Día 6: Camino a Cacabelos.
(21-Mayo-2014)

Me levanto, estoy mejor anímicamente pero me siento dolorido, estoy fastidiado, creo que necesito un descanso. Pienso que es mejor no terminar la etapa que tenía planificada hoy y quedarme unos siete quilómetros antes de finalizar, en un pueblo llamado Cacabelos, la etapa sería de 16 Km, creo que podré aguantarlos. He visto que hay un hostal en ese pueblo que se llama “La Gallega” tiene albergue y habitaciones individuales por 25€. Reservo una.
Al rato de iniciar la marcha paro en un sitio a almorzar un bocadillo. Al salir me encuentro a Camilo y a tres chicas que conoció ayer en Ponferrada: Noemi, María y Yaira. Muy agradables las tres, me uno a ellos en la ruta. Mi ritmo es bastante más rápido normalmente pero cojeando voy como ellos. Noemi es bastante guapa, la tanteo un rato y converso un poco con ella. Camilo y Noemi se paran a almorzar en una cafetería poco después y yo continúo con María y Yaira, dos chicas de Barcelona que también son geniales. Hablamos la mayor parte del camino que nos queda hasta Cacabelos, encuentro el hostal “La Gallega”, entramos y ellas almuerzan mientras yo las acompaño con una cerveza y descansamos un rato esperando a que esté disponible la habitación.

Me dan la llave de la habitación, me despido y voy a darme un baño. Me veo frente al espejo… estoy en los huesos. No tengo pectoral ni grasa, solo piel y huesos… que fuerte.


Lleno la bañera con agua bien caliente y me tiro casi una hora dentro en un absoluto éxtasis, mantengo un hilillo de agua caliente para mantener la temperatura… Que alivio, que bien que estoy. Me siento contento.
Salgo de la bañera y me tumbo en la cama con la tele encendida… a los pocos minutos me duermo.
Me despierto a la hora de comer. Pongo una lata de fabada en agua bien caliente en el lavabo, en un improvisado “baño de María” y me voy a dar una vuelta. En un sitio próximo me hago un vino y vuelvo a la habitación. Como y vuelvo a dormir otro buen rato.
Al despertarme paso el resto de la tarde haciéndome unos callos y un par de copas de vino más por ahí mientras escribo. Converso un rato con unos chicos que están haciendo el camino en bicicleta. Está un poco nublado y hace un poco de frío pero se está bien fuera.
Me envío unos watsapps con Carla, la chica con la que he quedado un par de veces y que conocí por internet. No ha pasado nada entre nosotros pero me cae muy bien. No me apetece complicarme la vida ahora mismo con una relación, y a esta chica y he empezado a conocerla demasiado como para simplemente tener algo puntual y fuera. Ella dice que le gusta estar soltera y que tampoco quiere complicarse la vida, ella sabe que yo ni de lejos estoy interesado en un relación ahora mismo, pero yo percibo en ella cierto interés… No quiero que se haga ilusiones, ya hablaré con ella cuando llegue a Valencia, me encantará tenerla como amiga, parece una tía genial, pero eso es todo de momento. (Más adelante resulta que se convertirá en una excelente amiga y me ayudará mucho a hacer mi vida en Valencia).

Pienso en la etapa del día siguiente: Si quisiera compensar esos Km que me faltan, tendría que hacer unos 33 Km aproximadamente en total, en lugar de los 25 habituales y aún así no lo compensaría del todo. Y para el día siguiente por la mañana dejaré los siete km de una alta pendiente ascendente que es bastante famosa por su dureza. Espero estar más fresco y recuperado para entonces.
Me dirijo a la habitación donde me hago una ensalada de cena con unas compras que había hecho por el pueblo. Ceno y en seguida me acuesto en la cama. Me duermo al momento, muy cómodo. Echaba de menos una cama y estar solo.