La mañana posterior a nuestra llegada en Trinidad (donde pasaríamos 3 noches), en la CASA COLONIAL EL PATIO, donde vuelvo a decir que tuvimos y disfrutamos de una estancia excelente, nos tocaba conocer un poco la ciudad.



Comenzamos la visita por el museo de los bandidos, museo romántico, la plaza, la iglesia... y nos perdimos por sus callejuelas. No es un lugar donde hay muchas cosas que visitar, lo mejor es pasearse y ver las diferentes curiosidades y paisajes que ofrece el lugar. Paramos también en un lugar de santería, donde tienen a una de sus vírgenes, y curiosos preguntamos por la gente que va toda vestida de blanco, las santeras y santeros, etc, nos contaron y nos dieron información sobre esta religión que tanto éxito tiene por allí, interesante. Luego, casi a menos de 1 minuto hablando, paramos en la cachanchara, una bebida típica de la zona, por lo visto, a base de miel, aguadiente... la verdad es que estaba lleno de turistas, por lo que encanto el lugar no tenía mucho, pero no podían irse los chicos sin probar la bebida
También nos dimos un paseito por los puestos, que estaban colocados por muchas calles de la ciudad, y que era muy turístico también, pero como digo no había mucho más por hacer allí.


Comimos ese día en la casa colonial el patio, y nos lo tomamos con calma porque de repente se puso a llover como si no hubiese mañana.
Cuando la lluvia cesó, cogimos el coche y pusimos rumbo al valle de los ingenios, cabe decir que nos aventuramos un poco más (porque nos perdimos) y antes de llegar a la torre del valle etc, pasamos por algunos pueblos muy necesitados, llevábamos cositas, bolis, libretas etc, pero no las habíamos llevado, sin embargo a quien vaya y quiera dejarles cosas, esos lugares están muy bien para hacerlo. En concreto era un pueblo que estaba pasando el pueblo donde está situada la torre del valle, como a unos 10 minutos en coche, puede que menos, allí no llega nada de turismo, y se nota.
Viendo que evidentemente allí no era donde se situaba la torre, retrocedimos en nuestros pasos, y la vimos (al principio yo creo que íbamos tan entusiasmados que nos la pasamos de largo).
Subimos a lo alto de la torre (que no es tarea fácil), escaleras diminutas y mucha altura, sólo apto para valientes sin vértigo esta experiencia, jejeje.
No se tarda mucho en realizar esta visita, en 1.5h vas y vuelves, con visita incluida, pero las vistas del valle son increíbles y merece la pena.


Al día siguiente nos tocaba, una de las excursiones a las que tenía más miedo (y con razón), TOPES DE COLLANTES, Fuimos a ver el salto del caburni, fuimos por una ruta de 1 hora de descenso en primer lugar, y como 1.5h de ascenso cuando ya has vito el salto. (he visto foto por internet y no salen muchas de la ruta que hicimos nosotros, no sé si es que hay más rutas quizá, o bien que no hay muchas fotos, pasamos, como referencia por debajo de una roca gigante que estaba preciosa, moldeada con las gotas de agua de muchos años)
Diré varias cosas, hay que llevar un calzado adecuado, no sabíamos muy bien donde íbamos y no es nada sencillo el trayecto, no es largo cierto, pero el camino (excepto el primer tramo) el resto es complicado, mucha roca, mucha pendiente en algunos puntos, y las piernas, a gente quizá no acostumbrada a este tipo de experiencias, nos flojeaban (no es que no hagamos deporte, ojo, pero no es lo mismo estar en un gimnasio que hacer un descenso por rocas y barro...). Cuando llegamos al salto, me caí y me hice un esguince, así que me eché al agua helada, para evitar que se inflamase mucho, y bueno, tampoco podía hacer ninguna otra cosa, ya que mi segunda recomendación es llevar algún tipo de vendaje por prevención, por si os pasa. Cuando llegas al salto, la roca resbala mucho, y entre eso y la flojera de piernas pues me caí.
Tras el baño, que dada la temperatura del agua fue más bien corto, comenzamos el ascenso, yo con esguince incluido, y se hizo larguísimo para todos, pero para mí con más diferencia... pensaba que no llegaba arriba de verdad lo digo. Mis dos acompañantes, mi marido y un amigo, me iban animando por el trayecto y me consintieron parar un montón de veces a recuperar el aliento.
Si digo la verdad, y no sé si condicionada por la caída etc, para mí fue una excursión larguísima, en la que necesité sacar fuerzas hasta de debajo de las piedras, y que para ver, lo que había que ver, no merecía la pena. También es la opinión de mi marido y de nuestro amigo. Sí es bonito, no digo que no, pero es, y ya digo sólo en mi opinión, una paliza.
Aún así no me arrepiento, a pesar de todo, fue una experiencia más, y una excursión diferente no de ciudad sino de naturaleza, sólo decir, que para esta excursión hay que tomárselo con calma, y venir físicamente un poco preparado.

