Nos levantamos pronto porque tenemos un buen tute hasta el Gran Cañón desde Las Vegas, además de camino hacia allí hacemos unas paradas, la primera de ellas en la presa Hoover, que es una obra de la ingeniería de los años 30, la habíamos visto en documentales de Discovery Channel y teníamos curiosidad por ver lo enorme que podía ser, así q nos desviamos un poco para verla y no nos defraudó nada, es gigante, enorme al estilo de todo en Estados Unidos, jeje. Hay una aparcamiento en un lateral de la presa donde dejamos el coche y nos fuimos caminando hasta ella. Estuvimos un buen rato recorriéndola y viendo los paneles explicativos de cómo fue su proceso de construcción.

Seguimos rumbo al Gran Cañón pero cogemos un trozo de la antigua Ruta 66 hasta Seligman, un pueblo típico que está ambientado con coches de la película Cars, un pueblo un tanto peculiar, nos pareció un poco triste porque no había nadie y a mi decepcionó en cuanto a lo que esperaba encontrar de un pueblo típico de la ruta 66. Pero bueno, fue una buena parada para descansar un poco y estirar las piernas.


Tras la parada en Seligman ya nos fuimos derechos a Yavapai Lodge, nuestro alojamiento en el Gran Cañón, cuando nosotros reservamos ya solamente había habitaciones en la zona oeste así que nos quedamos con las ganas de tener vistas al Gran Cañón, se trata de una habitación correcta, grande y limpia, con aparcamiento enfrente de la puerta de la habitación. La recepción está alejada de las habitaciones, no llega a cinco minutos andando aunque por la noche no está muy bien iluminado el camino, mejor llevar linterna. En la zona de recepción hay un gran parking, un supermercado, restaurante, banco y oficina postal. También hay una parada del shuttle que recorre el parque.
Dejamos las cosas en la habitación y nos fuimos derechos a ver el maravilloso Gran Cañón, primero nos dirigimos al Visitor Center y luego nos fuimos hasta el Mother point para impresionarnos con las vistas desde allí por primera vez. Luego nos dirigimos hasta el Yavapai point para ver el atardecer y ver como poco a poco va cambiando la tonalidad del Grand Cañón, como se va tornando cada vez más rojo. Es impresionante y casi hipnóticas las vistas.


Al día siguiente volvimos a madrugar para ir a sobrevolar en helicóptero por el GC, esta claro que estas vacaciones no son para pasar la mañana en la cama descansando, jeje. Tenemos contratado el vuelo desde España con Papillon en G-North Canyon Tour, 308 $ dos personas. Llegamos al helipuerto y lo primero que nos hacen es pesarnos, cosa q está muy bien para saber cuánto hemos engordado desde que empezamos la luna de miel, jeje, en función del peso te dan un número, que será la localización que ocupemos en el helicóptero. A mí me toca el 1 así que pese a l vértigo que tengo y el yuyu que me da montar en ese aparato, tengo la suerte de ir de copiloto. Antes de subir al helicóptero hay que ver un documental sobre las normas de seguridad y el Gran Cañón, luego esperamos un rato en la sala de espera y al cuarto de hora más o menos ya pasamos a pista, compartimos helicóptero con tres alemanes.
El vuelo duro una media hora y fue una pasada, a pesar de todos mis miedos, me lo pasé muy bien y me encantó, desde luego que repetiría, fue una forma totalmente diferente de ver el GC que de otra forma no sería posible. Alucinamos porque tenemos la imagen del GC totalmente rojo y sobrevolándolo te das cuenta que en una gran parte es verde, las laderas están cubiertas de vegetación bastante frondosa. Nos da pena que se acabe tan pronto el vuelo.


Una vez en tierra de nuevo, comemos un bocata rápido y nos vamos a hacer el Bright Angel trail, habíamos leído que era sencillo y que las vistas eran muy buenas, así que nos decidimos, el sol además ya no pegaba tan fuerte. Bajar es relativamente sencillo pero lo duro es a la subida que es cuesta tras cuesta, hay que bajar provistos de agua ya que no hay fuentes por el camino hasta bien abajo. Pero es una buena forma de meterse dentro del GC e ir viéndolo desde dentro, nosotros no llegamos a hacer todo el trail, demasiado para empezarlo después de comer.

Tras el trail, nos fuimos a ver el atardecer al mirador Grand View, para despedirnos del GC con un precioso atardecer, que es cuando mejor color tiene. Nos quedaron cosas por ver, es un parque inmenso y con día y medio no es suficiente para aprovecharlo bien, por eso que este año repetimos.