Nos levantamos a las 8:45. Por fin hemos dormido bien. El aire acondicionado aquí funciona bien. Eso sí, desde las 7:30 hemos estado escuchando gritos y ruidos en la casa.
Desayunamos lo de siempre: café, fruta, zumo y tortilla. Nos dan aruca, unas tortitas fritas que saben parecido a un churro y que, nos dicen, se comen con miel. Están riquísimas.
Salimos a dar una vuelta por el centro. Cómo nos gusta este pueblo.
Eso sí, hay muchos turistas y continuamente te salen de los restaurantes para que vayas a comer o te quieren vender puros. A mí, de vez en cuando, se me acerca una mujer para pedirme champú.
En este pueblo vemos bastantes super mercados, aunque no tienen muchas cosas. También hay tiendas de racionamiento.
Comemos en un restaurante en la plaza mayor, que parece un museo.
Es más caro de lo normal pero comemos bastante bien.
Aquí no hay problemas para comer o cenar en horarios europeos.
Damos otro paseo. Sacamos dinero en un cajero (increible en Cuba), compramos puros y nos vamos a descansar un rato a la casa.
Hace tanto calor que por cada hora que andas parece que llevas 3.
A las 17 salimos a dar otra vuelta y tomar algo. De vez en cuando se ve gente montando a caballo.
Cenamos en el mismo sitio que ayer. Estando cenando cae una tormenta. Cuando salimos ya no llueve.
Vamos a tomar algo al mismo bar de anoche (el Yesterday). Hoy no hay concierto y salvo otra pareja, todos son cubanos. Se está muy bien.
Después de un par de mojitos, nos vamos a casa a dormir.