Día 5: Camino a Ponferrada.
(20-Mayo-2014)


A las 5:10 mas o menos me despierto y una vez listo bajo a la cafetería, desayuno e inicio enseguida la marcha. Será una etapa dura con una pendiente descendente que me castigará bastante las piernas. Cuando salgo es totalmente de noche y me tengo que iluminar el camino con la linterna. El cielo está despejado y precioso. Nunca he visto Venus tan grande como esa noche. Ahora entiendo lo de “lucero del alba”. Y pienso en que espero que no me ataquen los lobos.


La ruta es preciosa, pero me molesta mucho la ampolla del pie izquierdo e involuntariamente empiezo a cojear forzando la derecha. Como consecuencia de esto empiezo a sentir una molestia en la zona de la rodilla derecha. Puedo continuar, tolero bien el dolor y tiro a delante sea como sea hasta el final. Pienso que si me tengo que ir a casa será en ambulancia.

Llego a Ponferrada sin apenas poder andar, los últimos metros lo paso realmente mal. Llego al albergue y pongo mi mochila en la cola de mochilas. Empieza a acumularse gente. Yo me siento en un banco charlando con algunos peregrinos.
Abren el albergue y espero mi turno. Me atiende una señora en inglés que no entiende español… no lo puedo creer. No hay que pagar nada en ese albergue, tan solo una donación voluntaria. A mi se me paso dejar algo. Me sentí un poco gorrón, pero no mucho.
No me encuentro muy bien anímicamente. Creo que es porque estoy cansado y dolorido. En el albergue veo una nota en la puerta que pone que en el “Hospital de la Reina” atienden problemas en los pies de los peregrinos causados por el viaje.

Así que tomo un menú en un restaurante cercano y me voy a ese centro médico, que me han dicho que está por la zona. Al entrar me atienden muy amablemente, les comento lo de las ampollas y como las trato, me dicen que lo estoy haciendo correctamente, el procedimiento es vaciar la ampolla y meterle yodo para evitar que se infecten. Y que para la molestia de la pierna derecha me tome un antiinflamatorio. Así que lo compro seguidamente en la farmacia y empiezo a tomarlo.

Me acerco a un parque a ver si encuentro a algún chaval con pinta de fumeta, unos chicos que primero me dicen que sí, pero en seguida cambian de opinión… tengo pinta de secreta, no de fumeta, y me costará encontrar. Pero bueno, me siento un rato en el parque y me hago un té por la zona.
Ese día estaba raro, decidí para animarme ir a hacerme un “masaje”. Así que busqué un sitio y me fui a pie, forzando demasiado la pierna. No me gustó el “masaje”, me costó una pasta y vi que me había comportado de una forma irracional, ya que durante esa tarde le estaba dando muchas vueltas a Sara. No tengo que permitir que me pase eso. Los pasos son muy cortos a causa del dolor de la pierna, creo que es el gemelo o el femoral derecho…cojo un taxi que me acerca al albergue.
Hago una llamada a Cesar, un amigo con el que había quedado este mes y que al final no pude ir debido a los cambios recientes. Lo llamo, le comento las novedades, se me remueve Sara por dentro. Quedamos en que a finales de Junio me iré unos días con él a Orihuela, que tiene vacaciones y podemos pasar unos días juntos. A mitad de Junio se casa mi hermana en Tarragona, volveré a ver a toda la familia, que estamos todos separados. Lo pasaré bien y parece que tendré un mes animado. Además quiero volver a recuperar la forma, tumbarme en la playa a tomar el sol y volver a hacer aikido en cuanto vuelva a Valencia.
Sin embargo no me encuentro nada animado, la gente me molesta… no me encuentro bien. A las 20:30 me meto dentro del saco, si muevo la pierna me da escalofríos en todo el cuerpo. Estoy triste, lloro con la cabeza dentro del saco. No sé que me pasa, no tardo en dormirme.