Desayunamos otra vez en
Café Fleur de Lis y regresamos a Treme para visitar el muy bien referenciado
Backstreet Cultural Museum, único lugar donde pueden apreciarse los trajes de los
Indians. Es un museo amateur, atendido por sus propios dueños y mantenido a pulmón con las contribuciones de los vecinos y turistas. Lamentablemente, la señora que nos atendió se enojó cuando le pedimos que hablara más despacio (su acento era tan cerrado que no entendíamos una palabra). Este evento opacó la visita y nos quedamos sin explicaciones de primera mano, como nos hubiera gustado. Probablemente, ese día la señora no tenía su mejor mañana.
Hicimos unas fotos para despedirnos de la fascinante ciudad de New Orleans.
Antes del mediodía, partimos raudamente para el
Cajun Country, la región sur y pantanosa de Louisiana, llena de
alligators y tradiciones francesas.
Tomamos primero la ruta 10 (la misma que nos había traído desde las playas de Alabama), pero luego de cruzar el Mississippi, doblamos por la 18, que va bordeando el río, hacia un paraje llamado Vacherie. Esta carretera es conocida como “la ruta de las plantaciones” (aunque en Louisiana las hay por todos lados). Teníamos marcadas tres de ellas:
Laura Plantation,
Oak Alley Plantation y
Saint Joseph Plantation (todas muy cerca una de otra). La primera, Laura Plantation, es una típica plantación creole, es decir, propiedad de familias de origen francés dedicadas a la plantación de caña de azúcar y a la explotación de mano de obra de esclavos de origen mayormente senegalés. El tema es que la entrada costaba U$ 20 por persona y no estaba en nuestro presupuesto pagarlo por cada plantación. Preferimos seguir nuestro camino hasta la más espectacular y cinematográfica Oak Alley.
La casa principal de esta plantación es conocida por ser la locación donde se filmaron varias escenas de “
Entrevista con el vampiro”. Su acceso está marcado, precisamente, por dos filas de imponentes robles centenarios.
Allí sí, pagamos nuestros U$ 20 cada uno y recorrimos bajo la llovizna la muy interesante reconstrucción de las barracas de los esclavos (visita autoguiada).
Luego esperamos el comienzo del tour por el interior de la mansión, tomando en un bar de los jardines un
mint julep (o julepe de menta), que es un trago a base de Bourbon y hierbabuena. Una amable guía vestida de época nos condujo al interior y nos fue explicando, de forma muy didáctica, las costumbres de la familia que la erigió y sus sirvientes y curiosidades de la arquitectura y el mobiliario de origen europeo. Finalmente, lo que todos estaban esperando fue la salida al balcón principal para tomar fotos de la vista del corredor de robles (lástima que no llegó un Brad Pitt pelilargo y eternamente joven en su carruaje).
Terminado el tour, almorzamos en el restaurante que hay allí mismo y recorrimos el gift shop, para seguir nuestro viaje.
Tuvimos que desandar nuestro camino unos pocos kilómetros, para luego tomar la ruta 20, camino a Thibodaux. Una parada que hicimos llegando a South Vacherie fue la
locación del primer capítulo de la serie
True Detective. Cerca de la ruta se ubica un camino de tierra por el cual se llega al añoso árbol al pie del cual aparece el primer cadáver del policial, dispuesto en forma ceremonial. Para aquellos que quedaron atrapados por el clima de la serie, por esos pequeños pueblos idílicos y a la vez siniestros, por esas lanchas a motor sobre los
bayous y esos cañaverales salpicados de casas perdidas, unos días en el Cajun Country son un recorrido obligado. Otra referencia que nos motivó a elegirlo fue la excelente película “Bestias del sur salvaje” (
Beast of the southern wild), que en realidad está filmada un poco más al sur de Houma, sobre la miríada de islotes de la desembocadura del Mississippi.
Luego tomamos una ruta más importante, la 90, rumbo a
Breaux-Bridge. Cuando llegamos a la ciudad de New Iberia, abandonamos la 90 para tomar la ruta 14 y luego la 31 hasta Saint Martinville (una ruta preciosa, llena de robles de los que cuelga el característico
spanish moss o musgo español).
Mientras manejábamos por estos pueblos se nos ocurrió recordar la locación ficticia de
True Blood, Bon Temps, y nos imaginábamos que en cualquier momento se nos podrían cruzar Sookie Stackhouse o Bill Compton.
Nuestro destino de ese día era la posada
Maison Madeleine (U$ 170 bien invertidos), a orillas del Lago Martin, muy cerca de Breaux-Bridge. Estábamos nerviosos porque era el alojamiento más caro que habíamos reservado y teníamos altísimas expectativas. Además, porque su página aclaraba que la ubicación desafiaba cualquier GPS o rastreo satelital. De hecho, el nuestro nos indicó un atisbo de camino que en realidad era propiedad privada y terminaba perdiéndose a campo traviesa. Luego de una milagrosa intervención de nuestro módem 4G (en la zona la señal es generalmente débil o inexistente), pudimos encontrar el camino en Google Maps, llamado para más datos Lake Martin Rd.
Maison Madeleine no solo colmó nuestras expectativas sino que se transformó en uno de esos lugares de los cuales es difícil irse. Una cabaña de madera centenaria (es de 1864), reciclada con un gusto excelente y detalles personalísimos de su dueña, Madeleine Cenac. Ella te recibe, te atiende, conversa con vos, te cocina los desayunos cajun más alucinantes de tu vida (con todo tipo de pancitos, biscuits, huevos, frutas...) No en vano Anthony Bourdain filmó allí uno de los capítulos de su programa de cocina. Como éramos una pareja, había dejado desocupadas ambas habitaciones, así que estábamos solos en la casa de huéspedes (solos no, en realidad nos acompañaban un perro viejo y un gato tuerto).
Esa misma noche, un poco cansados por tanta ruta y hambrientos, decidimos hacer nuestra primera visita a
Prejean´s, el más conocido restaurante cajun de la zona. Haciendo un esfuerzo sobrehumano manejamos hasta allí pero... hay que aclarar que los horarios en el interior de Louisiana no se parecen en nada a los de New Orleans. La cena no se sirve después de las 20 hs. Por lo que regresamos a la posada a comer papitas fritas y galletitas con dos latas de Coca (todas provistas por la heladerita de Maison Madeleine).
Caímos fusilados en nuestra imponente cama sureña al arrullo de los variados insectos del Lago Martin.