Segundo día en Bangkok y primera excursión fuera de la ciudad.
Con el metro subterráneo (MRT) i el aéreo (BTS), llegamos a Victory Monument, que es una gran plaza desde donde salen todas las Vans (furgonetas de 10-12 plazas), que te llevan a cualquier parte y después de cambiar unos cuantos euros compramos los billetes (160 baths los dos, o sea 4 euros) para ir a MAE KLONG, a unos 100 km. de Bangkok, que es donde está el mercado del tren, que no es ni más ni menos que un mercado local de alimentación, que está, literalmente, en medio de la vía del tren, justo antes de la estación final de la línea.
El tren llega cuatro veces al día a dicha estación, por lo que debe cruzar el mercado ocho veces, cuatro a la ida y cuatro a la vuelta y los vendedores deben retirar los productos y los toldos tantas veces como pasa el tren, por lo que tienen las paradas organizadas de tal manera que unos momentos antes de su paso las retiran y tal como ha pasado las vuelen a colocar en su sitio en una extraña convivencia entre el tren y el mercado, creo que única en el mundo.
Aparte de lo curioso de la situación de este mercado, una vez que estás en medio te llegan toda clase de sensaciones visuales y olfativas (sobre todo olfativas), puesto que todos los productos frescos, pescado, carne, etc. están expuestos al público sin ningún tipo de método de refrigeración o conservación y teniendo en cuenta que la temperatura ambiente era de unos 35 grados, los olores, sobre todo del pescado, eran realmente fuertes y penetrantes, aunque la gente compraba sin ningún tipo de reparo (tendrán los estómagos preparados, digo yo) todo tipo de productos de alimentación.
Seguidamente, alquilamos un Tuk-Tuk para que nos lleve al mercado flotante de AMPAWA y previa negociación nos lleva por 120 baths, para un trayecto de unos 10 km. aproximadamente.
Hay que decir que el mercado flotante de AMPAWA, que solo está abierto los fines de semana por la tarde, no es el típico mercado turístico para extranjeros sino que es un mercado turístico pero para los propios thailandeses, donde se venden productos locales y se cocinan comidas locales.
Comimos en un restaurante varios platos típicos y nos descuidamos de decirle a la camarera que no pusieran picante en la comida, pero por suerte, una buena cerveza CHANG nos ayudó a paliar los efectos del picante.
Después de comer hicimos la visita al mercado donde por todos lados hay unas escaleras que bajan hasta el canal, con mesas y sillas, los thailandeses se sientan y los productores locales cocinan directamente sus productos en las barcas y los ofrecen al público en general y donde hay también un montón de paradas y tiendas de recuerdos.
Seguidamente hicimos un tour de una hora por los canales, descubriendo parajes singulares y a la vuelta cogimos una Van para regresar a Bangkok.