Nos levantamos y fuimos a desayunar al Behique, y luego tenía previsto cambiar dinero y ver algo de tiendas en Plaza Bávaro que estaba muy cerca. En recepción llamaron a un taxi para mi (10$), el del taxi que nos deja en Plaza Punta Cana en vez de en plaza Bávaro y pita y del tirón sale uno de una tienda y poco menos que nos secuestra, ¡que coñazo de tío! Le dije que iba a cambiar dinero no ha comprar y me llevo a la casa de cambio, cambie a 59,10, cambio extraordinario, os lo recomiendo, y luego a la tienda otra vez, no me dejaba casi ni mirar, todo el rato hablando, ¡toma mamajuana!, ¡si son las 9 de la mañana cojones! Le compre alguna tontería que la tenía que comprar de todas formas y nos fuimos, me quiso timar pero le pague como si lo comprara aquí y punto. Salimos de la tienda y ya venían otros al asalto, ¡señores que me voy que me están esperando! Y llegue a Plaza Bávaro y era lo mismo, varias tiendas y todos haciéndose los interesantes a base de ser pesados, mi mujer ya de los nervios agobiada, entre en dos tiendas solo para tantear el precio del Barcelo Imperial, unos 25 dolares, 23, etc.. otro me llego a ofrecer 17 pero decidí mirar en Higuey ya que quería ir otro día. Pero vamos la sensación de estrés que te llevas en una visita así no hay por donde cogerla, si había 12 tiendas en fila, todos los dueños te intentaban agarrar del brazo para que entraras, ¡vamos a ver señores, si tenéis todos lo mismo para que voy a entrar en 15 si con una tengo bastante….. lo digo y lo reitero, esa técnica tira pa tras a la gente, yo salí huyendo y mi mujer nerviosita perdia…
Nos fuimos andando al hotel, que el del taxi ya me la ha pegao una vez, y nos fuimos a tomar unas cañas a la piscina redonda del punta cana, la que está al lado del behique, piscina muy tranquila y bonita y con una barra húmeda grande y con sombra.



Era el tercer día y ya tenía yo ganas de conocer a gente a discreción. En la piscina me atendió Edward, un chaval fantástico con el que estuve largo rato charlando y tomando cañas, mi parienta al solito y de vez en cuando bananamama al canto y yo, que soy un caballero, estaba al tirón. Eché un buen rato con los camareros, conocí también a Adonis, el camarero pelirrojo, y charle otro ratito con Felix, con quien quede para visitar Higuey, para que me hiciera de guía, él era de allí, el crack del Felix estaba encantado, le dije que le daría un regalito.

Almorzamos en el behique y luego tenía pensado ir a la piscina del Palace a ver si conocía al tan temido Tiburón. Vi a Clara en la barra húmeda y le pregunte: ¿Dónde está el tiburón? Y me dijo: está en el otro lado de la barra, espera que te lo presento. Y apareció el crack con la camisa llena de pins de gente que se lo regala, pins de países, de equipos de futbol, de todo, alto, rapado y fue muy amable la verdad.

Me quede en la barra húmeda con Clara, Janiel y Dominga, estaba muy animada la piscina ese día, y por este lado de la barra, los borrachos vaya, quedamos un montón, conocí a dos americanos que eran dos ballenas, jajaaaa, pesaba uno lo menos 220kg y el otro po unos 180… me lie a poner en práctica mi ingles un poco en desuso y me defendí bastante bien, les apode a uno “big boss” (gran jefe, por lo gordo que estaba) y al otro Bill Clinton (se parecía un poco la verdad), luego me dijo que se llamaba Michael y con la confianza y las copas me dijo que era la primera vez que viajaba y que había perdido un hijo en un accidente, al hombre se le cayeron las lagrimas hablándome…. ¡Joder le di hasta un abrazo para consolarlo! Nos echamos muchas fotos, me presentaron a sus mujeres, a sus hijos, jajaa, me preguntaron mi nombre y yo les dije: yo soy “la maquina” (como en el foro), in english se dice “ the machine”….. no cabían las risas en la piscina… y pon otro ron Janiel por favo…… los dos americanos intentándose hacer ahogadillas el uno al otro, ¿Tu te imaginas a dos ballenas queriéndose ahogar la una a la otra en una piscina de medio metro de onda? ¡aquello era pa verlo!
Incluso llovió un poco, bailamos con los de animación, el tiburón que se asomaba de vez en cuando del jaleo que estábamos formando, fue una tarde ANTOLOGICA. Nos fuimos a la habitación a descansar y no me levante ni a cenar, el día había sido memorable.