La mañana siguiente temprano cruzamos la calle hasta la hermosa playa de Isola Bella. Disfrutamos apaciblemente de sus aguas cristalinas y su maravilloso entorno. La noche pasada en las luces de la ciudad, la excelente comida y el maravilloso vino siciliano nos dieron ganas de volver para apreciar las hermosas vistas desde la cima. Previo pasaje para conocer la vecina playa de Giardini Naxos, estacionamos el coche en el estacionamiento de Lumbi y volvimos a la vía Corso Umberto I para comprar recuerdos. Visitamos también el famoso teatro griego donde se han ofrecido innumerables conciertos y diversas actividades culturales. Otra visita obligada es el Giardino Pubblico, un balcón al mar desde donde se ve toda la costa y las playas vecinas. Los griegos que fundaron Tauromenion o Naxos, que fue su primer nombre hace 2700 años, no sabían que con el tiempo este rincón del paraíso se volvería uno de los más importantes centros culturales y turísticos del Mediterráneo.
En la tarde tomamos la carretera hacia el norte y pasamos por Mesina desde donde se observa la ciudad de Reggio di Calabria, situada en el continente. Nuestro destino era la hermosa y atestada ciudad costera de Cefalú.
Llegamos cuando el sol ya se había puesto y fue difícil estacionar y ubicar el hotel. Mas tarde salimos a recorrer la Vía Umberto I llena de pequeños restaurantes y heladerías donde se puede observar el majestuoso Duomo de estilo arquitectónico normando que comenzó a construirse el año 1131. Después de cenar y comer unos deliciosos cannoli volvimos caminando tranquilamente al hotel a los pies del majestuoso promontorio rocoso llamado La Rocca y que da nombre a la ciudad.
Catedral de Cefalú
Foro de Roma