A la mañana siguiente nos despertamos los dos mucho mejor de salud: el tratamiento de choque con bálsamo del tigre había hecho efecto. Menos mal: ¡hoy nos trasladábamos a Borobudur!
De camino, antes de ir a nuestro hotel, hicimos las dos paradas de rigor: candi Mendut y candi Pawon.
Candi Mendut es un templo pequeño, pero con relieves interesantes y un Buda muy curioso en su interior. Los alrededores están muy cuidados y hay un montón de tiendecitas si quieres comprar regalos o alguna bebida. También aprovechamos para ver el monasterio budista que hay al lado del templo.
Candi Pawon es todavía más pequeño, pero ya que está tan cerca de Borobudur vale la pena una visita.
Marionetas en una tiendecita al lado del Candi Pawon
Finalmente, nuestro chófer nos dejó en el hotel, el Manohara, dentro de los jardines del templo y con la entrada a Borobudur incluida (una para cada día de los que estés allí: nosotros estuvimos tres noches y nos dieron ¡cuatro entradas a cada uno!)
Escogimos este hotel precisamente por la cercanía al templo y creo que fue una gran decisión. Queríamos subir para ver amanecer desde arriba (estando en el hotel, además de que estás más cerca, la entrada al amanecer no va incluida con la habitación pero es más barata) , al día siguiente ir a ver salir el sol desde un mirador cercano y visitar el templo tantas veces y tantas horas como nos apeteciera. Después de todo, a Borobudur no creo que volvamos, así que había que aprovechar. Además, hacía años que queríamos visitarlo. Por eso, el hotel Manohara nos pareció una buena opción y acertamos de lleno.
Los jardines son preciosos, está muy, muy cerca del templo, pero también cerca del pueblo y prácticamente en la puerta hay un par de tiendas y guesthouses donde se puede comer o cenar a buen precio.
Después de instalarnos, salimos a buscar algún sitio para comer. Buscábamos un restaurante que recomendaba nuestra guía, pero después de caminar más de una hora con una calor bastante importante, lo dejamos por imposible. Acabamos comiendo en un buffet feo, malo y caro. La peor comida del viaje, con diferencia, pero estábamos agotados y había que descansar un poco. Después, de vuelta al hotel, aprovechamos para contratar una excursión en la Lotus 2 Guesthouse para ir a Mahitan a ver salir el sol sobre Borobudur. El día siguiente eran el más complicado para conseguir coche y excursiones, porque celebraban el Idul Fitri, el final del Ramadán y poca gente trabaja. Decidimos hacer la visita al templo ese día y la excursión a Mahitan dos días después. Así no había problemas de coche.
Cuando se puso el sol empezó la celebración del Idul Fitri. Petardos, fuegos artificiales y todos los altavoces de todas las mezquitas sonando a la vez. Por suerte, no teníamos la mezquita tan cerca como en Yogya, porque los altavoces estuvieron sonando unas 14 horas seguidas: desde las seis o siete de la tarde hasta las 8 o las 9 de la mañana siguiente.
Nuestro hotel, camuflado entre las p
almeras[/size] De camino, antes de ir a nuestro hotel, hicimos las dos paradas de rigor: candi Mendut y candi Pawon.
Candi Mendut es un templo pequeño, pero con relieves interesantes y un Buda muy curioso en su interior. Los alrededores están muy cuidados y hay un montón de tiendecitas si quieres comprar regalos o alguna bebida. También aprovechamos para ver el monasterio budista que hay al lado del templo.
Candi Pawon es todavía más pequeño, pero ya que está tan cerca de Borobudur vale la pena una visita.
Finalmente, nuestro chófer nos dejó en el hotel, el Manohara, dentro de los jardines del templo y con la entrada a Borobudur incluida (una para cada día de los que estés allí: nosotros estuvimos tres noches y nos dieron ¡cuatro entradas a cada uno!)
Escogimos este hotel precisamente por la cercanía al templo y creo que fue una gran decisión. Queríamos subir para ver amanecer desde arriba (estando en el hotel, además de que estás más cerca, la entrada al amanecer no va incluida con la habitación pero es más barata) , al día siguiente ir a ver salir el sol desde un mirador cercano y visitar el templo tantas veces y tantas horas como nos apeteciera. Después de todo, a Borobudur no creo que volvamos, así que había que aprovechar. Además, hacía años que queríamos visitarlo. Por eso, el hotel Manohara nos pareció una buena opción y acertamos de lleno.
Los jardines son preciosos, está muy, muy cerca del templo, pero también cerca del pueblo y prácticamente en la puerta hay un par de tiendas y guesthouses donde se puede comer o cenar a buen precio.
Después de instalarnos, salimos a buscar algún sitio para comer. Buscábamos un restaurante que recomendaba nuestra guía, pero después de caminar más de una hora con una calor bastante importante, lo dejamos por imposible. Acabamos comiendo en un buffet feo, malo y caro. La peor comida del viaje, con diferencia, pero estábamos agotados y había que descansar un poco. Después, de vuelta al hotel, aprovechamos para contratar una excursión en la Lotus 2 Guesthouse para ir a Mahitan a ver salir el sol sobre Borobudur. El día siguiente eran el más complicado para conseguir coche y excursiones, porque celebraban el Idul Fitri, el final del Ramadán y poca gente trabaja. Decidimos hacer la visita al templo ese día y la excursión a Mahitan dos días después. Así no había problemas de coche.
Cuando se puso el sol empezó la celebración del Idul Fitri. Petardos, fuegos artificiales y todos los altavoces de todas las mezquitas sonando a la vez. Por suerte, no teníamos la mezquita tan cerca como en Yogya, porque los altavoces estuvieron sonando unas 14 horas seguidas: desde las seis o siete de la tarde hasta las 8 o las 9 de la mañana siguiente.