El tren de la empresa de ferrocarriles AMTRAK sale a las 5:30 de la mañana. Así que madrugamos de nuevo, pero ya adaptados al nuevo horario.
Hemos decidido dedicar este primer día completo a la visita a Washington D.C. por dos motivos: el primero porque para darse este madrugón era mejor aprovechando el cambio de horario inicial y en segundo lugar porque la tarjeta semanal de transporte empezaremos a usarla el sábado, para que nos llegue hasta el viernes de la semana siguiente, pues son días sucesivos, una vez que se activa.
La elección del tren también tiene sus motivos: el primero que la posibilidad de viajar en tren nos entusiasma pues en Canarias no lo podemos hacer, así que es una actividad vacacional añadida. El segundo, fue que los horarios eran mejores para poder aprovechar el día. Hay autobuses como los famosos
Greyhound, o los de "low cost"
Boltbus o
Megabus. Todos salen más baratos que el tren (nos costó ida y vuelta 39 $ por cabeza) pero tardan más de una hora más en hacer el recorrido y teníamos que salir más temprano y estar de vuelta más tarde.
Salimos a las 4:45. Por tanto hoy no podemos aprovechar el desayuno incluido en el Hotel. Al pasar por las pequeñas zonas verdes que hay en el camino: en Herald Square y al lado de Penn Station hay unos sin-techo ( "homeless") tumbados en los bancos o sobre las mesas y sillas que se ponen a disposición de los usuarios de los parques. Son los pies de barro del coloso que es este país. ¿Dónde se meterán en el frío invierno neoyorkino? Alguno, indiferente a la hora que es, toca desafinadamente una armónica a la vez que baila. Llegamos a las 5 a la estación y al contario que ayer tarde está casi desierta.
Aprovechamos para comprar el desayuno en un "Dunkin Donuts". Los vasos de café en estos pagos son enormes y hay que pedir el tamaño "small", pues si pides "medium" puedes morir ahogado (no te digo si es "large"). Y encima a una temperatura próxima a hervir (creemos que como todo el mundo los compra para llevar, así no se les enfría por el camino).
Cuando aparece en el panel de trenes el número de andén, los pocos pasajeros que estábamos por allí vamos todos a la misma dirección, que justo es al lado, así que no hay que andar mucho. Como viene de Boston, ya hay "cars" (vagones) ocupados así que tenemos que ir mirando la luz (verde o roja) que indica a la entrada de cada vagón si hay sitios libres. Hay aire acondicionado y mis hijas se ponen la rebeca que llevan por si acaso. A las 5:30 sale puntualmente el tren. En el camino puede uno distraerse con el WiFi gratuito y enchufes para los aparatos (yo me pongo a escuchar la Cadena Ser aprovechando el app que tengo instalado en el "smart"). Allí todo el mundo aprovecha el ordenador, suponemos que camino al trabajo, pues el tren solo para en ciudades importantes del camino: Filadelfia y Baltimore, donde casi todos suben con el "vasito" de café correspondiente Aquí la gente es habitual que hagan al menos una hora de tren para ir al curre y como este llega a Washington a las 8:50 es perfecto para esto.
Union Station, la estación de la ciudad de Washington es enorme. La mayor de EEUU, que ya es decir. Tiene estilo clásico que tanto gusta al estadounidense para sus edificios públicos. Columnas, mármoles y estatuas te dejan impresionado.
Algunas partes están en obra. Al lado está también, la estación de autobuses y una estación de Metro (aquí si se le llama así, curiosamente, con este nombre y no el de “subway” y es uno de los más nuevos del país y más caro) . Por tanto cuando vienes a esta ciudad en transporte colectivo, es el primer punto que ves. Hacemos unas fotos del exterior de la estación,
Y salimos hacia el Centro de Visitantes del Capitolio. Cruzamos la plaza de delante de la estación que está dedicada a Colón y vemos próxima la cúpula del Capitolio que nos orienta a a través de la Delaware Avenue Northeast que va por medio de un parque.
(A lo mejor produce risa lo de ubicar los puntos geográficos continuamente, pero las calles aquí tienen nombres como First Northwest o Capitol South. Así que como para desorientarse)
Vemos por primera vez las ardillas que abundan en las zonas verdes tanto de Washington como en NY y que se acercan confiadamente al viandante.
Hemos reservado hora para las 9:40. Piden que se llegue antes pues en esta época hay mucha gente y hay que pasar control de seguridad tipo aeropuerto.
El Centro de Visitantes está dando al lado este del Capitolio, donde antes se realizaban las juras presidenciales. Reagan las cambió de lado pues permite la presencia de más público el lado que da al Mall (Paseo donde están los museos del Smithsonian Institute (Sí, esos de los que se habla en la peli "Noche en el Museo 2").
Su construcción es también relativamente reciente. Pasamos, seguridad. Preguntan siempre si llevas armas o comida (¿están al mismo nivel de peligrosidad?) y una vez dentro vamos al Hall de los Emancipados (debido a que fue construido por negros libertos), presentamos la reserva y nos dan una pegatina para poner en el pecho. Todavía no hay mucha gente. La visita se inicia en una sala de proyección donde se explica el “significado” del edificio. Cuando nos vamos a poner en zona de filas nos dicen que aún faltan 5 minutos. Así que damos una vuelta viendo las distintas estatuas (lo llaman
National Statuary Collection) de personajes más variados, de un astronauta a un indio piel roja, todos personajes de la historia estadounidense donadas por distintos estados. Presidiendo la sala, la estatua que representa la libertad. Es réplica en escayola del original que está en lo más alto de la cúpula del capitolio.
Volvemos a la zona de filas y ahora si nos dejan colocarnos. Luego se añaden más gente que entre todos llenaremos la sala de proyecciones.
La proyección, de más o menos un cuarto de hora, habla de la variedad de tierras y gentes que formaron la unión desde sus inicios, de ahí el lema “E pluribus, unum” (en latín en el original), que aparece en los escudos, e incluso en las monedas de 10 centavos (llamadas "dime").

“Out of many, one” (en inglés), “De muchos, uno”. Y en qué consiste el sistema de dos cámaras del país (ambas situadas aquí), así como la historia del edificio, destruido, junto con la Casa Blanca original, en 1814 durante la guerra anglo-americana. Esta guerra que ellos llaman de 1812 dió origen a muchos de los símbolos de este país como es su himno actual, el llamado “The Star-Spangled banner” (La Bandera tachonada de estrellas) que es la primera estrofa de un verso inspirado en la resistencia americana cuando los ingleses bombardearon, durante dicha guerra, un fuerte en las afueras de Baltimore (la música curiosamente es la que cantaban los borrachos ingleses, así que “Asturias, patria querida” no es caso único)
También se construyó una cripta para recoger los restos de George Washington, primer presidente, pero se tardó tanto en construir el edificio que el final no reposan aquí.
Luego nos asignaron una guía para el recorrido de las distintas salas y nos suministran unos auriculares que solo recibe sus explicaciones y no de los guías de los demás grupos. Es normal pues en un momento dado nos juntamos varios grupos bajo la cúpula, cuyo frescos estaban reparando, y así podemos todos enterarnos de las explicaciones sin volvernos locos.
Las salas siguen llenas de
más estatuas (que sean conocidos por nosotros el mallorquín Fray Junipero Serra, evangelizador de California, Martin Luther King y la última incluida, Rosa Parks, negra que se negó a a ceder su asiento a un blanco en 1955 y que fue encarcelada por ello),
así como cuadros de recreación de hitos históricos de su historia, como el bautizo de Pocahontas
También hay una placa con el nombre de la tripulación y pasajeros del vuelo United 93 que murieron el 11-S evitando que su avión cayese sobre el Capitolio, como si pasó en el Pentágono.
Luego fuimos, nosotros por nuestra cuenta, tras pedir los pases en el “House Appointment Desk”, a ver la Cámara de Representantes (“House of Representatives”), que es donde el Presidente lee el discurso del Estado de la Nación. La otra cámara es el Senado. Es curioso que a la vez que nosotros hacíamos esta visita había actividad en la Cámara, luego quiere decir, que se puede entrar siempre salvo casos de seguridad. Eso sí no dejan entrar nada electrónico es decir, ni teléfonos, cámaras, etc por tanto se pasa por otro arco de seguridad.
El tiempo se pasó volando y a las 11:45 abandonamos el edificio pues teníamos entradas para el Washington Monument a las 12:30.
Este enorme obelisco de 170 m de altura, se ubica en el otro extremo del Mall, justo enfrente del Capitolio. Así que a las doce, cogíamos al lado oeste del capitolio el bus turístico, que habíamos pagado por internet, que íbamos a utilizar para movernos, pues en otro caso es imposible recorrer las enormes distancias entre monumentos. El día está nublado pero algún rayo de sol se escapa. Subimos a la parte de arriba al aire libre. Recorremos un lateral del Mall (la Indepedence Avenue) hasta nuestro destino.
La visita consiste en subir a lo más alto del obelisco, por un ascensor. Donde entramos con media hora de retraso sobre lo fijado. También había que pasar por seguridad “aeroportuaria”
Todos estos lugares del Mall se considera un “Park” y lo llevan los Park Rangers que visten con el mismo uniforme del guardabosque del recordado Oso Yogui. Las vistas desde él, puesto que está en el centro de todos los monumentos, son magnifícas: al norte, la Casa Blanca,
al sur, el Jefferson Memorial con el Tidal Basin (lago formado por agua del río Potomac) y al fondo el aeropuerto Ronald Reagan,
al este, todo el Mall con sus museos a izquierda y derecha
y al oeste la Piscina Reflectante (Reflecting Pool) y el Lincoln Memorial
El Distrito de Columbia, donde está Washington, está en terrenos cedidos por el estado de Maryland y al otro lado del río, ya en el estado de Virginia, están el Cementerio de Arlington y el Pentágono.
El primer diseño de la ciudad se debe a Pierre L´Enfant, de origen francés y que participó en la Guerra de la Independencia de EEUU. De fuerte temperamento dio lugar al adjetivo "enfant terrible" que se aplica hoy en día a ciertas personas. No consiguió ver su proyecto ni siquiera iniciado pues fue destituido y hasta 1911, unos 120 años después, no fue reconocida su labor y trasladada su tumba a una colina del Cementerio de Arlington desde donde se divisa toda la ciudad. Esta foto que no es mía la muestra:
Cuando salimos era la hora de comer y nos fuimos a un lugar situado en las proximidades del Teatro Ford, dónde fue asesinado Lincoln, en la parte de atrás de la Avenida de Pensilvania,que une la Casa Blanca con el Capitolio, el
Ollie´s Trolley, donde nos comimos las primeras “Cheeseburguer with bacon”, “cokes” y “fries” del viaje. Estaban de película y la comparación con las de McDonalds de por aquí es de risa. Empezando que el grosor que es de dos dedos y te preguntan el grado de cocción (Rare, crudo, Medium rare, poco hecho, Medium, medio hecho y Well, muy hecho). Todo nos salió a 45 $. Sin lugar al reposo, salimos hacia la Casa Blanca, que estaba a un cuarto de hora caminando. Y junto con mucha gente, nos hicimos las fotos de rigor ante la verja de sus jardines, aunque en la foto no se vean.
Al lado de la calle frente a la "White House" (¡Qué fino suena)! está el Kilómetro Cero de los EEUU (lo que nosotros tenemos en la Puerta del Sol) pero ellos le llama Zeromiles Stone. Nosotros si medimos las distancias desde ese punto) y allí es sólo símbolico. Subimos de nuevo al bus y fuimos al Einstein Memorial
Y cruzando la Avenida de la Constitución, llegábamos al Lincoln Memorial, dónde está la estatua sedente de Abraham Lincoln (que no se levantó aunque lo hiciera también en "Noche en el Museo 2")
y es uno de los lugares más simbólicos de Washington,
pues desde sus escaleras, frente a la Piscina Reflectante, Martin Luther King, pronunció el famoso y emocionante discurso: “I have a dream”.
Nuestro siguiente visita fue el cercano también Monumento a los Caídos en Vietnam
Donde en un negro muro aparece el nombre de todos los caídos en esta guerra.
De nuevo al bus y fuimos al Jefferson Memorial (es el que coge más a desmano), en forma del Panteón de Roma, dedicada al principal autor de la Constitución de los EEUU,
con su célebre frase “Consideramos que es una verdad evidente que todos los hombres han sido creados iguales”
(por los sucesos actuales que se están produciendo, cuando escribo estas líneas, en Misuri, parece que la “evidencia” está aún por demostrarse)
Eran ya las seis de la tarde cuando salimos de esta visita hacia el autobús cuyo recorrido acababa en la estación, pasando por el F.D. Roosevelt Memorial, que no nos daba tiempo a ver. Pero tardó más de lo previsto en venir y al ritmo lento que lleva y las paradas, y teniendo el tren a las 19:10, a mitad de camino, en la "Constitution Avenue", junto al Museo de Historia Americana, nos bajamos y cogimos un taxi que en diez minutos nos dejó en la Estación. Eran las 18:50. Cuando nos dirigimos hacía el “track” correspondiente, resulta que había una cola kilométrica, así que nos dio tiempo comprar unos bocadillos y agua (unos 30 $) para la cena. Durante el trayecto de vuelta observamos que mucha gente hace la cena en el vagón bar del tren. O sea que nosotros sin saberlo estamos comiendo como si fuéramos del país.
A las 10:35 estabamos en Penn Station y a las 11 en el Hotel. Estabamos cansadísimos. La verdad que hemos empezado con una jornada un tanto dura y “muy patriótica”. No hemos visto todo lo que queríamos pero sí bastante. Así que una duchita y a la cama. ¡A descansar!