Ohhhhh, último día en Roma. Hoy el plan era intentar visitar las cosas sueltas que nos habíamos dejado y volver a sitios que habíamos encontrado cerrados. Volveríamos a hacer lo que el día anterior, irnos al sitio más lejano para ir acercándonos poco a poco al apartamento. El tren hacia Florencia lo teníamos a las 18:50 así que teníamos unas buenas horas para aprovechar.
Cogimos el metro en Términi hasta la parada de Circo Massimo, nuestro primer destino era la Bocca della Veritá. Cruzamos por el Circo y en su época tuvo que ser impresionante pero ahora es sólo una explanada. Ya en la Bocca della Veritá tuvimos que esperar algo de cola pero nada comparado con lo que vino después nuestra (2 autobuses enteros con turistas!). Esto está muy bien para quedarte con la típica foto pero después no es nada del otro mundo. Bajamos incluso a la cripta y tengo la misma opinión. Fuera, justo en frente, hay 2 templos que me gustaron muchísimo más, Templo di Ercole Vincitore y Templo di Portuno.
Seguimos por via Luigi Petroselli hasta llegar a la esquina del Teatro di Marcello y coger la via Montanara en busca de la Fontana delle Tartarughe, cuya leyenda dice que el duque Mattei la ordenó realizar en un sólo día para asombrar al que iba a ser su suegro. Antes de llegar a la mencionada fontana, nos paramos un rato en la iglesia de Sta. Mª in Portico in Campitelli. Fue una sorpresa ya que no la teníamos apuntada y por dentro es imponente. Después de ver la Fontana nos dirigimos, de nuevo, a la iglesia del Gesú, a ver si teníamos más suerte que el otro día. Y sí! Esta vez pudimos entrar y menos mal que volvimos a intentarlo hoy. Impresionante el interior de ésta iglesia. No os la podeis perder. Los frescos que hay en los techos te quitan el hipo. Dan la sensación de estar en 3D.
Cogimos el metro en Términi hasta la parada de Circo Massimo, nuestro primer destino era la Bocca della Veritá. Cruzamos por el Circo y en su época tuvo que ser impresionante pero ahora es sólo una explanada. Ya en la Bocca della Veritá tuvimos que esperar algo de cola pero nada comparado con lo que vino después nuestra (2 autobuses enteros con turistas!). Esto está muy bien para quedarte con la típica foto pero después no es nada del otro mundo. Bajamos incluso a la cripta y tengo la misma opinión. Fuera, justo en frente, hay 2 templos que me gustaron muchísimo más, Templo di Ercole Vincitore y Templo di Portuno.
Seguimos por via Luigi Petroselli hasta llegar a la esquina del Teatro di Marcello y coger la via Montanara en busca de la Fontana delle Tartarughe, cuya leyenda dice que el duque Mattei la ordenó realizar en un sólo día para asombrar al que iba a ser su suegro. Antes de llegar a la mencionada fontana, nos paramos un rato en la iglesia de Sta. Mª in Portico in Campitelli. Fue una sorpresa ya que no la teníamos apuntada y por dentro es imponente. Después de ver la Fontana nos dirigimos, de nuevo, a la iglesia del Gesú, a ver si teníamos más suerte que el otro día. Y sí! Esta vez pudimos entrar y menos mal que volvimos a intentarlo hoy. Impresionante el interior de ésta iglesia. No os la podeis perder. Los frescos que hay en los techos te quitan el hipo. Dan la sensación de estar en 3D.
Ya era media mañana y estábamos muy cerca del Forno di Campo di Fiori, ya que estábamos podíamos llegarnos a probar las pizzas que tan buena pinta tenían el otro día. Nos llegamos y se ve que todavía era temprano porque había poca opción para escoger y cuando nos las comimos, nos dio la sensación a todos de que eran del día anterior. Eso es que todavía no estaban haciendo pizzas. Probamos la típica con trozos de patata y otra con berenjena. Recién hechas hubieran estado buenísimas. Después del disgusto había que tomarse un gelato
Como el otro día nos saltamos la basílica de Sta. Mª Sopra Minerva, fuimos hasta allí y dado lo cercano que teníamos Giolitti, repetimos. Buenísimos de nuevo! La Basílica no me gustó demasiado. La parada de metro más cercana que vimos desde Giolitti era la de la piazza Spagna, fuimos hasta allí y cogimos el metro para ir a la iglesia de San Pietro in Vincoli. Nos paramos en Cavour que está justo al lado y, siendo ya mediodía, lo que nos temíamos. Cerrada, por lo que había que seguir el plan y llegar a la última parada que ibamos a hacer antes de ir para el barrio de San Lorenzo para comer, y ésta no era otra que Santa Mª Maggiore.
Aquí tuvimos suerte y estaba abierta. Nos sirvió para descansar un rato y sobre todo para admirar el coro que estaba cantando. Increíble el ambiente que se generó allí. Entre lo bonita que es la iglesia y la música y el coro cantando, un placer.
Después de un buen rato descansando allí sentados, nos fuimos porque era ya hora de ir a comer. Cruzamos la estación de Termini y fuimos a Porca Vacca (la noche anterior que pasamos por allí buscando un sitio para el aperitivo lo vimos lleno y tenía muy buenos comentarios en Internet). Pedimos 2 platos de pasta a la bolognesa, 1 plato de porcini (ojo! Son una especie de setas) y un risotto de calabaza. Todo buenísimo.
Eran cerca de las 16h, así que nos fuimos al apartamento que estaba al lado y descansamos otro rato y ojeamos algo de Internet con el wifi. Sobre las 17h nos fuimos para la estación que había que esperar al tren.
El tren salió a su hora y de esta manera nos despedíamos de Roma! Era momento de decir hola a Florencia. Llegamos a las 20:20h a la estación de S.M. Novella y en un cuarto de hora estábamos en el apartamento. El apartamento una pasada. Todo muy moderno y con detalle para el desayuno de los días siguientes. Estabamos cansados de los días anteriores en Roma por lo que decidimos aprovechar para descansar algo más para lo que quedaba de viaje y sólo salir para cenar en algún sitio cercano. Me puse a buscar por internet y a tan sólo 5 minutos del apartamento hablaban bien del restaurante il Pinolo. Y tengo que decir que fue un acierto total. Nada más llegar nos invitaron a una copa de prosecco. Y la comida fue la mejor que comimos en todo el viaje. Pizza buenísima y enorme de masa fina, un plato de spaguettis con mejillones que venían dentro de un papel albal con forma de cisne, y pasta con salmon riquísima. Con la bebida, fueron 42€.
Con ese buen sabor de boca, ya podíamos dormir tranquilos para visitar a fondo mañana Florencia. ¿A alguno de nosotros nos dará el síndrome de Stendhal? Esperemos que no!
Aquí tuvimos suerte y estaba abierta. Nos sirvió para descansar un rato y sobre todo para admirar el coro que estaba cantando. Increíble el ambiente que se generó allí. Entre lo bonita que es la iglesia y la música y el coro cantando, un placer.
Después de un buen rato descansando allí sentados, nos fuimos porque era ya hora de ir a comer. Cruzamos la estación de Termini y fuimos a Porca Vacca (la noche anterior que pasamos por allí buscando un sitio para el aperitivo lo vimos lleno y tenía muy buenos comentarios en Internet). Pedimos 2 platos de pasta a la bolognesa, 1 plato de porcini (ojo! Son una especie de setas) y un risotto de calabaza. Todo buenísimo.
Eran cerca de las 16h, así que nos fuimos al apartamento que estaba al lado y descansamos otro rato y ojeamos algo de Internet con el wifi. Sobre las 17h nos fuimos para la estación que había que esperar al tren.
El tren salió a su hora y de esta manera nos despedíamos de Roma! Era momento de decir hola a Florencia. Llegamos a las 20:20h a la estación de S.M. Novella y en un cuarto de hora estábamos en el apartamento. El apartamento una pasada. Todo muy moderno y con detalle para el desayuno de los días siguientes. Estabamos cansados de los días anteriores en Roma por lo que decidimos aprovechar para descansar algo más para lo que quedaba de viaje y sólo salir para cenar en algún sitio cercano. Me puse a buscar por internet y a tan sólo 5 minutos del apartamento hablaban bien del restaurante il Pinolo. Y tengo que decir que fue un acierto total. Nada más llegar nos invitaron a una copa de prosecco. Y la comida fue la mejor que comimos en todo el viaje. Pizza buenísima y enorme de masa fina, un plato de spaguettis con mejillones que venían dentro de un papel albal con forma de cisne, y pasta con salmon riquísima. Con la bebida, fueron 42€.
Con ese buen sabor de boca, ya podíamos dormir tranquilos para visitar a fondo mañana Florencia. ¿A alguno de nosotros nos dará el síndrome de Stendhal? Esperemos que no!

Foro de Roma