DIA 16.- LAS VEGAS (II)
Volvemos a despertar en Las Vegas con un tiempo perfecto que nos acompañará todos los días: calor, pero no mucho, sol, que pega con fuerza pero sin exceso, y una temperatura muy agradable desde el amanecer hasta la madrugada. Tan sólo hubo un día en que se levantó un viento un tanto molesto.
Desayunar y a la piscina, a la que solemos ir a las mañanas ya que por la tarde cierran bastante pronto, a eso de las seis. No es nada del otro mundo, pero suficiente, con un pequeño iacuzzi, y servicio de toallas gratuito. Además, no hay demasiada gente, y viendo la clientela del hotel podía ser mucho peor, ya que una gran parte de las personas alojadas en el hotel son familias con niños, cientos de niños correteando por todos lados (no me extraña que la gente que viaja sin niños huya de este lugar).
El Circus Circus es el hotel mas enfocado a este tipo de clientela, quizás el Excalibur también lo sea, pero ya en un nivel algo superior. Los precios son de risa, y las atracciones para niños no tienen parangón en ningún otro hotel de la ciudad. Cabe destacar igualmente, aunque sólo sea a nivel sociológico, que una gran parte de la clientela la componen latinos, afroamericanos,... que, por decirlo de algún modo, no parecen pertenecer a las clases mas pudientes (no hay nada de malo en ello, nosotros mismos estamos en esa clase), y ello hace que el ambiente de este hotel no tenga nada que ver con el que se puede encontrar en otros hoteles.
Las atracciones que ofrece el Circus Circus son, al margen de las piscinas que ya digo que no son nada del otro mundo: el Adventurodrome (o algo así), una especie de parque de atracciones cubierto bastante curiosete, y la zona del Midway, un área de juegos recreativos con un pequeño escenario para actuaciones circenses en su centro. Estos números de circo se van sucediendo cada cuarenta y cinco minutos mas o menos, y en general están bastante bien, son los típicos de equilibristas, malabaristas, ... ya que el espacio de actuación es muy pequeño y no da para mucho artificio. Pero fue esto lo que precisamente nos enganchó a estas actuaciones, puesto que si te ponías de pie en primera fila a ver el espectáculo (existen dos zonas desde donde verlo, sentado en un pequeño graderío o de pie junto al escenario), el malabarista de turno estaba a un metro escaso, de forma que podíamos observar perfectamente todos sus gestos, su esfuerzo, su sudor, su tensión,... y algunos números eran realmente admirables.
Rodeando este escenario está una amplia zona de máquinas recreativas de todo tipo que son la perdición de cualquier familia, más adictivas que las tragaperras, nos pasamos horas y horas en esta zona.
El resto del hotel son interminables pasillos, múltiples tiendas y restaurantes de todo tipo y cómo no, las inevitables máquinas de azar y mesas de casino. Aunque, todo hay que decirlo, yo diría que el casino del Circus Circus es, quizás, el peor de todos los hoteles grandes. Aquí no hay gogos bailando sobre las mesas, ni guapas jovencitas como croupiers, ni elegantes salones,... y puedes jugar al black jack a dólar la apuesta (mesa en la que metí algunas horas en las madrugadas que estuvimos) en un ambiente casi familiar.
Como ya mencioné en la anterior etapa, la strip, aunque no es demasiado extensa, se hace lenta de ver si lo que quieres es ver todos los hoteles temáticos, así que se impone algo de organización en la visita. Afortunadamente yo ya había previsto un segundo paso por Las Vegas y por ello no andábamos muy agobiados de tiempo, pero aquí os pongo una pequeña lista de los hoteles que, a mi entender, merecen la pena entrar a pasear un rato. No entro en las atracciones de pago, que las hay y muchas, si no que valoro el simple paseo obervando el “paisaje” interior de los hoteles (de sur a norte):
Mandalay Bay-Luxor-Excalibur, los pongo a la vez porque están unidos por un tren gratuito, lo que permite verlos en una dirección y volver al inicio en este trenecillo. El Mandalay Bay no tiene nada destacable, pero los otros dos están decorados con temática egipcia y medieval respectivamente y sí merecen dar una vuelta.
New York, sobre todo su decoración exterior
MGM, gigantesco hotel, no tiene demasiado para ver, una tienda temática ambientada en un bosque tropical,...
Montecarlo-Bellagio, de nuevo unidos por tranvía gratuito, ambos muy lujosos, el Bellagio rozando lo absurdo, a lo que hay que sumar su espectáculo de fuentes bailarinas
Paris, con su torre Eiffel
Caesar´s Palace, otro derroche que roza lo hortera, profusa decoración exterior e interior, con galerías comerciales de techos pintados como si fuera el cielo.
Flamingo, poco mas que sus flamencos
Mirage, lujo y sobre todo su espectáculo del volcán que entra en erupción cada media hora
Venetian, otra “pasada”, canales venecianos con gondoleros cantarines incluídos
Treasure Island, sin nada destacable una vez suspendido definitivamente su espectáculo de sirenas-corsarias ligeras de ropa
Circus Circus, ya lo he comentado anteriormente
Existen otros muchos hoteles, algunos de ellos de ambiente superlujoso y otros un poco mas cutres, amén de la propia strip, sobre todo en el tramo entre el MGM y el Treasure Island donde las aceras son todo un espectáculo de gentes y tiendas de lo mas curioso. Y todo ello sin salirnos a buscar hoteles, resorts y atracciones varias que están en segunda o tercera línea, así que ya veis que cosas para ver no os van a faltar.
Aprovechando este repaso a la ciudad, no podemos olvidar el tema del sexo, que para algo estamos en la ciudad del pecado. Evidentemente este factor no entraba en nuestro plan familiar, pero no hay duda de que si vienes buscándolo, te va a costar poco encontrarlo: carteles, hombres-anuncio, coches-anuncio, shows, decenas de “men´s club” ,... te lo van a poner fácil.
Por supuesto todo se anuncia sin enseñar nada que no se pueda enseñar, dentro del mas estricto puritanismo hipócrita y, al menos a nosotros, este apartado nos hacía mas gracia que otra cosa, ya que nos recordaba a la época de Pajares y Esteso con continuos reclamos de chicas ligera de ropa,...
Volviendo a nuestro quehacer diario, dedicamos la tarde de este segundo día a recorrer el eje Mandalay-Luxor-Excalibur, echamos un vistazo al MGM y ya de noche acudimos a ver el espectáculo del volcán del Mirage y algunas otras vistas nocturnas de la strip desde la última planta de los aparcamientos que suelen ser descubiertas.