Cambio de residencia. Una última cosa antes de dejar atrás Belmonte. Se me olvidaba hablaros de las toallas. Yo no sé si por falta de transporte o porque le pilla mejor otro hotel, pero el caso es que el señor Mimosín no ha tenido a bien a pasar unos días por el Hotel Las Cruces. El ducharme o lavarme o cualquier otro acto que conlleve secarse después es como un tacto rectal. Es algo que sabes que es necesario pero que no va a ser agradable. Sabía que tenía que ducharme y lavarme. Pero pensar que después me tenía que secar…se me saltaban las lágrimas. Las toallas eran blancas como los dientes de Baute, pero raspaban como la barba de Isabel Pantoja. Y ya no os quiero contar si tenía que secarme alguna parte donde me había dado un poquito el sol y lo tenía quemado… He robado una y la llevo a modo de arma debajo del asiento. Aunque lo mismo me lo pueden considerar arma química. Seguramente que el gas mostaza sea betadine comparado con lo que te produce las toallas. He recogido las cosas y he salido de Belmonte. Adiós Belmonte. Antes de ir a mi nueva residencia he parado en un pueblo llamado Tazones.
Un pueblo pesquero con casitas de colores y una pequeña playa. He estado poquito tiempo, pero muy bonito. Y ya que estamos, os contaré la breve historia de Tazones. Carlos V en 1517 venía de uno de sus innumerables cruceros de singles por los mares. Antiguamente no había GPS y se guiaban un poco pues por lo que iban viendo por la costa, por alguna piedra, algún alga o alguna botella de plástico que había en el mar. Pero un día tras una noche de farra en uno de sus galeones, pues con el resacón que llevaban se perdieron y el barco fue un poco a su bola o a la deriva que dicen los marineros. Con tan buena suerte que fueron a dar a una calita con tres o cuatro casas de colores. Y claro, los naturales del lugar no estaban acostumbrados a que galeones de singles llegaran a sus costas. Cuando Carlos V sus secuaces tomaron tierra pues empezaron a pedir pensando que era otra parada más del crucero. Que si cerveza, que si ron, que sin whisky, que si calimocho, que si poleo menta (?). Y el alguacil que estaba echando una partida con el boticario y el sargento de la guardia civil les dijo que lo único que tenían era leche. Y Carlos V dijo: “Pues vale”. Entonces los oriundos les dijeron: “Allí tienen las vacas. Aprieten las ubres y saldrá la leche”. Y Carlos V les dijo: “No hombre, no, ¿no tienen algo donde darnos la leche?” Y el boticario dijo: “Sí, unos tazones” “Pues que rulen”. Y de ahí vino el nombre de tazones. Luego hay leyendas que dicen que si fue por los cortes de pelo que llevaban a tazón pero no es muy creible. Es que luego por la tarde no he ido a ningún pueblo, he venido directamente al hostal y no he salido. Me he echado una siesta de 89 minutos y 32 segundos, me he quedado como tonto viendo las montañas, he cenado y a roncar. Por eso la historia de Tazones, para ocupar hueco.
P.D. Por cierto la historia no es del todo cierta pero algo de verdad hay. Echad un vistazo a la Wikipedia.
Un pueblo pesquero con casitas de colores y una pequeña playa. He estado poquito tiempo, pero muy bonito. Y ya que estamos, os contaré la breve historia de Tazones. Carlos V en 1517 venía de uno de sus innumerables cruceros de singles por los mares. Antiguamente no había GPS y se guiaban un poco pues por lo que iban viendo por la costa, por alguna piedra, algún alga o alguna botella de plástico que había en el mar. Pero un día tras una noche de farra en uno de sus galeones, pues con el resacón que llevaban se perdieron y el barco fue un poco a su bola o a la deriva que dicen los marineros. Con tan buena suerte que fueron a dar a una calita con tres o cuatro casas de colores. Y claro, los naturales del lugar no estaban acostumbrados a que galeones de singles llegaran a sus costas. Cuando Carlos V sus secuaces tomaron tierra pues empezaron a pedir pensando que era otra parada más del crucero. Que si cerveza, que si ron, que sin whisky, que si calimocho, que si poleo menta (?). Y el alguacil que estaba echando una partida con el boticario y el sargento de la guardia civil les dijo que lo único que tenían era leche. Y Carlos V dijo: “Pues vale”. Entonces los oriundos les dijeron: “Allí tienen las vacas. Aprieten las ubres y saldrá la leche”. Y Carlos V les dijo: “No hombre, no, ¿no tienen algo donde darnos la leche?” Y el boticario dijo: “Sí, unos tazones” “Pues que rulen”. Y de ahí vino el nombre de tazones. Luego hay leyendas que dicen que si fue por los cortes de pelo que llevaban a tazón pero no es muy creible. Es que luego por la tarde no he ido a ningún pueblo, he venido directamente al hostal y no he salido. Me he echado una siesta de 89 minutos y 32 segundos, me he quedado como tonto viendo las montañas, he cenado y a roncar. Por eso la historia de Tazones, para ocupar hueco.
P.D. Por cierto la historia no es del todo cierta pero algo de verdad hay. Echad un vistazo a la Wikipedia.