Nos levantamos en nuestro último día de viaje.
Hoy no hay nada planificado, el vuelo sale a las 12.25 y obviamente no da tiempo a ver ni visitar nada. Así que nos levantamos con tiempo, acabamos con las últimas cosillas por meter en las maletas y recogemos la habitación.
Así como en la ida nos repartimos ropa entre la maleta y el equipaje de mano, ahora llevamos todos los regalos y compras en la maleta de mano. La ropa, tanto la sucia como la limpia, la ponemos toda en la maleta. No sé vosotros, pero ropa me puedo comprar siempre en Barcelona, mientras que las compras que hemos hecho, habría que volver para hacerlas...
Salimos de la habitación, hacemos el check-out y tengo 5 minutos para acercarme a una librería que está al lado del hotel, a ver si por casualidad puedo comprarme, como ya hice en verano, el último número de Vagabond (autor: Takehiko Inoue). La tienda aún estaba cerrada... lástima.
La noche anterior habíamos pedido 2 taxis para ir a la estación de Tokyo, y como siempre, llegan 5 minutos antes. Nos despedimos del personal del hotel y ponemos rumbo a la estación.
Una vez en la estación, a buscar la línea JR del Narita Express, que es el transporte que vamos a utilizar para llegar al aeropuerto.
Tardamos poco menos de 1 hora en llegar, y nada más subir al aeropuerto nos encontramos con la fila de facturación de Alitalia. Nos atiende un chico muy simpático, que nos pregunta si llevamos armas, espadas, etc... Obviamente le decimos que no
Tenemos poco más de hora y media para pasear, mirar tiendas, mirar fotos... y cuando toca embarcamos.
Itinerario
Tokyo - Milán
Salida: 12.25 - Llegada: 17.55
Avión: Boeing 777
Nada más llegar a nuestros asientos, ya vemos las pequeñas diferencias que hay con el Airbus. Noto que hay menos espacio para las piernas, el asiento no se reclina tanto como en el Airbus, y las filas laterales son de 3 personas, no de 2 como en el Airbus. Afortunadamente, una vez el capitán nos informa que el embarque ya se ha cerrado, me levanto y veo que hay muuuchas filas vacías, incluyendo la de delante nuestro. Le pregunto a la azafata si los asientos están libres y amablemente me informa que sí, que en cuanto quiera me puedo sentar en ellos.
Una vez despegamos (aún sentado junto a mi novia, que no lo pasa bien) y se apaga el piloto de cinturones abrochados, me levanto y me estiro ocupando los 3 asientos de delante. Mejor que en Primera!
Durante el vuelo nos sirven 2 snacks y 1 comida. La comida, otra vez, de menú italiano, consistía en una lasaña de carne (más buena que la de la ida), embutido, pan y mantequilla, junto con un vaso a elegir (Pepsi en mi caso).
Vuelo tranquilo, apacible y sin turbulencias.
Milán - Roma
Salida: 19.15 - Llegada: 20.30
Avión: Airbus A319
Llegamos a Milán 15 minutos antes del horario. Todo bien. Desembarcamos con calma y nos dirigimos al Transfer. En la oficina nos recibe un hombre medio durmiendo, con los pies encima de la mesa, y nos dice que Transfer está cerrado
Viene un autobús a recogernos, nos lleva al avión... y no despegamos. Cuando pasan 10 minutos de la hora prevista nos informan que debido al exceso de tráfico en Roma, el vuelo se retrasa entre 30 y 45 minutos. Nos ponemos algo nerviosos, ya que debemos coger un vuelo Roma-Barcelona con poco tiempo de margen. Según la azafata, cuando le informo de ello, TODOS los vuelos se retrasan, no sólo el nuestro... mentirosilla.
Salimos a las 19.50 y llegamos a las 20.30 a Roma.
Roma - Barcelona
Salida: 21.25 - Llegada: 23.15
Avión: Airbus A321
Deprisa y corriendo, debido al retraso del avión, nos dirigimos a la boca que nos toca para coger el vuelo a Barcelona. El aeropuerto de Roma no es que sea muy grande, pero es bastante enrevesado, así que tardamos un poco en llegar, aún con la esperanza de que se hubiera retrasado ligeramente. No es así y llegamos 5 minutos antes de que empezaran a embarcar.
Una vez en el avión, salimos a la hora prevista y llegamos a Barcelona 15 minutos tarde, a las 23.30. Recogemos las maletas, que afortunadamente no se han perdido en el caos de horarios, y estamos de vuelta en casa.
