De nuevo volvimos a madrugar y es que el día de hoy se presentaba muy intenso, lleno de sensaciones y sobre todo de muchísimas emociones.
Volvimos al Blue Diamond a desayunar y a hacer tiempo a que nos recogieran en el hotel; nos íbamos al campo de elefantes de Woody.
Antes de comenzar a relataros nuestra experiencia quiero explicar el porqué elegimos este campo… Mi primera idea era ir al Elephant Nature ya que después de leer muchísimo e informarme muy bien (hablando incluso con varias asociaciones de protección de animales) me recomendaron este, pero dio la casualidad que para todos los días que estaríamos en Chiang Mai no nos daban sitio… me pareció un poco raro, pero como queríamos pasar un día con elefantes me puse a buscar otro y después de mucho pensar y no sin muchísimo miedo me decidí a reservar en Woody. Lo que si tuve claro desde el primer momento era que no quería que fuese ningún tipo de circo, ningún show…
La furgoneta nos pasó a buscar los primeros y fuimos recogiendo al resto del grupo: una pareja de australianos y dos jóvenes norteamericanos.
El día amaneció lloviendo y así continuó todo el día…
De camino paramos en la carretera a coger un montón de kilos de bananas para los elefantes, y después de un buen rato de carretera llegamos al campo de elefantes de Woody que por cierto está en un sitio muy bonito.
Yo iba muy nervioso, con mucho miedo ante lo que me iba a encontrar allí, no quería ver ningún signo de maltrato con los animales, y no estaba seguro de que no fuera a ver algo así…
Nos recibieron muy amablemente desde el primer momento, y nos explicaron cómo se iba a desarrollar el día… y al rato, llegaron 4 elefantes… uno de ellos pequeño que se llamaba Chang del que me prendé desde el principio…
Mis miedo se empezaron a disipar casi al instante al ver el cariño con el que tratan a estos animales…
*** Imagen borrada de Tinypic ***
La cuidadora que estaba con nosotros tenía verdadera pasión por ellos, incluso nos explicó que uno de los cuatro elefantes había sido rescatado de un circo en un muy mal estado y que aún se estaba recuperando…
Mientras nos explicaban cuánto comían o lo poco que dormían, les dábamos bananas y empezábamos a interactuar con ellos. Me quedé alucinado con la inteligencia emocional que tienen estos animales.
*** Imagen borrada de Tinypic ***
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Nos fuimos a una especie de poza, o piscina que tienen allí para que bebiesen agua y allí estuvimos poniéndonos pingando… era una experiencia increíble, y eso que nos dijeron que no eran de los elefantes más grandes…
Después de estar un buen rato con ellos, los dejamos un rato para ir a comer. Una comida casera a base de arroz y pollo, y plátano con coco que estaba delicioso.
Llegaba la hora de bajar hacia la zona del río, con alguna que otra caída y resbalón porque no paraba de llover y estaba todo embarrado… (incluso un elefante se resbaló por un terraplén ¡!!!).
Nos dirigimos a cortar caña de azúcar para seguir dándoles de comer y después de cortar un montón de trozos y prepararlos, de nuevo a darles de comer…
De ahí nos fuimos al río… madre mía… increíble la experiencia de estar bañándote con elefantes ¡!! Y cómo disfrutaban ellos…
*** Imagen borrada de Tinypic ***
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Pasamos un buen rato con ellos, cepillándolos, limpiándolos un poco y ellos poniéndonos como sopas echándonos agua con sus trompas… Ya os digo que fue sensacional disfrutar de esos momentos.
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De vuelta a la zona del principio, ellos siguieron comiendo bajo nuestra atenta mirada y ya nos despedimos de ellos…
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Se había hecho tarde porque a la cuidadora también se le olvidó la hora… Al final pasamos casi hora y media más de lo normal en el campo.
Después de darnos una ducha y cambiarnos de ropa, nos despedimos de todos y volvimos a Chiang Mai.
Quiero decir, que al menos nosotros solo tenemos buenas palabras para Woody, no sé si fue que tuvimos suerte, o siempre será así, pero fue una experiencia fabulosa… los elefantes están perfectamente, campando a sus anchas y eres tu el que se adapta a ellos no al contrario. Además de que no veréis ningún tipo de shows, ni elefantes jugando al futbol, ni pintando…
Así que nosotros nos fuimos más que satisfechos de allí.
Cuando llegamos a Chiang Mai echamos un vistazo los precios de alguna actividad para el último que aún estaba por planificar y nos tomamos una cerveza mientras hacíamos tiempo para cenar. Y como estábamos cansados, cenamos al lado del hotel en un sitio que nos encantó, una pizzería rollo chill-out con un horno de leña que lo tenían en el exterior del local; el día había sido agotador así que ni siquiera nos planteamos ir a dar una vuelta. Después de cenar nos fuimos directos a dormir, pero os repito, muy pero que muy satisfechos con la experiencia vivida.