10 de julio
Empezamos el último día de gran kilometraje de este viaje. Tras preparar maletas y asearnos, nos despedimos del Hooter's en nuestro SUV. Dirección: al Strip, como no. A hacer la última pasada, y pararnos a desayunar en una pastelería que descubrimos anoche en el hotel París. Por fin café un poco decente y unos croissants exquisitos.
Dejamos Las Vegas en dirección suroeste por la I-15. A unos 250 kms, poco antes de Barstow, encontramos el desvío que lleva a la ciudad fantasma de Calico. Como Bodie nos dejó tan buen sabor de boca, decidimos repetir y visitar un nuevo pueblo fantasma (qué lejos queda Bodie...), así que recorremos los pocos kms de desvío de la autopista para llegar al pueblo de Calico. Se ve de lejos, pues aquí también tienen pintado el nombre con grandes letras en la ladera de la montaña. Al llegar al aparcamiento, nos cobran la entrada (8$ por adulto y 5 por la niña, si no recuerdo mal), y aparcamos en la gran explanada al pie del pueblo. A diferencia de Bodie, mucho más desperdigado en un gran llano, Calico se presenta frente a nosotros básicamente como dos filas de casas, una a cada lado de la calle principal, en una pronunciada cuesta. Ya se ve que no es realmente un pueblo abandonado. Quizás lo fue, pero se han aprovechado todas las construcciones para albergar negocios de distinta índole: recuerdos, algo de ropa, piel, piedras, baratijas... No tiene, en nuestra opinión, ningún encanto, aparte de la decoración de los locales y la ambientación general. Vemos el coche de bomberos, los baños, alguna tienda, el bar...Calico fue un pueblo minero dedicado a la extracción de plata, mientras que Bodie estaba dedicado al oro.
Antes de ir hasta el extremo superior de la cuesta, aprovechamos al pasar por el restaurante Calico House y decidimos comer allí. Lo primero que sorprende es ver el suelo completamente cubierto de cáscaras de cacahuete, pues en todas las mesas hay botes llenos de cacahuetes para picar, pero ningún recipiente para echar las cáscaras. Imposible sorprender a alguien por la espalda, pues seguro que pisas sobre cáscaras vacías. Comemos unas ensaladas y unos refrescos, servidos en unos originales tarros, y de paso descansamos del calor, pues dentro del local no es tan exagerado como en el exterior.
Tras la comida, entramos en algunos de los locales (dentista, funeraria...) a ver el interior antes de dirigirnos a la iglesia y escuela, en la parte más elevada del pueblo. En estos no se puede entrar. Antes de emprender el regreso al aparcamiento, visitamos las dos mayores atracciones sin duda del pueblo: un tramo de túneles de mina, con unas recreaciones muy cutres de trabajadores. En el interior por lo menos se está fresquito, unos 15º menos que en el exterior. La segunda visita es a una casa cuyas paredes están hechas completamente de botellas de cristal de diversos colores. El interior es una tienda, pero sin duda las paredes deben ser lo más fotografiado del pueblo.
Damos por finalizada la visita de Calico, y seguimos nuestro camino a LA, del que nos separan unos 200 kms aún. El tramo de llegada es aburridísimo hasta unos kms antes de LA, cuando empezamos a encontrar las infernales autopistas de 6 carriles de entrada a la 2ª ciudad más grande de USA. Nos cuesta un poco encontrar el motel que tenemos reservado porque el GPS se vuelve loco, pero al fin damos con él y procedemos a registrarnos. La señora que nos atiende, de origen indio, amablemente nos da un mapa de la ciudad así como unos folletos con diversas actividades a realizar. Las paredes del motel están decoradas con pinturas murales de escenas de películas y retratos de actores y actrices famosos. El motel tiene dos pisos, en un edificio en forma de U, con la piscina en el centro. Para variar, no la podemos usar porque están en fase de limpieza de la misma. Tras descansar un rato en la habitación, nos volvemos al coche para dirigirnos al paseo de la fama, en Hollywood Boulevard. El tema aparcamiento allí no es complicado, pero seguro que acabas pagando. Si nos pillara un poco más cerca del motel iríamos andando, pero sería una larga excursión. Ya caminaremos mucho viendo las estrellas del suelo de una punta a otra (unas 15 manzanas en los dos sentidos). Dejamos el coche en un aparcamiento vigilado en Hollywood Blvd por unos 10$, y apenas estamos a 2 manzanas de la primera estrella. Entramos a alguna tienda para comprar los últimos souvenirs, y empezamos a caminar con la vista clavada en el suelo, buscando las estrellas de nuestros personajes favoritos, y sacándonos fotos en ellas. También aprovechamos para entrar en el Dolby Theatre (antes Kodak), lugar de la ceremonia de entrega de los premios Oscar. Está en el interior de un centro comercial. Hoy no hay alfombra roja... A los lados de la escalera que conduce al piso superior, están los nombres de las películas galardonadas desde el inicio de los premios hasta la actualidad. A la entrada, numerosos espectáculos callejeros de gente que intenta ganar algo de dinero con sus actuaciones o con sus logrados disfraces, haciéndose fotos con los turistas por unos pocos dólares. Hay tanta gente que muchas de las estrellas del suelo son casi imposibles de ver, porque están permanentemente tapadas por el gentío.
A pocos metros, el Teatro Chino de Mann (o Grauman), lugar en que algunos de los famosos han dejado en el cemento las huellas de sus pies y manos.
El tiempo pasa volando mientras vemos todo esto y disfrutamos del ambiente que se vive en Hollywood, totalmente turístico, por otra parte. Al empezar el regreso por la acera del otro lado de Hollywood Blvd, ya es noche cerrada y aún no hemos cenado, así que vamos un poco más rápido y casi al final, entramos en el MacDonald's a tomar una hamburguesa rápida antes de volver al hotel. Steven nos había comentado que en la esquina de Hollywood Blvd con Wilcox había un mural pintado muy bonito con todos los grandes actores y personajes clásicos de Hollywood sentados en una sala de cine, mirando al frente, como si observaran al espectador del mural. Alcanzamos a verlo, pero no pudimos sacar una foto pues la iluminación en la calle era muy deficiente. Acabado el Walk of Fame, subimos al coche y volvemos al motel a descansar. Mañana tenemos el día completo en Universal Studios.
Apunte: no logré encontrar (no sé si existe) la estrella de U2. Gran decepción...