Este fue el día del MADRUGÓN. Queríamos visitar el Santo Sepulcro sin agobio de gente y para ello lo único que puedes hacer es ir a primera hora, cuando abren... y abren a las 5. Tampoco fuimos a las 5 evidentemente pero sí que conseguimos estar allí a las 6:30, gracias a ello pudimos ver el Santo Sepulcro con gente pero de forma aceptable sin ningún tipo de agobio. Además con la casualidad de que en la zona de donde se supone que crucificaron a Cristo estaban dando una misa en Español.
Yo que no soy una persona religiosa lo vi, desde el respeto claro está, pero como una demostración de religión exacerbada al igual que en el muro de las lamentaciones o en la explanada de las mezquitas, es curioso cómo se observan faltas de respeto entre personas solo por conseguir rozar una prenda en el santo sepulcro o por echar una foto en el lugar de la crucifixión, de todas formas en un sitio que al igual que muchas otras zonas de Jerusalén sobrecoge. El monumento en si es muy austero y eso fue algo que me gusto pues se puede ver las huellas del tiempo pasado y me gusta que conserve esos aspectos y no haya caído en la comercialización en la que caen muchos monumentos, también digo que lo vi con poca gente, seguramente todo ese encanto se pierda cuando hay una cola de doscientas personas para arrodillarse en el santo sepulcro.
Del Santo sepulcro fuimos de nuevo al muro de las lamentaciones (Tenía que volver a verlo) y visitamos la zona del Monte Sion con el cenáculo, la iglesia de la dormición y la tumba del rey David. Además visitamos el cementerio cristiano que hay al lado de la tumba de David en donde se encuentra la tumba de Oskar Schindler y nos hacía ilusión verla.
Teníamos que recoger el coche en la calle King David por lo que fuimos hasta allí dando un paseo por el barrio Yemin Moshe, un barrio de pintores con un molino desde donde se ven unas vistas muy bonitas y se disfruta de un agradable paseo.
Una vez con el coche fuimos al museo del Holocausto. El museo seguramente para alguien con conocimientos de arquitectura le gustará pero para mí la verdad que solo destacaría el homenaje a los niños fallecidos en el holocausto. El museo tiene una cantidad de información brutal, pero todo en inglés y tanta información que podrías tirarte dos días ahí y ese no era nuestro objetivo. Eso sí al finalizar hay una habitación que es un homenaje a los niños fallecidos que me parece espectacular, consiste en una sola vela reflejada por miles de espejos que crea un efecto que pone los pelos de punta ya que a la vez suena de fondo una voz que va diciendo uno a uno el nombre de cada niño y la edad en la que falleció. Solo por eso merece la pena la visita la verdad. Al salir de ahí dejamos el coche en el aparcamiento que he puesto al principio y con el tranvía volvimos al centro.
Visitamos la tumba del Jardín (El segundo lugar donde se dice que cristo fue crucificado y donde se encuentra otro santo sepulcro) está gestionado por protestantes y el lugar lo tienen precioso y muy bien cuidado, la verdad que la justificación de que ese fuera el lugar del santo sepulcro tiene más lógica que la de santo sepulcro dentro de la ciudad amurallada. Aun así que cada uno se haga sus convencimientos.
De la tumba del Jardín nos encaminamos a una zona que yo quería ver si o sí. El barrio judío Ultraortodoxo de Mea Shearim. Mea Shearim es un barrio que se rige por la Torah por lo que, tu como visitante, debes cumplir con ello, esto implica que las mujeres no pueden enseñar carne, que no puedes conducir en Sabbat, supuestamente las mujeres deben ir por una acera y los hombres por otro, las mujeres no pueden llevar pantalones... A la entrada del barrio hay un cartel que indica las normas. Nosotros lo atravesamos por la avenida principal y no nos metimos por todo el medio del barrio ya que dicen que pueden ser muy agresivos si haces algo que no les guste. Era como una película de ciencia ficción, todos con la vestimenta Hassidim, lleno de gente hasta arriba y nosotros dos paseando sin poder ni hablar de lo sorprendidos que íbamos. A mí me encantó eso si no se me ocurrió echar ni una foto ya que dicen que son capaces de romperte la cámara. Imaginaros como son que en Jerusalén si os fijáis venden camisetas que pone:
"Yo fui apedreado en:
A - Bethlehem
B - Hebrón
C - Ramallah
D - Mea Shearim"
No podía irme del barrio sin comprarme una Kippa hecha allí que además de chula y buena valen 3 euros! Del barrio salimos a ver el mercado de Machane Yehuda y recorrimos tranquilamente Jaffa st sin objetivo alguno. De vuelta a la ciudad amurallada volvimos a visitar el muro (Ya con mi Kippa) y nos despedimos de la ciudad con un muy buen sabor de boca.
Yo que no soy una persona religiosa lo vi, desde el respeto claro está, pero como una demostración de religión exacerbada al igual que en el muro de las lamentaciones o en la explanada de las mezquitas, es curioso cómo se observan faltas de respeto entre personas solo por conseguir rozar una prenda en el santo sepulcro o por echar una foto en el lugar de la crucifixión, de todas formas en un sitio que al igual que muchas otras zonas de Jerusalén sobrecoge. El monumento en si es muy austero y eso fue algo que me gusto pues se puede ver las huellas del tiempo pasado y me gusta que conserve esos aspectos y no haya caído en la comercialización en la que caen muchos monumentos, también digo que lo vi con poca gente, seguramente todo ese encanto se pierda cuando hay una cola de doscientas personas para arrodillarse en el santo sepulcro.
Del Santo sepulcro fuimos de nuevo al muro de las lamentaciones (Tenía que volver a verlo) y visitamos la zona del Monte Sion con el cenáculo, la iglesia de la dormición y la tumba del rey David. Además visitamos el cementerio cristiano que hay al lado de la tumba de David en donde se encuentra la tumba de Oskar Schindler y nos hacía ilusión verla.

Teníamos que recoger el coche en la calle King David por lo que fuimos hasta allí dando un paseo por el barrio Yemin Moshe, un barrio de pintores con un molino desde donde se ven unas vistas muy bonitas y se disfruta de un agradable paseo.
Una vez con el coche fuimos al museo del Holocausto. El museo seguramente para alguien con conocimientos de arquitectura le gustará pero para mí la verdad que solo destacaría el homenaje a los niños fallecidos en el holocausto. El museo tiene una cantidad de información brutal, pero todo en inglés y tanta información que podrías tirarte dos días ahí y ese no era nuestro objetivo. Eso sí al finalizar hay una habitación que es un homenaje a los niños fallecidos que me parece espectacular, consiste en una sola vela reflejada por miles de espejos que crea un efecto que pone los pelos de punta ya que a la vez suena de fondo una voz que va diciendo uno a uno el nombre de cada niño y la edad en la que falleció. Solo por eso merece la pena la visita la verdad. Al salir de ahí dejamos el coche en el aparcamiento que he puesto al principio y con el tranvía volvimos al centro.

Visitamos la tumba del Jardín (El segundo lugar donde se dice que cristo fue crucificado y donde se encuentra otro santo sepulcro) está gestionado por protestantes y el lugar lo tienen precioso y muy bien cuidado, la verdad que la justificación de que ese fuera el lugar del santo sepulcro tiene más lógica que la de santo sepulcro dentro de la ciudad amurallada. Aun así que cada uno se haga sus convencimientos.
De la tumba del Jardín nos encaminamos a una zona que yo quería ver si o sí. El barrio judío Ultraortodoxo de Mea Shearim. Mea Shearim es un barrio que se rige por la Torah por lo que, tu como visitante, debes cumplir con ello, esto implica que las mujeres no pueden enseñar carne, que no puedes conducir en Sabbat, supuestamente las mujeres deben ir por una acera y los hombres por otro, las mujeres no pueden llevar pantalones... A la entrada del barrio hay un cartel que indica las normas. Nosotros lo atravesamos por la avenida principal y no nos metimos por todo el medio del barrio ya que dicen que pueden ser muy agresivos si haces algo que no les guste. Era como una película de ciencia ficción, todos con la vestimenta Hassidim, lleno de gente hasta arriba y nosotros dos paseando sin poder ni hablar de lo sorprendidos que íbamos. A mí me encantó eso si no se me ocurrió echar ni una foto ya que dicen que son capaces de romperte la cámara. Imaginaros como son que en Jerusalén si os fijáis venden camisetas que pone:
"Yo fui apedreado en:
A - Bethlehem
B - Hebrón
C - Ramallah
D - Mea Shearim"
No podía irme del barrio sin comprarme una Kippa hecha allí que además de chula y buena valen 3 euros! Del barrio salimos a ver el mercado de Machane Yehuda y recorrimos tranquilamente Jaffa st sin objetivo alguno. De vuelta a la ciudad amurallada volvimos a visitar el muro (Ya con mi Kippa) y nos despedimos de la ciudad con un muy buen sabor de boca.
