Hoy no teníamos ninguna prisa por levantarnos, ya que nuestro vuelo era por la tarde y no teníamos ninguna visita prevista.
Dejamos las maletas preparadas y nos fuimos a dar un paseo hasta en el mercado de Siem Reap. Tiene zona para turistas y zonas para que compren los locales. Es bastante grande y se puede ver casi de todo.
Había un puesto donde vendían chorizos y carne de serpiente seca.



Nosotros compramos 2 camisetas por 6 dólares y una navaja para pelar el mango del primer día, por 1 dólar.
De vuelta al hotel paramos otra vez en la frutería y gastamos nuestras últimas monedas en mangostanes y una barra de pan para hacernos unos bocatas para comer en el aeropuerto.
A las 18 hora local llegamos a Kuala Lumpur. Ya era de noche y para colmo tardamos una hora en salir y otra hora más en llegar hasta al Hotel Prince.
El hotel está en pleno centro de KL. El trato en la recepción exquisito, se notaba que estábamos en un hotel de categoría. Subimos hasta nuestra habitación en el piso 25 y sorpresa!!!!! Que vistas!!! Las torres Petronas estaban tan cerca que casi se podían tocar.
Hicimos unas fotos a todo correr y como ya no eran horas para visitar nada nos fuimos a un Mall. Había leído que en malasia los móviles están muy baratos y casualmente a mi me hacía falta uno, así que nos fuimos al más cercano al hotel antes de que cerraran.
Un día leí en internet que 4 de los 10 centros comerciales más grandes del mundo están en KL, y debe ser así porque al que fuimos nosotros es al menos 5 veces más grande que el más grande que yo haya visto nunca.
Entre tanta tienda no había quien encontrara la de los móviles. Después de mucho buscar a todo correr, encontré varias y ya me di cuenta de que en malasia no hay nada barato, y mucho menos los móviles, así que solo compramos un imán para la nevera de las torres Petronas.
Teníamos claro que queríamos ver las torres de cerca aunque fuera por la noche, así que dimos una vuelta rápida por el centro y sin cenar ni nada nos fuimos directos a verlas.
Todos los edificios importantes en Kuala Lumpur están unidos por galerías cerradas elevadas, de manera que puedes ir de una zona a otra sin tráfico, sin mojarte y sin pasar calor porque también tienen aire acondicionado.
Las pasarelas las cierran a las 11 de la noche, así que tuvimos que ir a corriendo para que nos diera tiempo a ver las torres y volver por ellas.
Tuvimos muy mala suerte, porque nada más llegar a las torres se puso a llover, aun así os digo que la vista de las torres por la noche es de las cosas que más me han impactado en vida.
Hicimos unas cuantas fotos desde abajo y como ya era muy tarde y no se podía subir a ellas, decidimos que ya era hora de volver al hotel.
A las 12 de la noche cortaban la iluminación de las torres y queríamos llegar a la habitación antes para poder hacer fotos más tranquilamente que cuando llegamos.
Puntuales cortaron la luz y llego nuestra hora de irnos a la cama. A las 4.20 de la mañana habíamos quedado con el chofer para ir al aeropuerto.
De Kuala Lumpur no puedo contar mucho porque apenas nos dio tiempo a nada, pero lo que vimos nos gusto un montón. Es una ciudad limpia, super moderna y llena de edificios impresionantes. No se parece en nada al resto de ciudades del sudeste asiático que he visto. Sin duda, algún día nos gustaría volver para verla como es debido.
Dejamos las maletas preparadas y nos fuimos a dar un paseo hasta en el mercado de Siem Reap. Tiene zona para turistas y zonas para que compren los locales. Es bastante grande y se puede ver casi de todo.
Había un puesto donde vendían chorizos y carne de serpiente seca.



Nosotros compramos 2 camisetas por 6 dólares y una navaja para pelar el mango del primer día, por 1 dólar.
De vuelta al hotel paramos otra vez en la frutería y gastamos nuestras últimas monedas en mangostanes y una barra de pan para hacernos unos bocatas para comer en el aeropuerto.

A las 18 hora local llegamos a Kuala Lumpur. Ya era de noche y para colmo tardamos una hora en salir y otra hora más en llegar hasta al Hotel Prince.
El hotel está en pleno centro de KL. El trato en la recepción exquisito, se notaba que estábamos en un hotel de categoría. Subimos hasta nuestra habitación en el piso 25 y sorpresa!!!!! Que vistas!!! Las torres Petronas estaban tan cerca que casi se podían tocar.

Hicimos unas fotos a todo correr y como ya no eran horas para visitar nada nos fuimos a un Mall. Había leído que en malasia los móviles están muy baratos y casualmente a mi me hacía falta uno, así que nos fuimos al más cercano al hotel antes de que cerraran.
Un día leí en internet que 4 de los 10 centros comerciales más grandes del mundo están en KL, y debe ser así porque al que fuimos nosotros es al menos 5 veces más grande que el más grande que yo haya visto nunca.

Entre tanta tienda no había quien encontrara la de los móviles. Después de mucho buscar a todo correr, encontré varias y ya me di cuenta de que en malasia no hay nada barato, y mucho menos los móviles, así que solo compramos un imán para la nevera de las torres Petronas.
Teníamos claro que queríamos ver las torres de cerca aunque fuera por la noche, así que dimos una vuelta rápida por el centro y sin cenar ni nada nos fuimos directos a verlas.
Todos los edificios importantes en Kuala Lumpur están unidos por galerías cerradas elevadas, de manera que puedes ir de una zona a otra sin tráfico, sin mojarte y sin pasar calor porque también tienen aire acondicionado.

Las pasarelas las cierran a las 11 de la noche, así que tuvimos que ir a corriendo para que nos diera tiempo a ver las torres y volver por ellas.
Tuvimos muy mala suerte, porque nada más llegar a las torres se puso a llover, aun así os digo que la vista de las torres por la noche es de las cosas que más me han impactado en vida.
Hicimos unas cuantas fotos desde abajo y como ya era muy tarde y no se podía subir a ellas, decidimos que ya era hora de volver al hotel.

A las 12 de la noche cortaban la iluminación de las torres y queríamos llegar a la habitación antes para poder hacer fotos más tranquilamente que cuando llegamos.

Puntuales cortaron la luz y llego nuestra hora de irnos a la cama. A las 4.20 de la mañana habíamos quedado con el chofer para ir al aeropuerto.
De Kuala Lumpur no puedo contar mucho porque apenas nos dio tiempo a nada, pero lo que vimos nos gusto un montón. Es una ciudad limpia, super moderna y llena de edificios impresionantes. No se parece en nada al resto de ciudades del sudeste asiático que he visto. Sin duda, algún día nos gustaría volver para verla como es debido.