Nos levantamos bien, lo que fue tónica durante todo el viaje, ni un solo día acuse los efectos de la resaca como para tenerme un día tirado en la habitación, de eso nada, ¡que vengo a darlo todo coño!
Desayunamos en las Torres, ese día fallaba el aire y hacia un poco de calor, pero bien de nuevo, completo como siempre aunque como reiterare en alguna ocasión los bufets consistían en los mismos platos siempre, salvo 3 o 4 que iban cambiando, pero si es verdad que había mucho donde elegir. Personalmente eché en falta algo más de pescado, carnes había muchas, pescados no tanto, hablo sobre todo de los bufets para almuerzos y cenas. Nos llegamos luego al lobby del Palace, para mí el más funcional, porque tiene muchos sillones para tumbarte completo y wasear a esa hora después del desayuno y tiene parte del techo abierto que hace que corra mas brisa cuando hace calor, este lobby fue el que más frecuentamos. Y luego a conocer la zona de playa del Palace, que era un poco más estrecha pero muy bonita también. Por las mañanas la animación está en la playa y por la tarde en las piscinas, son gente que se lo curran muy bien, mención especial para Amauris, Liliana, Carolina y Mayerlie, con ellos los pasamos genial, sobre todo en la piscina del Palace, que sería por norma nuestro punto de encuentro para nosotros y nuestros amigos durante casi todo el viaje.

Y ya impaciente me dirigí a la barra húmeda del Palace a ver la piscina que decían los foreros que era la más bonita del complejo y donde teóricamente se refugiaba “el pez más peligroso del Caribe” como le apode en cuanto tuve trato con él: William el Tiburón, el camarero más famoso del Palladium. La Piscina es muy bonita, con parte profunda y parte por los tobillos, con forma de riñón y grande, la más bonita para mí, aunque la barra húmeda no es excesivamente grande y con poca sombra. Lo que es incuestionable es que posiblemente sea la zona que más necesita una reforma en todo el complejo enterito, bastantes zonas desprendidas, grietas y un gran trozo de base en la barra húmeda, donde se apoyan los cubatas vaya, que estaba roto no, lo siguiente.. sin duda es lo primero que tendrían que reformar en breve. Pues una vez en la barra me atiende Clara, una chica al principio seria pero luego se soltó un poco y echamos muchas risas, muy buena trabajadora. Le pregunte por Tiburón y me dijo que estaba de libre que volvía al día siguiente, lastima.
Después de unas cañas Presidente en la barra húmeda nos fuimos a almorzar al Bohio, por las opiniones de foreros yo pensaba que sería el peor bufet pero a mí fue el que más me gusto, de comida igual que todos, pero ésta cerca del mar y su fisonomía tipo palapa, con suelo de madera y tal fue el que vi más chulo, aunque no tiene la vistas al mar del bufet el Arrecife en algunas de sus terrazas. Almorzamos bien, como de costumbre, ya he reiterado que los bufets son muy amplios pero tienen prácticamente lo mismo siempre, probad el salmorejo, yo lo descubrí tarde y a partir de ahí repetía siempre. En cuanto a los bufets de mediodía en el foro se hace referencia a que de los tres el mejor es el behique por su amplitud y porque tiene aire acondicionado, realmente amplios son los tres, en mayo realmente no se hace indispensable aire acondicionado en el bufet y estéticamente el behique es el más clásico, mucho más chulo la decoración del bohío e incluso del arrecife y encima estos dos están a pie de playa, el behique no. Luego nos tomamos un par de copas en el lobby del Palace y a dormir un buen rato la siesta que falta hacia.

Nos levantamos y nos fuimos a cenar como a las 21h, quería conocer el que en teoría era el número uno de los temáticos del Palladium: el steakhouse o Parrilla. Cuando llegamos no había gente en la cola pero nos dijeron que la lista estaba cerrada, el de al lado, el Chef Rafaelle idem de lo mismo, nos quedamos con las ganas. Nos fuimos al Rodizio Brasileño y nos dieron un beeper para esperar, nos fuimos a tomar algo al lobby del Palace y al poco nos llamaron. La cena en el rodizio no estuvo mal, yo soy de comer carne y había cortes buenos y otros de relleno, le puse un 7. Después nos fuimos andando al anfiteatro Merengue, el del Punta Cana y estaba cerrado. Tenía ganas de tomarme una copilla y pillamos el trenecito para ir al Hemingway a por unos pelotazos de Barcelo Imperial. El recorrido en el trenecito fue una pasada, con la brisita en la cara, con musiquita, pasando junto al mar de noche, las villas con esa luz tenue, el puntito….. ¡Qué recuerdos!. Estuvimos en el heminway hasta la 1h, han ampliado el horario de las 00h a la 1h, bien por Palladium. Luego vi el sport bar y entré en la disco Sunset donde me tome la ultima con poquillo ambiente la verdad. A la cama que ya has cumplió maquina.