Para este día teníamos una duda, ya que lo primero que vimos teníamos pensado verlo el día anterior, pero al final lo incluimos a primera hora de este día. Nuestro destino eran las Grand Falls o cascadas de chocolate por el color del agua que es de un marrón chocolate.

Tienen 56 metros de altura y lo malo es que durante el verano tan solo se reducen a un charco de agua, de ahí que dudáramos si ir o no a visitarlas. Sin embargo no quisimos dejar pasar la oportunidad de poder visitarlas aunque llevaran poca agua así que nos pusimos rumbo este por la US 40 y luego al norte por la Leup Road. La zona de las cataratas es territorio Navajo y esta bajo sus leyes y jurisdicción, además habíamos leído que la carretera para llegar estaba en bastante mal estado y en ciertas épocas del año es bastante difícil el acceso por el estado de las carreteras que suele requerir un 4x4.
Como nosotros llevábamos uno, nos aventuramos por una carretera llamada Grand Falls Road de tierra y en relativo bastante buen estado, teniendo en cuenta lo que nos esperábamos. Menos mal que lo llevábamos bastante bien marcado en el GPS ya que aquello era un laberinto de carreteras, muchas minúsculas y difíciles de ver, porque nos hubiéramos perdido con toda seguridad. Llegamos hasta donde el pequeño rio colorado corta la carretera e inmediatamente pudimos observar que no llevaba nada de agua ya que se podía atravesar el rio de lado a lado prácticamente sin mojarse los pies. Para no arriesgarnos dejamos el coche aparcado y cruzamos al otro lado y avanzamos bordeando el lecho del río hasta un barranco que se veía a lo lejos y que suponíamos que sería donde se produciría el salto de agua.

Efectivamente, llegamos hasta el lugar donde habíamos visto en fotografías se encontraban las Grand Falls, pero como no había agua no dejaba de ser un poco decepcionante. Hicimos igualmente unas fotos en el lugar y volvimos al coche. De camino nos cruzamos con un Nativo Navajo en moto que se paró a hablar con nosotros preguntándonos si nos habíamos perdido y si podía ayudarnos. Él nos dijo que la mejor visión que había de la catarata era por otro camino.

Nos parecío interesante ir de exploración, así que cogimos el coche y buscamos alguna forma de llegar a donde nos había dicho. Después de un buen rato dando vueltas y después de atravesar varios pueblos navajos apenas formados por unas pocas casas decidimos irnos ya que nos empezaban a mirar mal después de dar tantas vueltas por la zona.
De esta forma iniciamos nuestro camino de vuelta para dirigirnos a nuestro siguiente destino al norte de Flagstaff que sería Sunset Crater National Monument.
El Volcán Sunset Crater se formó por una serie de erupciones entre 1040 y 1100 que cambiaron la geología y el paisaje de la zona.
Nuestra primera parada fue al lado del centro de visitantes donde se inicia el sendero de Lava Flow que se extiende alrededor de una milla (2 km) y discurre a través de un sendero hecho por la lava del volcán. Nos gusto mucho pasear por aquí ya que el paisaje y las rocas de un marcado color negro era muy distinto de lo que habíamos visto hasta ese momento durante el viaje.

Despúes de eso nos dirigimos en coche a la zona donde está el volcán propiamente dicho donde podías pasear por las inmediaciones del cono del volcán admirando el terreno y las rocas volcánicas que hay por todas partes.


Como aún nos quedaba mucho por ver seguimos hacia el norte para ir a ver otro monumento nacional, pero de una temática completamente distinta. De esta forma llegamos a Wupatki National Monument que es un conjunto de más de 800 ruinas de poblados Nativos construidos entre los siglos XI y XIII.

Nosotros visitamos las ruinas Wukoki que son las más conocidas, que se conservan en un estado relativamente bueno ya que el techo y parte de la fachada están caidos pero el resto se conserva bastante bien quedándonos la sensación de estar visitando un Castro como los de Galicia pero en su versión Americana. Después de hacer unas pocas fotos y recorrer las pequeñas ruinas, decidimos continuar nuestro camino ya que allí no había mucho más que ver.


Ahora debíamos dirigirnos hacia el oeste en Dirección al Grand Canyon National Park que no hace falta mucha presentación ya que es uno de los Parques Nacionales más visitados y conocidos del mundo. El río colorado durante su curso formó este espectacular cañón de 446 km de longitud y profundidades de hasta 1600 metros.
Según nos acercábamos a la entrada Este del gran cañón empezamos a ver un gran aumento del tráfico y de la cantidad de mercadillos a pié de carretera con colgantes, atrapasueños, figurillas, ect que los Navajos vendían a los turistas que pasaban por allí. Ya que a mi madre le gustan mucho, aproveché y le compre un atrapasueños por unos 20 dolares.
Nos dirijimos al primer mirador del Gran Cañon que se llamaba Desert View y donde se encontraba la torre panorámica de vigilancia de los Indios Anasazi construida en 1933 para facilitar las vista del gran cañón y de paso montar una de tantas tiendas de souvenirs.



Nada más llegar al mirador nos quedamos impresionados por el tamaño y la profundidad de las vistas. Pese a haber visto ese paisaje mil veces en fotos, ninguna de ellas le hace justicia a verlo en directo. Aún así este tipo de sitios al ser tan famosos y estar tan llenos de gente no llenan ni impresionan tanto como otros (Por ejemplo Blue Mesa que visitamos el dia anterior) que no son tan conocidos y de los que no te esperas tanto. Hicimos unas cuantas fotos y visitamos la torre por dentro. Como ya era hora de comer aprovechamos y comimos un par de hamburguesas allí mismo para aprovechar la tarde lo mejor posible.

Cogimos el coche de nuevo para seguir dirigiéndonos hacia el este. Fuimos pasando de la mayoría de los miradores que nos cruzamos hasta que llegamos a Grandview Point que habíamos leído que era de los más bonitos y se podía hacer fotos espectaculares. En este mirador se podía bajar hasta unas rocas que permitían hacerse unas impresionantes fotos subidos a ellas donde parece que estas subido en una roca en medio del abismo.


Nuestra última parada en el Parque fue en la Grand Canyon Village donde teníamos pensado hacer un tramo pequeño de una de las rutas que descienden hasta la base del Gran Cañón, la Bright Angel Trail.
Por lo tanto nos preparamos con mochilas, cámaras y agua para empezar lo antes posible pues la noche se nos echaba encima rápidamente.

Empezamos a bajar por el camino que transcurría pegado a las paredes de roca y pasaba a través de huecos en las paredes de roca. Conforme se bajaba el camino empezó a hacer un pronunciado zig-zag. Lo bueno que tenia esta ruta que nos hizo decantarnos por ella en lugar de por otras como la South Kaibab Trail es que la primera parte discurre por sobra, lo que es de agradecer con la temperatura tan alta que teníamos.


Seguimos bajando haciendo fotos con formaciones rocosas y el propio cañón hasta que llegamos al Área de descanso de la milla y media, donde había baños y agua potable. Aprovechamos para descansar un poco y como aun nos quedaba el regreso que sería cuesta arriba decidimos volver antes de que se hiciera de noche.


Por lo tanto iniciamos el camino de vuelta pensando que algún dia nos gustaría volver para hacer la bajada completa hasta la base del rio que estaba aproximadamente a seis millas. Llegamos arriba una vez el sol se estaba yendo y nos sorprendimos porque en el aparcamiento vimos a unos cervatillos caminando y corriendo por el parking del la Grand Canyon Village. Por lo que parecía debía ser algo bastante común porque la gente apenas reparaba en ellos.


De esta maneranos montamos en el coche de vuelta hacia el oeste hacia la entrada del parque por la que vinimos.
De camino nos paramos en un mirador delante de una curiosa roca que llevaba el nombre de Duck Rock al que la forma de pato era un poco difícil de ver.

De esta forma salimos del parque y pusimos rumbo norte hacia el pueblo de Page donde al dia siguiente tendríamos un apasionante dia.