es muy bonita, pero desde fuera llovía y desde dentro empezaba misa, así que no pintábamos mucho allí, decidimos volver en otra ocasión e irnos a la parada de autobús para ir a Mdina y Rabat, que había cosas para ver que no eran al aire libre.
En el autobús, al pasar por Mosta y ver su inmensa cúpula, decidimos bajar. Aquí ya son las 9 (hay que ver que de tiempo hemos perdido entre ir a la iglesia, esperar el autobús,..) y entramos a desayunar en condiciones a una cafetería que hay frente a la cúpula. Al llegar mi marido con su “inglish” acaba pidiendo dos desayunos americanos (con dos salchichas, baicon, tomate, alubias, dos huevos, tostadas), y nos juntamos con dos cafés y un muffin de chocolate! Jajajaja. Qué desastre, para qué le dejo hablar.. jiji. Y es que él dijo “to breakfast” queriendo decir, “para desayunar” y la chica entendió, lógicamente “dos desayunos”, bueno nos guardamos el mufin para después y nos comemos lo que podemos.

Las nubes nos habían dado una tregua, pero salimos, empezamos a ver la cúpula y otra vez a llover, nos metemos dentro y admiramos lo grande que es, es bonita, parada obligatoria en Malta, aunque sólo sea para ver esto.
Después salimos y justo vemos una parada enfrente en la que hay un autobús hacia Mdina, allá que nos subimos, parece que aunque el tiempo esté regular, lo demás nos está saliendo rodado jiji.

Una vez llegamos allí llueve bastante más, nos adentramos en Mdina, algo desubicados nos metemos en otra catedral, bonita, pero en obras, salimos y al final conseguimos llegar a las catacumbas de St. Paul, (ya en Rabat) ojo porque hay dos, unas privadas y otras del “estado” o algo así nos explicaron, llegamos primero a las privadas, pero no entramos porque costaban 5 € y pensábamos comprar la Multipass (una entrada que cuesta 35 € y da derecho a visitar 22 sitios, entre ellos las catacumbas) y no nos merecía la pena ver dos casi iguales… así que nos indican donde están las otras y finalmente conseguimos llegar.
Compramos la Multipass y visitamos estas catacumbas, con audioguía incluido en español. Son muy bonitas e interesantes, además el hecho de que te expliquen los detalles influye mucho, no vas con guía y puedes estar el tiempo que necesites en verlo, tampoco está masificado, muchas veces nos encontrábamos solos en las galerías y otras veces acompañados.


Tras esto, cerca encontramos por casualidad las catacumbas de St. Agatha, no están incluidas en la Multipass, pero como las otras nos han gustado bastante y el día está así así, decidimos entrar a visitarlas y hacer tiempo. Pues 5 € por persona y entramos 4 con un guía en inglés. No son iguales que las anteriores, pero creemos que tampoco son imprescindibles. Incluyen un pequeño museo, con huesos, monedas, cuadros, etc…
Es la hora de comer, nos metemos en un restaurante que se ve bien, comemos genial, ambos spaguettis, los míos con mantequilla y queso, simples y deliciosos!! Y un par de cervezas locales Cisk. El precio unos 23 € con tres consumiciones.
Salimos y nos vamos en busca de los sitios que hay cercanos y que incluye nuestra multipass, en este caso vamos a la Domus Romana, la encontramos donde nos dejó el primer autobús, todo queda cerca. No tiene mucho de interés salvo un mosaico muy bien conservado, lo demás algunas estatuas y eso no me llaman demasiado la atención.

Nuestro siguiente lugar a visitar es National Museum of Natural History. Con muchas réplicas de animales: aves, insectos, un calamar gigante,… estas cosas si que le gustan a mi marido. No está mal, especialmente bonitas las mariposas.
Hemos terminado de visitar esta zona, nos hubiera gustado callejear más por Mdina, ya que debido a la lluvia hemos ido corriendo de un sitio a otro, pero intentaremos volver.

Son casi las 6 y ya mismo atardece, decidimos, ya que hasta Mellieha nos pilla de paso, ir a ver el atardecer sobre la bahía de St. Paul. Nos bajamos aquí, hacemos unas fotos y después otro autobús hacia el hotel.

Cuando llegamos al hotel, hacemos uso de la piscina climatizada, ya que el spa cerraba a las 6, (la piscina a las 8)y es toda para nosotros. Más tarde pedimos la cena al servicio de habitaciones unos 15 € una hamburguesa enorme y una ensalada que hacen mucho por allí rebozando el queso fresco.[size=18]