Hoy podíamos aprovechar el desayuno buffet que teníamos incluido en el hotel. Tanto el desayuno como la habitación del hotel inmejorables. Lo recomiendo. A las 9h estábamos saliendo hacia Milán. Este tren era más antiguo que los otros dos que cogimos (FrecciaBianca frente a los FrecciArgento). De todas maneras llegamos a nuestra hora. En Milan tuvimos una hora hasta que salía nuestro autobus dirección al aeropuerto de Bergamo. Sólo nos dió tiempo a ver la estación por fuera y poco más. El autobús también salió puntual y llegamos a nuestra hora al aeropuerto. Eran las 13h. Ahora a buscar el autobus que nos llevara a la ciudad alta de Bérgamo. No tenía perdida, andando por la acera del aeropuerto, al final llegabas a las paradas de los autobuses. El que nos interesaba salía cada 20 minutos. Compramos los billetes en la máquina por 2.2€ cada uno. No tuvimos que esperar mucho y volvíamos a estar en marcha (aquí también se validan los tickets!). En otros 20 minutos más o menos estábamos en la parada de la cittá alta que nos interesaba. Después de 5' a pie, 5' dando vueltas, una llamada al casero para salir de dudas y en nuestro B&B. Justo en frente teníamos el funicular que tendríamos que coger mañana para bajar a la parada de bus que nos llevaría al aeropuerto.
Le preguntamos si nos podía decir algún lugar cercano para comer porque ya eran algo más de las 14h. Nos recomendó Antica Ostería del Vino Buono que estaba justo abajo. Bajamos y una pena, cerraba Lunes entero y Martes hasta la cena. No había nada que hacer. Así que nos paramos en un irlandés que está justo al lado, The Tucans. Y no estaba nada mal el lugar. Había tanto comida italiana como irlandesa. Pedimos de ambas cocinas y todos quedamos muy contentos, si a esto le añadimos unas pintas de Kilkeny, qué más queríamos. Yo probé uno de los platos típicos de Bérgamo, Casoncelli alla Bergamasca y he de decir que estaba muy bueno.
Ahora sí podíamos irnos a pasear. Y empezamos por la zona del Duomo, impresionante lo que esconde esta ciudad. Para ser sinceros, no lo esperábamos. Seguimos recorriendo la piazza Vecchia, iglesia de San Pancracio, piazzale San'Agostino, ... Entre tanto, nos paramos a tomarnos un café en il Fornaio, en via Bartolomeo Colleoni, 3. Es un sitio orientado en comida para llevar pero tambíen tiene sitio para sentarte. Las pizzas no las probamos pero tenían buena pinta. Nos tomamos unos cafés y algún dulce.
Le preguntamos si nos podía decir algún lugar cercano para comer porque ya eran algo más de las 14h. Nos recomendó Antica Ostería del Vino Buono que estaba justo abajo. Bajamos y una pena, cerraba Lunes entero y Martes hasta la cena. No había nada que hacer. Así que nos paramos en un irlandés que está justo al lado, The Tucans. Y no estaba nada mal el lugar. Había tanto comida italiana como irlandesa. Pedimos de ambas cocinas y todos quedamos muy contentos, si a esto le añadimos unas pintas de Kilkeny, qué más queríamos. Yo probé uno de los platos típicos de Bérgamo, Casoncelli alla Bergamasca y he de decir que estaba muy bueno.
Ahora sí podíamos irnos a pasear. Y empezamos por la zona del Duomo, impresionante lo que esconde esta ciudad. Para ser sinceros, no lo esperábamos. Seguimos recorriendo la piazza Vecchia, iglesia de San Pancracio, piazzale San'Agostino, ... Entre tanto, nos paramos a tomarnos un café en il Fornaio, en via Bartolomeo Colleoni, 3. Es un sitio orientado en comida para llevar pero tambíen tiene sitio para sentarte. Las pizzas no las probamos pero tenían buena pinta. Nos tomamos unos cafés y algún dulce.
Después del amplio paseo, decidimos descansar un rato en el B&B. Se notaba ya el cansancio acumulado de todo el viaje. Relajados después de la ducha de rigor, nos bajamos un rato a dar otro paseo nocturno por la zona y a tomarnos otra pinta! Picoteamos algo y nos tomamos esas pintas de nuevo en The Tucans. No teníamos la suficiente hambre como para ir a algún sitio a cenar. Mañana era el último día en Italia.