Castellote
El pueblo no tiene una arquitectura a destacar. Tiene interesante la iglesia de San Miguel, del siglo XV. La ermita de la Virgen del Agua, el torreón templario, que alberga ahora un centro de interpretación de la Orden del Temple.
El castillo está en lo alto del pueblo. Está parcialmente reconstruído, pero aún conserva parte de su esplendor. Tan solo conservan restos de la sala capitular, la torre del homenaje –de casi 12 metros de ancho-, algunos aljibes y unos pocos tramos de sus muros originales.

La topografía del terreno provoca que su planta sea irregular, contando en origen con cuatro recintos amurallados y un puente levadizo.
Las vistas que se ven desde allí son magníficas, tanto del pueblo como de los estratos verticales que rodean Castellote.

Embalse de Santolea
El embalse de Santolea fue construido en la década de los 20 y 30 del pasado siglo XX. Cuenta con una capacidad útil de 46,67 Hm3 y una superficie inundada de 385 ha. Abastece a una población de 3950 personas y permite el riego de 21487 hectáreas. Permite la práctica de deportes náuticos (vela, pesca, piragüismo). Las márgenes del embalse presentan grandes paredes verticales que permiten la escalada y playas naturales que invitan al baño. En la actualidad está en proceso de aumento de capacidad, por medio de un recrecimiento de la presa.
Estaba al 100% de su capacidad, ya que este año ha sido muy lluvioso.

Al final llegamos a Luco de Bordón, ya casi por la noche, y después de un rato encontramos una pequeña explanada en la carretera que va de Luco a Villares, donde nos dispusimos a dormir.