Hoy por fin vamos a visitar los castillos!!! Amanece despejadísimo y se espera de nuevo un día soleado y caluroso. El desayuno es bufet, completísimo y abundante (parece mentira por ese precio). Cargamos bien las pilas para afrontar el día intenso de visitas que nos espera.
La primera parada es el Château de Villandry, obligatorio visitarlo por su cercanía a Tours y la fama de sus espléndidos jardines. A las 10 de la mañana ya estamos en la taquilla, compramos la entrada sólo para los jardines, pues así nos lo habían aconsejado. Como es temprano estamos casi solos. Qué gusto poder disfrutar de la visita sin aglomeraciones!
El castillo actual es del S.XVII edificado sobre otro anterior de origen medieval, pero por lo que verdaderamente es conocido el Château de Villandry es por sus jardines renacentistas. La propiedad fue adquirida en 1906 por Joachim Carvallo que se dedicó a rehabilitar el castillo y crear lo que muchos consideran como el jardín más bello de Francia. Estos están divididos en varias terrazas, cuentan con un amplio estanque, un laberinto y zonas de parterres impecablemente cuidadas.
Nuestra siguiente parada es el Castillo de Azay-le- Rideau, uno de los que más ganas tenía de visitar. Data de principios del S. XVI e impresiona tanto por el edificio renacentista como por el lugar donde está emplazado, construido literalmente sobre las aguas del río Indre. La imagen del castillo reflejándose en el agua junto con la frondosa vegetación del parque que lo rodea es una preciosa estampa.
Inmediatamente después de finalizar la visita nos ponemos en marcha hacia el castillo de Ussé. A diferencia de los anteriores este es de gestión privada, por lo que el precio de la entrada es bastante más alto y el nivel de adecuación para las visitas no tan bueno. Según la tradición popular, en este castillo se inspiró Charles Perrault para escribir el archiconocido cuento La bella durmiente del bosque.
Todo el interior del castillo gira en torno a la temática del cuento, con maniquís vestidos de época que repartidos por las diferentes estancias recrean diversas escenas de la vida de la princesa Aurora y también ambientes de otras épocas. El ticket también incluye la visita a los jardines, las caballerizas y los graneros donde hay expuestos carruajes y algunos aperos de labranza antiguos.
Se nos pasó la mañana sin enterarnos y ya es tardísimo, aprovechamos la parada para comer en el pueblo de Ussé y enseguida nos ponemos en camino hacia la siguiente visita.
Dudamos entre los castillos de Chinon y Langeais, al final nos decidimos por este último.
El castillo de Langeais es una inmensa mole que se encuentra en medio del pueblo del mismo nombre. Originalmente fue una fortaleza medieval construida en el S.X. Posteriormente fue ampliada por Ricardo Corazón de León. Reconstruido en el S.XV por Luis XI de Francia, actualmente está considerada como la fortaleza más antigua de piedra construida en suelo francés. Está muy bien conservada y apenas ha sufrido modificaciones.

Al salir del castillo damos una vuelta por el pueblo de Langeais, que es bonito y además está cuidadísimo.
Ya no nos da tiempo a visitar más castillos hoy, pues en temporada baja la última entrada a los monumentos suele ser sobre las 17h, así que decidimos regresar a Tours para volver a visitar la ciudad de día.
Lo que no sabemos es hoy finalizó aquí la carrera de ciclismo París-Tours (por cierto, con victoria española de Oscar Freire) y por ese motivo todas las calles del centro se encuentran cortadas, con vallas delante de las aceras que impiden aparcar. No podemos pasar por las calles que conocemos para llegar al centro, arggg, damos un montón de vueltas y al final tenemos que tirar el coche en el extrarradio, muy en el extrarradio, y casi hacer como Pulgarcito y dejar miguitas de pan para no perdernos a la vuelta.
Realizamos las mismas visitas que el día anterior, pero esta vez antes de que oscurezca, nos gusta mucho más verlo a la luz del día.


Nos tomamos unos refrescos y después vamos a por el coche para regresar al hotel, tenemos una buena pateada hasta llegar a él.
La primera parada es el Château de Villandry, obligatorio visitarlo por su cercanía a Tours y la fama de sus espléndidos jardines. A las 10 de la mañana ya estamos en la taquilla, compramos la entrada sólo para los jardines, pues así nos lo habían aconsejado. Como es temprano estamos casi solos. Qué gusto poder disfrutar de la visita sin aglomeraciones!
El castillo actual es del S.XVII edificado sobre otro anterior de origen medieval, pero por lo que verdaderamente es conocido el Château de Villandry es por sus jardines renacentistas. La propiedad fue adquirida en 1906 por Joachim Carvallo que se dedicó a rehabilitar el castillo y crear lo que muchos consideran como el jardín más bello de Francia. Estos están divididos en varias terrazas, cuentan con un amplio estanque, un laberinto y zonas de parterres impecablemente cuidadas.
Nuestra siguiente parada es el Castillo de Azay-le- Rideau, uno de los que más ganas tenía de visitar. Data de principios del S. XVI e impresiona tanto por el edificio renacentista como por el lugar donde está emplazado, construido literalmente sobre las aguas del río Indre. La imagen del castillo reflejándose en el agua junto con la frondosa vegetación del parque que lo rodea es una preciosa estampa.
Inmediatamente después de finalizar la visita nos ponemos en marcha hacia el castillo de Ussé. A diferencia de los anteriores este es de gestión privada, por lo que el precio de la entrada es bastante más alto y el nivel de adecuación para las visitas no tan bueno. Según la tradición popular, en este castillo se inspiró Charles Perrault para escribir el archiconocido cuento La bella durmiente del bosque.
Todo el interior del castillo gira en torno a la temática del cuento, con maniquís vestidos de época que repartidos por las diferentes estancias recrean diversas escenas de la vida de la princesa Aurora y también ambientes de otras épocas. El ticket también incluye la visita a los jardines, las caballerizas y los graneros donde hay expuestos carruajes y algunos aperos de labranza antiguos.
Se nos pasó la mañana sin enterarnos y ya es tardísimo, aprovechamos la parada para comer en el pueblo de Ussé y enseguida nos ponemos en camino hacia la siguiente visita.
Dudamos entre los castillos de Chinon y Langeais, al final nos decidimos por este último.
El castillo de Langeais es una inmensa mole que se encuentra en medio del pueblo del mismo nombre. Originalmente fue una fortaleza medieval construida en el S.X. Posteriormente fue ampliada por Ricardo Corazón de León. Reconstruido en el S.XV por Luis XI de Francia, actualmente está considerada como la fortaleza más antigua de piedra construida en suelo francés. Está muy bien conservada y apenas ha sufrido modificaciones.
Al salir del castillo damos una vuelta por el pueblo de Langeais, que es bonito y además está cuidadísimo.
Ya no nos da tiempo a visitar más castillos hoy, pues en temporada baja la última entrada a los monumentos suele ser sobre las 17h, así que decidimos regresar a Tours para volver a visitar la ciudad de día.
Lo que no sabemos es hoy finalizó aquí la carrera de ciclismo París-Tours (por cierto, con victoria española de Oscar Freire) y por ese motivo todas las calles del centro se encuentran cortadas, con vallas delante de las aceras que impiden aparcar. No podemos pasar por las calles que conocemos para llegar al centro, arggg, damos un montón de vueltas y al final tenemos que tirar el coche en el extrarradio, muy en el extrarradio, y casi hacer como Pulgarcito y dejar miguitas de pan para no perdernos a la vuelta.
Realizamos las mismas visitas que el día anterior, pero esta vez antes de que oscurezca, nos gusta mucho más verlo a la luz del día.
Nos tomamos unos refrescos y después vamos a por el coche para regresar al hotel, tenemos una buena pateada hasta llegar a él.