Llegó el día de irnos a Roma!
Teníamos reservado en el Parking de Larga Estancia de Sevilla (importante reservar para que te salga a mitad de precio). Al final nos salió por 31.5€ toda la semana. Tocaba ponerse en la cola de la puerta de embarque con nuestras maletas de cabina.
Saliamos a las 19:30 rumbo a Roma para llegar a Ciampino a las 22:20 y teníamos reservado el bus a las 22:30. ¿Nos daría tiempo? Si no había que esperar una hora más al siguiente. Salimos a la hora fijada y llegamos a las 22:00. Óle por Ryanair!
Nada más salir de la terminal, las paradas de autobuses están en una plaza que está a la izquierda. Si lo tienes reservado, con la hoja que imprimas ellos comprueban que estás en su lista y pa' dentro. Salió puntual y también llegamos con adelanto a la hora prevista. Supongo que afectará mucho la diferencia de tráfico que pueda haber entre la mañana y la noche, así que a las 23:00 estabamos en Termini. La primera reacción es la que nos pasa a todos. ¡Cúanta gente tirada en el suelo fuera de la estación de trenes!
En 15' llegamos al portal del apartamento, no sin antes habernos caído un chaparrón enorme que hizo que no nos fijáramos apenas en la muralla que nos acompañaba. Allí estaban esperándonos para enseñarnos el piso y explicarnos cualquier duda que tuviéramos. Tan sólo nos dió tiempo a cenar unos bocatas que traíamos de casa y a dormir que mañana empezaba la faena.
Teníamos reservado en el Parking de Larga Estancia de Sevilla (importante reservar para que te salga a mitad de precio). Al final nos salió por 31.5€ toda la semana. Tocaba ponerse en la cola de la puerta de embarque con nuestras maletas de cabina.
Saliamos a las 19:30 rumbo a Roma para llegar a Ciampino a las 22:20 y teníamos reservado el bus a las 22:30. ¿Nos daría tiempo? Si no había que esperar una hora más al siguiente. Salimos a la hora fijada y llegamos a las 22:00. Óle por Ryanair!
En 15' llegamos al portal del apartamento, no sin antes habernos caído un chaparrón enorme que hizo que no nos fijáramos apenas en la muralla que nos acompañaba. Allí estaban esperándonos para enseñarnos el piso y explicarnos cualquier duda que tuviéramos. Tan sólo nos dió tiempo a cenar unos bocatas que traíamos de casa y a dormir que mañana empezaba la faena.