Sukhotai, es una maravilla de visita, para empezar la zona centro de Tailandia desprende una autenticidad bastante especial, nada que ver con el turismo de ciudad y otras zonas turísticas. Allí el clima es mucho más fresco y la vegetación es bastante más exuberante.
La noche anterior, llegamos agotados a nuestro alojamiento: Foresto Gueshouse o como decían los tuktukeros "aaah foretó, i mean, mean", el cual nos encantó. Se trata de un negocio familiar, con un precio bastante majo (22 euros la suite y 18 la normal) y unas habitaciones y jardines preciosos.

Por la mañana cogimos un "bus" (unas especie de camionetas con bancos a los lados) para visitar el parque histórico, que se encontraba a unos 10 minutillos de nuestro alojamiento.
Esta visita se puede hacer en bici, en la calle contigua al parque hay varias empresas de alquiler, no me acuerdo del precio, pero era baratísimo creo que sobre unos 30 Baths la hora. Nosotros alquilamos unas bicis de la abuela fantásticas, con la que estuvimos un par de horas o tres recorriendo el recinto principal.
Es una visita preciosa y muy tranquila, todo esta lleno de césped y lagos que separan algunos de los templos, el precio es de 100 Bahts. Para mi, fué la visita que más disfruté, ¿Qué más se podía pedir? Unas ruinas alucinantes, el viento en mi cara mientras montaba sobre mi bici retro y casi ni un alma por allí...







Tras la visita, hicimos algunas compras por la zona, había cosas interesantes y artesanales, de aquí nos trajimos unas telas pintadas a mano muy bonitas. Y después volvimos a nuestro alojamiento a comer y puedo asegurar, que fue nuestra mejor comida en Tailandia, madre mía del amor hermoso...!!! Cómo cocina esta señora....

Después pasamos el rato hablando con el chico que llevaba el alojamiento, aquel día durante el desayuno le comentamos que nos había gustado mucho la camiseta que llevaba y nos estuvo explicando que una amiga suya las dibujaba a mano. Intentamos encontrar algún modelo en las tiendas de la zona, pero no hubo suerte, así que por la tarde, el chico la llamó para que nos dibujara unas camisetas y en cuestión de una hora se curró unos diseños tradicionales preciosos. La artista en cuestión se llama Sirinat Sarlo.

Nos dió mucha pena no poder quedarnos un día más allí, la verdad que nos encontramos muy agusto; pero el tiempo vuela y teníamos que seguir hacia Chiang Mai... otras 5-6 horas en bus.... ainnns!