Empecé a disfrutar del viaje en el instante en que pisé el aeropuerto. Por temas de trabajo que se complicaron en los días anteriores al viaje hubo un momento en que temí que tuviéramos que anularlo, así que creo que pocos viajeros habría en Barajas (Adolfo Suárez) tan contentos como yo. En ese momento me quedé con ganas de sacarme una foto con la pantallita anunciando el vuelo de Royal Jordanian que síiii cogeríamos!!
A diferencia del vuelo de vuelta en que la señora sentada a nuestro lado se pasó vomitando las cinco horas (pobre mujer, a lo mejor fue un exceso de hummus
), el de ida transcurrió sin nada destacable que contar. Merendamos, cenamos, jugamos con las pantallitas individuales y en algo menos de cinco horas aterrizamos en Amman. Visto que en la oficina de cambio del aeropuerto tenían probablemente el peor tipo de cambio del país, sacamos de un cajero lo imprescindible para pagar los 40 JOD (dinares jordanos) por cabeza del visado y al taxista. Como el vuelo llegó con un poco de adelanto tuvimos que esperar a que llegase el taxista que nos mandaron desde el hotel de Madaba. Se llamaba Fakhrey y llegó contentísimo porque estrenaba coche nuevo. La verdad es que el coche estaba muy bien y le preguntamos esperanzados si sería él nuestro conductor para los próximos días. Pues no iba a ser él, sería su hermano Yehad el que nos acompañara y aunque no estrenaba coche resultó ser muy simpático y apañado también.
Unos veinticinco minutos después llegábamos al Mosaic City Hotel. Serían más o menos las 12 de la noche y nos habríamos dormido en cualquier sitio, pero lo cierto es que el hotel nos gustó mucho. La relación calidad precio es difícilmente superable, no lo esperaba tan nuevo. Soltamos los bártulos, nos tomamos unas chocolatinas porque la cena de las seis de la tarde la teníamos en los pies y a dormir.
A la mañana siguiente bajamos a acostumbrar al estómago a lo que serían los desayunos en Jordania: verduras para hacer ensaladas, huevos duros, hummus y distintas variedades de mezzes (aperitivos). No mucho, pero había algo de fiambre (de pollo o de pavo) y algo de fruta, sobre todo en almíbar. Y por último distintos tipos de pan, mantequilla y mermelada, café y té y zumo (tipo Tang). En este hotel también había dulces muy ricos.
Cuando estuvimos completamente seguros de que no nos entraba ni un dulce más, salimos por fin a ver Madaba. No es una ciudad bonita, pero es una base estupenda para ver el norte de Jordania y tiene varios mosaicos muy interesantes que podéis ver en un par de horas. Los turistas en viajes organizados solo paran ver el mosaico de Tierra Santa, así que es fácil perderte por sus calles y observar la vida cotidiana allí con tranquilidad.
Nuestra primera parada fue el emblema de la ciudad, el famoso mosaico de la iglesia de San Jorge.
Veréis mosaicos mejor conservados y más llamativos en Madaba y en el resto de Jordania, pero ninguno con la importancia histórica de este: es el mosaico geográfico más antiguo de la historia del arte. Por los edificios de Jerusalén que aparecen y los que no, se debió elaborar entre el 542 y el 570.
El mapa representa el área que va desde el Líbano hasta el delta del Nilo, y desde el mar Mediterráneo hasta el desierto arábigo. En él figuran los principales enclaves bíblicos de Oriente Próximo. Originalmente medía 21 x 7 m. y constaba de más de dos millones de teselas.
Como suele haber mucha gente dentro de la iglesia estuvimos viendo los detalles en la copia de tamaño real que hay junto a las taquillas. Es importante para orientarse tener en cuenta que a diferencia de los mapas modernos, éste no se orienta hacia el norte sino hacia el este.
Uno de los detalles que más gracia me hacía del mosaico, los peces huyendo del Mar Muerto
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La siguiente parada fue la Capilla de la Decapitación de San Juan Bautista. Por si a alguien le llama la atención que en un país musulmán estuviéramos viendo iglesias, quizá habría que aclarar que un tercio de la población de Madaba es cristiana (son cristianos ortodoxos). Esta foto nos pareció representativa, con el árbol de Navidad y la mezquita. ¿Qué por qué tenían el árbol decorado en mayo? Ni idea.
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La foto la sacamos desde el campanario. Merece la pena subir pero cuidado con la campana, que una muchacha se dio un coscorrón que todavía debe de estar viendo estrellitas.
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En el sótano hay un museo entretenido sin más y un pozo de la época moabita. 3.000 años de antigüedad de nada y ahí sigue, operativo y todo.
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Lo que más me gustó fueron los mosaicos y la exposición de fotografías antiguas de Madaba (1902 a 1911) que hay en el centro de visitantes.
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Nos acercamos a la Iglesia de los Apóstoles, que por dentro no tiene nada a excepción de un gran mosaico. El “guía espontáneo” que había por allí nos señalaba los “dolphins” del centro del mosaico. Hombreee, los bichos del mosaico me recordaban más a como me imaginaba yo de pequeña que sería el monstruo del lago Ness que a los delfines
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Íbamos hacia el Parque Arqueológico cuando una señora nos saludó desde su jardín y nos invitó a entrar en su casa. Así, sin más, sin conocernos absolutamente de nada
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Seguimos paseando tranquilamente tomando conciencia de lo distinto que era lo que nos rodeaba a lo que vemos en nuestra vida cotidiana.
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Hasta los juguetes. Vimos a Barbie y a Ken al estilo jordano
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También tuvimos la primera toma de contacto con lo que peor nos ha parecido de Jordania con diferencia: tiran la basura por todas partes
. Hay rincones que parecen auténticos estercoleros, al final se nos olvidó sacar una foto de un rincón cualquiera de la calle, pero os aseguro que no exagero nada.El Parque Arqueológico es interesante y no se tarda mucho en verlo. Es un recorrido por los mosaicos de varios edificios en torno a distintos patios. Al principio del todo está el mosaico de Maqueronte (siglo Ia.c), del que se dice que es el más antiguo de Jordania.
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Visto lo más interesante volvimos al hotel donde habíamos quedado con Yehad a la una. El plan era que nos llevase a Jerash y una vez allí comer en Lebanese House antes de ir a ver las ruinas. Los tres días que estuvo con nosotros se portó muy bien, nos contaba muchas anécdotas y los trayectos fueron entretenidos.
Solo le pondría una pequeña pega que entiendo que es cultural pero que me mosqueaba. Por poner un ejemplo, aquel primer día le dije que queríamos parar a comer en Lebanese House, que había leído que estaba genial, y entonces él nos propuso otro sitio que conocía. Le contesté que gracias por la recomendación pero que no, que sería Lebanese House...y se notó claramente que esperaba que fuera mi marido quién dijera la última palabra!
Si pasáis por Jerash, no dejéis de comer en Lebanese House: www.lebanese-house.com . No está cerca de las ruinas y fue caro para lo que suelen ser los precios jordanos en tema de comidas (45 JOD los dos), pero estaba todo buenísimo con mayúsculas, la selección de mezzes y el cordero (que no me entusiasma) para aplaudir. No fue lo más sensato meterse ese atracón antes de ir a ver las ruinas con el calor que hacía, pero ya se sabe que comer y rascar todo es empezar
Jerash es una de las visitas imprescindibles en Jordania (8 JOD), los restos cubren una extensión bastante grande y tiene muchas estructuras increíblemente bien conservadas por el aire seco del desierto.
Se tarda en ver entre dos y tres horas. A no ser que vayáis en invierno, mejor ir a primera hora de la mañana o por la tarde porque hay muy poca sombra (venden botellitas de agua fresca dentro).
Había niñas de un colegio de visita y se acercaban para saludarnos. Son simpáticos de verdad los jordanos
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Entraréis por el Arco de Adriano (no tiréis la entrada porque os la vuelven a pedir en la puerta sur).Tiene 13 metros de alto, la mitad de lo que medía originalmente.
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Fue constituida como ciudad en tiempos de Alejandro Magno, pero es en gran medida obra romana y posteriormente se integró en la Decápolis, el nombre colectivo que adoptaron en el siglo I d.C. las ciudades romanas comerciales de las actuales Jordania, Siria, Israel y los Territorios Palestinos.
Jerash alcanzó su máximo esplendor en el siglo III con una población entre 15.000 y 20.000 habitantes. Entró en declive tras varios terremotos, sobre todo el del año 747, y desde el siglo XII permaneció completamente deshabitada y enterrada hasta la llegada de circasianos rusos en 1878.
Bueno, completamente deshabitada no, vimos muchas cabras en las ruinas y probablemente sus ancestros han vivido allí bastantes siglos
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Le echamos un vistazo rápido al hipódromo y una vez pasada la puerta sur y antes de acercarnos al foro decidimos subir al Templo de Zeus. Mientras subíamos un señor se ofreció a hacernos una foto, cosa que nos pareció un detalle. Ya nos empezó a parecer menos simpático cuando vimos que no soltaba la cámara, pero después de la muestra de hospitalidad sincera de aquella mañana intentamos tener un poco de paciencia mientras nos hacía posar al estilo de los reportajes de bodas que a nosotros nos parecen terriblemente horteras. Viendo que aquello no terminaba le dijimos: sólo tenemos 1 JOD, my friend...y ahí se acabaron el reportaje y la amistad
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Las vistas desde el Templo de Zeus (162 d.C.) son muy bonitas, no dejéis de subir, merece la pena de verdad.
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A nuestro lado había una muchacha que no tenía pinta de estar disfrutando mucho. Al escucharnos hablar vino a desahogarse: era española, estudiaba en Irbid y el motivo de su careto era que su amigo sueco se había desmayado por el calor. Eso y que el día antes se había puesto malo en Petra. Si algún sueco está leyendo esto por favor que vaya a Jordania en invierno!
Al lado del templo está el Teatro Sur. ¡Impresionante! Estaba orientado de forma que el sol molestara lo menos posible a los espectadores durante la sesión. En su día podía acoger a 5000 personas y todavía se celebran festivales, la acústica sigue siendo tan buena como hace 2000 años. Subimos para verlo desde arriba, fueron los primeros escalones incómodos de los ¿3000? que habremos subido y bajado en total en el viaje (no todos incómodos). Conste que no me quejo solo por vaga (que también
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De camino hacia el templo de Artemisa, pasamos por la Iglesia de San Cosme y San Damián, una iglesia bizantina que tiene algunos mosaicos bien conservados y una de las mejores vistas panorámicas de la ciudad.
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El templo de Artemisa (diosa de la caza y de la naturaleza) llegó a ser más grande incluso que el de Zeus. De las 12 impresionantes columnas corintias que tuvo (15 metros de altura y metro y medio de diámetro) 11 siguen en pie.
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Bajamos hacia el cardo máximo o calle columnada, la principal de la ciudad. Era bastante fácil imaginarte la ciudad en la época romana paseando por allí. Esa es una de las cosas que hace especial la visita a Jerash: te permite contemplar una ciudad completa: templos, teatros, hipódromos, fuentes...
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Precisamente lo más llamativo del cardo máximo es el Ninfeo, la principal fuente ornamental de la ciudad dedicada a las ninfas del agua. La pila de granito rosa de la base la añadieron en época bizantina.
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Hacía menos calor y la luz a esa hora de la tarde era muy bonita así que disfrutamos especialmente del foro o plaza oval, de inusual forma elíptica, que fue el corazón de la vida política y social de la ciudad. Espectacular. A diferencia de las que rodean al templo de Artemisa y de las del Ninfeo, sus columnas son jónicas y no corintias pero son igualmente imponentes.
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Nos dio por mirar el reloj, ¿de verdad llevábamos casi tres horas allí? Pues sí, así que iba siendo hora de ir a buscar a Yehad, que nos esperaba en un bar fuera. Se lo estaba pasando tan bien con otros conductores que casi nos dio pena interrumpirlo.
En el viaje de vuelta pasamos de nuevo por las afueras de Amman y al ver el tráfico que había nos alegramos mucho de quedarnos en Madaba.
No teníamos mucha hambre después del atracón de mediodía, así que nos fuimos a probar los sandwiches y zumos de frutas del Ayola Coffeeshop& Bar. El zumo de frutas fue el mejor que tomé en todo el viaje.
De vuelta al hotel nos llamó la atención la cantidad de pequeños talleres de reparación que hay abiertos hasta tarde por las noches. No fue solo en Madaba, también vimos muchos en Wadi Musa y la última noche en Amman. Por lo demás apenas había movimiento en la ciudad. Pensé que a lo mejor esa noche escuchábamos la llamada a la oración... pero por no escuchar no escuché ni siquiera el despertador al día siguiente
Información Práctica:
Visado: hay que pagarlo en dinares jordanos pero tenéis cajero y oficina de cambio antes del control de pasaportes en el aeropuerto. Son 40 JOD por persona, aunque los grupos de 5 o más personas que lleguen con un touroperador jordano designado están exentos.
Iglesias de Madaba: Si vais a ver algo más que el mosaico de Tierra Santa hay una entrada combinada para el Parque Arqueológico, el museo y la Iglesia de los Apóstoles por 2 JOD.
Horario de las ruinas de Jerash: veréis distintos horarios según la web o guía que consultéis. En la época en la que hemos ido las taquillas cierran a las cinco, pero si ya estáis dentro no os van a echar a esa hora, cuando nosotros salimos eran casi las 7 de la tarde.