De Osaka no habíamos oído cosas muy buenas: que no tiene nada que ver, que es una ciudad fea... nosotras dejamos Hiroshima con mucho pesar y llegamos Osaka a medio día, nuestro vuelo salía al día siguiente a las 23h del aeropuerto de Kansai.
De primeras no me pareció una ciudad fea, de hecho me pareció una ciudad bastante chula en cuanto a diseño: carreteras elevadas, rascacielos...algo parecido a Tokyo por con un ambiente mucho más flexible.
Nos alojamos en el Smile Hotel Namba, y también fue un acierto. Las habitaciones algo más pequeñas que en Hiroshima pero grandes para ser Japón, y muy bien ubicado a 15 min andando de la terminal de buses que te lleva al aeropuerto.
En Osaka notamos que la gente era más abierta que en Tokyo, y que era una ciudad más para disfrutarla que para verla, así que dejamos la cámara de fotos a un lado y nos dedicamos a gasta los yenes que nos quedaban y nos negábamos a traer a casa.
La única foto que prueba que estuvimos en Osaka.

Esa noche salimos a cenar por Dotombori, y al día siguiente por la mañana hicimos dos viajes hasta la estación de buses. El primero para dejar las maletas de cabina en la consigna, y el segundo para dejar las grandes.
La maleta de N la conseguimos arreglar con kilos de cinta americana y cintas de estas elásticas que se ponen cuando atas la bici en la calle...todavía no se como la maleta llego a España sin abrirse, pero llegó. Eso sí, si nos hubieran hecho abrirla hubiéramos necesitado a 5 personas cortando celo y cintas.
El resto de mañana la dedicamos a arrasar tiendas de todo a 100 para gastar los últimos yenes y después habíamos quedado con una chica Española que conocimos por medio de un chico del foro, teníamos muchas ganas de verla porque ya habíamos hablando en varias ocasiones por facebook y coincidíamos en edad y gustos.
Fuimos a tomar algo con ella, y después de hablar durante horas nos hicimos unas purikuras, las últimas de nuestro viaje, que para quien no sepa qué son, consisten en fotos de fotomatón que puedes decorar después.
Lo de los ojos así de grandes sale por defecto en todas las maquinas, para las japonesas es un auténtico ritual hacerse estas fotos y hay centros comerciales totalmente dedicados a estas máquinas donde puedes alquilar disfraces, maquillarte... ellas salen monísimas, nosotras no parecemos ni humanas.


Nos despedimos de Sandra deseando poder vernos de nuevo algún día y pusimos rumbo a la estación de buses que nos llevaría al aeropuerto.
El vuelo de vuelta, mucho mejor que el de ida afortunadamente, pero mucho más triste.
Nosotras no nos hubiéramos vuelto a España, aunque después de 5 semanas volver a tu casa siempre se agradece, sabíamos que en tres días íbamos a estar deseando volver.
Era un viaje con el que siempre habíamos soñado y al que teníamos cierto miedo por si lo habíamos idealizado en exceso, pero por suerte no defraudó nuestras expectativas para nada.
Aunque habrá a quien le parezca una locura con lo grande que es el mundo, tengo claro que algún día volveré porque para mi Japón tiene un significado personal que va más allá de ser un país más.
Os animo a darle una oportunidad y perderle el miedo, no os defraudará.