Mostar es un lugar muy especial, me cautivó desde el momento en que lo pisé. Aparcamos muy cerquita del hostal reservado ELITE GUEST HOUSE (23 euros) y gracias a la aplicación del móvil maps.me en 5 minutos estábamos allí. Allí estaba Mesa el dueño del hostal esperándonos preocupado porque no habíamos contestado a su correo. Se sentó con nosotros como si nos conociese de toda la vida y empezó a contarnos la historia de la ciudad. Le escuchamos atentamente embobados y cuando terminó nos preguntó dónde teníamos el coche y nos dijo que le moviésemos a un sitio reservado para clientes del hotel. Se vino con nosotros y una vez montados nos dijo que si queríamos antes de aparcar nos llevaba en coche a hacer un tour por la ciudad así al día siguiente no teníamos que perder tiempo en buscar. Asentimos agradecidos y así recorrimos por primera vez Mostar.
Una vez en el hotel Mesa nos llevó a nuestro cuarto. Habíamos reservado una habitación doble con baño compartido pero nos dio un apartamento con 2 habitaciones. De nuevo se sentó con nosotros en la cocina y seguimos con la conversación… nos llevó café, hablamos de lo divino y de lo humano y cuando nos dimos cuenta había anochecido.
No nos esperábamos tanta amabilidad en un país que acababa de salir de una guerra francamente nos sorprendió.
Ya era de noche cerrada tarde cuando salimos a la calle aunque no nos importó lo más mínimo después de la maravillosa tarde. Que nos gusta a los españoles una buena conversación..
Mostar como casi todos los lugares cargados de historia tiene una atmósfera especial que se percibe rápido y se respira aunque suene raro decirlo una paz tremenda. Me da que es un sitio de paso porque a las horas a las que salimos estaba casi vacío lo que por fortuna nos permitió descubrir tranquilamente sus encantos. El casco antiguo está reconstruido de forma maravillosa y su puente que tantas veces hemos visto en la televisión dinamitado durante la guerra allí estaba como si nada hubiera pasado.
*** Imagen borrada de Tinypic ***
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Cenamos en el restaurante que nos recomendó Mesa en el que además nos invitaron a varios orujos locales nuestra primera cena Bosnia muy rica por cierto
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Al día siguiente nos levantamos con ganas de volver a ver la ciudad y allí nos encontramos con la primera sorpresa.
Se suponía que nuestro alojamiento no incluía el desayuno, pero en la cocina nos habían dejado café, té y pastas para desayunar. Lujo de verdad..
De día la visión cambia y se aprecia toda su belleza natura, las montañas entre las que se ubica y el rio que la atraviesa de verde intenso.
Hicimos el recorrido que nos marcó Mesa ayer comenzando por el caso antiguo viendo los mercados
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siguiendo por la zona destruida por los bombardeos plagada de edificios fantasmagóricos que muestran con crudeza de lo que sucedió.
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finalizando en la plaza España donde se encuentra la escuela con estudiantes de más de 100 paises según nos contaron que tanto recuerda a la biblioteca de Sarajevo y el parque que se encuentra detrás de él.
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Nos dirigimos a ver por última vez el puente pero después de haberlo disfrutado sin gente ahora lleno de turistas le restaba encanto, así que decidimos partir. Nos despedimos de nuestro nuevo amigo con un fuerte abrazo y con gran pena y pusimos rumbo a Sarajevo.
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