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Ayutthaya...historia bajo el agua

Ayutthaya...historia bajo el agua ✏️ Diarios de Viajes de Tailandia Tailandia

LUNES 9 DE AGOSTO 8º DIA TREKKING-CHIANG MAI. EL AUTO LOCO. Casi sin darnos cuenta, ya llevábamos una semana de viaje…una semana de aventura. Y seguía lloviendo; más bien creo que no paró de llover en toda la noche. Ir al baño era una nueva prueba...
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La sonrisa de un Templo

Diario: La sonrisa de un Templo

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LUNES 9 DE AGOSTO 8º DIA TREKKING-CHIANG MAI

EL AUTO LOCO

Casi sin darnos cuenta, ya llevábamos una semana de viaje…una semana de aventura. Y seguía lloviendo; más bien creo que no paró de llover en toda la noche. Ir al baño era una nueva prueba de fe. Intentar no caerse por la escalera, no mancharse demasiado en el camino al baño, evitar los charcos, la puerta que no abría bien, la linterna que no había donde sujetarla…y alguna araña que pululaba por el aseo…una prueba de fe.

Nuestra mosquitera, resistió todas las aperturas de la puerta, y la paciencia de Marta Two, también resistió toda una noche de ronquidos. Nos tenía a todos identificados. Y como siempre, después de la tormenta llega la calma, y el día amaneció soleado, muy soleado.

Mientras desayunábamos en nuestra particular mesa a ras de suelo, tuvimos que tomar una decisión. El planing del viaje nos indicaba más rafting, pero Eddy nos explicó que el río estaba muy crecido por la lluvia de toda la noche, y podía ser algo peligroso el rafting; Si queríamos hacerlo le debíamos firmar un papel, conforme se nos había avisado del peligro, pero nosotros queríamos continuar con él. La otra opción era regresar en coche hasta Chiang Mai, dando por concluido nuestra experiencia. Si aceptábamos esta opción también debíamos firmarle un papel, indicando que nosotros lo habiamos decidido.

Lo hablamos entre nosotros, y decidimos no tentar a la suerte; hasta ahora el trekking estaba siendo precioso, y no convenía el estropearlo por un exceso de aventura. Recogimos las cosas, y le pedimos a Eddy que nos dejara ver el pueblo, pues a priori parecía más grande que el otro. Y accedió. Además nos hizo de guía él, por el poblado.

Los Karen, tienen su origen también en Birmania. Su población total es de unas 300.000 personas, y practican el animismo y el budismo. De sociedad matriarcal y monógama, es el grupo tribal más grande de toda Thailandia

Con un día radiante, más limpios que como llegamos pero aún sin afeitar ( al menos los hombres, claro), empezamos a recorrer el camino que nos llevaba de nuevo al campo de fútbol, lugar de nuestra “brillante victoria”. Nos hicimos una foto los cuatro campeones, y luego nos fuimos a ver la escuela que había al lado del campo. Eddy nos comentó que muchos niños venían de otros lugares a pasar una especie de colonias en esa escuela, y que a menudo la Princesa de Thailandia, traía comida para el lugar en helicóptero.

Los niños son niños en cualquier lugar, y cuando nos veían con nuestras cámaras de fotos, poco a poco se acercaban y tímidamente, se prestaban a ser fotografiados, con una pizca de vergüenza pero con mucha curiosidad. Aquellos barracones, si que disponían de luz eléctrica, y las varias aulas que había estaban ocupadas por niños, separados de las niñas. Fotos de los Reyes de Thailandia y de Budas. Viejos pupitres de madera, recordando a las escuelas de Cataluña de los años 70. Las niñas eran algo más graciosas que sus compañeros y sin querer molestar mucho, mirábamos el interior de las aulas, mientras los profesores impartían sus lecciones. Uniformados de blanco, con pantalón corto, unos niños barrían la calle de la escuela con ramas de los arboles, atadas en forma de escoba.

En Thailandia la educación es gratuita y obligatoria durante los nueve primeros años. El sistema educativo esta repartido en un primer periodo de seis años, que equivaldría al nivel primario y que empieza a los 6 años de edad. Después viene el segundo nivel que dura entre tres y seis años. El de tres años es para los que quieren proseguir sus estudios en una escuela de comercio, mientras que el de seis años, es para los que desean ir a la universidad.

Despues de la escuela, nos fuimos por el interior del pueblo, lugar en el que según Eddy, vivían más de 400 personas…creo que eran excesivas, pero él nos lo aseguró. Casas humildes, la mayoría de dos plantas, la inferior a modo de granja o almacén y la superior de vivienda. Paredes de bambú y mantas colgando en sus ventanas. Techos de madera, de uralita en algunos casos; un niño asomado en lo alto de una repisa, nos miraba desafiando la altura, mientras su madre, con otro chiquillo a sus espaldas, nos miraba sonriente…en Thailandia siempre se sonríe…Las casas mezcladas con el verde del lugar, se alternaban en una simbiosis de contacto con la naturaleza.

Finalizando el paseo, un puente; un largo y precario puente de madera, que se balanceaba cuando se cruzaba. Sus maderas mal alineadas crujían al paso de uno, y el río de debajo nuestro era el colchón que nos hubiésemos encontrado si el puente hubiese cedido…pero no…tuvimos que ayudar a Marta One a cruzarlo…estaba venciendo a todos sus miedos, y demostró con creces ser una gran aventurera.

Cuando todos ya habíamos cruzado el puente sobre “nuestro río”, el auto loco de Eddy, nos esperaba. En una camioneta estilo ranchera, o Pick-up, nos subimos 19 personas!!!!!!…delante iba el conductor con Eddy y otro más; Nosotros 12, apelotonados en la parte de atrás; Tom Hanks y otros dos más de pie, pero dentro del habitáculo trasero, y 2 personas más del lugar, que iban colgados de la parte de atrás del auto, cada uno en una esquina.

El camino, por llamarlo de algún modo, era algo parecido a una carrera de obstáculos. Las lluvias lo habían dejado impracticable, y en algunos trozos los baches y las zanjas del camino, nos obligaban a bajar para seguir a pie. Varias veces tuvimos que oír la frase de, “Rambos….Rambos”, eso significaba que los cuatro chicos, teníamos que descender y hacer un trozo a pie. La primera vez que nos bajamos, el coche empezó a subir una empinada y enfangada cuesta con las chicas chillando y riendo. Nosotros fuimos montaña a través, subiendo por trozos llenos de árboles, de barro, de raíces, de bichos, de todo menos nada bueno. Al llegar arriba de la cuesta, como las chicas aún no habían llegado les organizamos una bienvenida, cantando y bailando la Macarena, además implicamos a Eddy y a Tom Hanks en el baile.

El auto loco siguió su camino, con una toma de contacto intensa entre Tom Hanks y las Martas. En otro trozo del camino, tuvimos que bajarnos todos para empujar y sacar el coche de una especie de zanja en que se había metido. Los desniveles del camino a veces alcanzaban los 50 cmts, y entrar en uno de aquellos agujeros era tener que detenernos por bastante rato. Seguimos andando, más paradas, Rambos abajo, las chicas haciéndonos un recibimiento ahora a nosotros, baches, golpes de culo, apretujados como sardinas, calor, sudor…una experiencia….¿ como denominarla?…Casi al llegar al final del camino más difícil y en una de las múltiples paradas que hicimos, los Rambos, les hicimos una demostración de Rambomania a nuestras Ladys…con el pecho al aire, y ramas en los dientes nos presentamos chillando ante ellas.

A partir de aquí, el camino se hizo algo más placido, y tan solo los baches propios de la carretera, nos hacían ser candidatos a algún moratón en el cuerpo. Por el camino, cantando y chillando, nos fuimos encontrando a otros caminantes, a los cuales vimos más tarde en el lugar que paramos a comer. Eran de Barcelona también y estaban haciendo el trekking con Tuareg.

Paramos en un poblado a comer donde habían dos mujeres de la tribu Ahka,( aunque según nuestro plan de viaje, aquel era un poblado Lahu) con sus trajes típicos y artesanía para vender. Los Ahka, son originarios del Tíbet, aunque actualmente están repartidos por Laos, Birmania, China y Thailandia. De costumbres animistas, las mujeres llevan un vistoso traje con múltiples adornos en la cabeza. Una especie de gorro con infinidad de abalorios colgando ( bolas, collares, trenzas), un cinturón del que le colgaban también una gran cantidad de cinturones, collares, bolsitos, y un estante anudado a su cintura, en el cual exponía pendientes, más collares…como si de una gran actriz se tratara, se dispuso a posar para que le hiciéramos fotos, con calma, con un rostro lleno de arrugas, pero con una particular sonrisa. Al terminar la sesión de fotos, se encendió una pipa y se puso a fumar, dejando pasar el tiempo, contemplándonos a nosotros mientras comíamos. Empezó de nuevo a llover, y en ese momento me acordé de los chicos de Tuareg, que siguieron caminando despues de saludarnos en el poblado. La lluvia era cada vez más fuerte, y caminar bajo aquella agua, no era muy agradable.

Despues de comer, subida a las furgonetas que hacía 3 días nos habían llevado al trekking, y a regresar a Chiang Mai. Aunque íbamos en coche, aún tuvimos tiempo de contemplar imágenes preciosas del paisaje…las nubes que se escapaban de las montañas, empezaban a elaborar sus caprichosas formas para fundirse en lo más alto, en una gran nube…el río, nuestro río se empeñaba en seguir acompañándonos serpenteando con la carretera, y el olor a hierba mojada, a lluvia, nos impregnaba en todo el coche…la melancolía del fin del trekking nos empezaba a inundar.

Si algo teníamos todos muy claro, es que la experiencia vivida, nos había unido más a todos, que la convivencia, el compartir todos los minutos del día, nos hizo un grupo más unido.

Antes de llegar a Chiang Mai, como paramos en una gasolinera, aprovechamos para dar las propinas a los guías, que antes ya habiamos acordado entre todos. Quisimos agradecer a todos su trabajo, y dar una propina según la importancia del trabajo realizado o de lo bien que se hubieran portado con nosotros. Y a cada uno, le dimos su parte. Eddy fue el último, y yo además de darle lo acordado, le abrazé y le di un sonoroso beso en la mejilla, el cual fue visto y reido por el personal de la estación. Incluso Eddy se quedó algo perplejo, pero fue una actitud cariñosa hacía nuestro guía. Pero algo no nos gustó. En un aparte, vimos como Eddy, reunió al resto de los guías y estos le mostraban el dinero que nosotros les habiamos dado. Sospechamos que Eddy se lo quedó y lo repartió a su manera. Era su manera de hacer, pero no nos gustó. Al menos nos quedamos con el buen sabor de boca, que sabíamos que los guías, habían visto que nosotros supimos agradecer y valorar su trabajo.

Llegada al hotel, recoger el resto del equipaje y tiempo libre. Algunas fueron a la piscina y otros nos quedamos en la habitación a descansar o a llevar la ropa a la lavandería ( aún que alguna ropa estaba para tirarla)…

Nos reunimos de nuevo por la noche para ir a cenar, y después COMPRAS….El mercado nocturno de Chiang Mai nos esperaba.

Y ese día si que compramos cosas…nos dividimos en grupos que casi siempre nos encontrábamos, nos perdíamos y nos volvíamos a encontrar de nuevo. Vimos de nuevo paradítas de todo tipo y hasta contemplamos unos instantes de un combate de Pelea thailandes. Un camarero LadyBoy auténtico se nos acercó para invitarnos a entrar y sentarnos. El hijo de Pilar One, practicaba este deporte y Pilar nos contaba que ella sufría muchisimo como Madre, al ver a su hijo como practicaba este deporte y por ello había decidido no ir más a verlos. Ir con Pilar de compras era una delicia…ella y Encarna a menudo compraban las mismas cosas y al comprar más cantidad, casi siempre sacábamos un mejor precio.

Decidimos ir caminando al hotel, pues la distancia no era muy larga. Al llegar frente a la calle del hotel, había un bar de alterne con las chicas sentadas fuera, con un número colgado del pecho…
La prostitución en todo Thailandia era enorme…

Llegamos tarde al hotel, y después de volver a rehacer maletas y guardar los regalos, tocaba dormir…y como se agradece una cama como aquella, después del trekking. Con la satisfacción de haber vivido una experiencia increíble, única; con la sensación de que aquellos días en la montaña nos habían unido más como grupo y el que el echo de depender los unos de los otros y de estar todo el tiempo juntos, había sido una de las mejores experiencias que todos habiamos vivido…después de recordar todo ello, nuestros ojos se cerraron, como también se cerró la luz de la habitación…

MARTES 10 DE AGOSTO 9º DIA CHIANG MAI-AYUDHAYA

SECRETOS EN EL TREN

No había excesiva prisa en incorporarse por la mañana; la teníamos toda libre y habíamos quedado con Jossel y Silvia, para irnos a ver el Doi Suthep, puesto que el resto del grupo ya lo habían visto. O sea que tan solo con el tiempo justo para que no nos cerraran el almuerzo bajamos a desayunar, con todas las maletas a cuestas. El resto del grupo se iban de compras por los mercadillos artesanales de la ciudad.

Mientras esperábamos a que Jossel y Silvia terminaran de desayunar, oí a un grupo hablar en catalán y me pareció ver la carpeta de Flecher en una de ellas. Cómo buen curiosón que soy, me acerqué a preguntarles si eran de Flecher…SIIII!!!!!!..exclamaron dos de las chicas…
Enseguida nos pusimos a hablar, y ellos eran del grupo que había salido dos días después de nosotros, y casi sin dejarnos respirar nos acribillaron a preguntas sobre el Trekking, pues otro grupo que había salido antes que nosotros, les dijeron que lo habían pasado fatal…
Les animé y ellos nos contaron que venían de hacer la travesía con el barco, pues hacían la ruta al revés que nosotros, y nos contaron lo “maravilloso” que era el barco, con habitación individual y baño para cada uno…¿¿¿????..esto no era lo que nosotros creíamos que tendríamos….

El aspecto del grupo era de 6 parejas y a simple vista…primera impresión…parecían algo más “pijos”, sobre todo dos de las chicas; Pero bueno, la información siempre es interesante venga de donde venga, además pude contactar con su guía, la cual me indicó que a primera hora de la tarde, nos vendrían a buscar para llevarnos a la estación de trenes, para coger el tren hacia Ayutthaya…y ese dato no lo sabíamos, y ya habiamos previsto que nos tendríamos que ir solitos a la estación…pero no; Teníamos transporte.

Jossel y Silvia y Encarna y yo, volvíamos a compartir excursión juntos; Y lo primero que había de hacerse era buscar un transporte, pues el templo está a unos 16 Km. de Chiang Mai.

En la calle negociamos el precio con uno, pero luego este nos trasladó a otro, y este último a otro más…No sé que trapicheo se llevaban ellos, pero al final nos subimos a una especie de ranchera cubierta y algo más pequeña que las originales. El camino hasta el templo empezaba por unas amplias y adornadas avenidas, con infinidad de carteles con la foto de la Reina. El camino se hace corto, tan solo los últimos momentos son algo más “delicados”, pues hay que ascender por una carretera de curvas, hasta los 1700 metros de altitud, que es donde esta el Doi Suthep.

Este templo es uno de los más sagrados del norte de Thailandia, y fue fundado en el año 1383. Hay una leyenda sobre un ermitaño que vivió muchos años al pie de la montaña y a el se le debe el nombre del templo.

Al llegar al templo, nuestro “taxista” nos dijo que nos dejaba 45 minutos para ver el templo, aunque nosotros le convencimos hasta una hora, y luego el mismo nos volvía a bajar a la ciudad…¿realmente se fiaba de que volviéramos, puesto que no le habiamos pagado nada? …En Thailandia, muchas cosas son diferentes. Nos dio la matricula de su coche apuntada en una tarjeta y se fue.
Era el número 20-6352.
En Thailandia, las matriculas de los coches, llevan los números en grafía Thai y también en estilo occidental.

La entrada al templo estaba abarrotada de turistas, nativos, vendedores de dibujos, de flores, de cualquier cosa, y las primeras escaleras que llevaban hacía la entrada estaban llenas a los lados de tiendas de recuerdos y comida. Hay que subir unas 300 escaleras que en algunos momentos recordaban el aspecto gaudiniano del Parque Güell, pero si se prefiere evitar la subida, también se puede optar por coger el tranvía que evita las escaleras. En cada peldaño, y a ambos lados, hay unas lapidas con nombres, en las cuales reposan las cenizas de monjes que han pedido ser enterrados en el monasterio. Al llegar arriba, resoplando, pues Jossel y yo decidimos hacer la bravura del día y subir a paso rápido, se puede ver, si el tiempo lo permite, una fantástica vista de toda la ciudad. Pero por aquel momento, las nubes decidieron que Chiang Mai no se veía.

Pagamos la entrada de 30 Baths y entramos en el recinto. Y antes de entrar en el templo principal, nos dimos una vuelta por toda la esplanada y comprobamos que por el momento las vistas estaban ocultas. Y como no se podía ejercer la vista, optamos por ejercer los brazos y tocar casi todas las campanas que había en la plaza; más grandes, más pequeñas, pero todas con un sonido diferente…y al lado de ellas, un enorme Gong, en el que había que hacer cola para fotografiarse.

Nos descalzamos y entramos en el templo, donde lo más hermoso y diferente de todo lo que habíamos visto hasta ahora, era una gran imagen de Buda de cristal verde, brillante, reluciente con sus adornos dorados y flanqueado por otras imágenes de Budas dorados.

Podíamos ver infinidad de Budas y de recintos más o menos grandes…podíamos estar hartos de templos y Chedis…pero a cada estructura que veíamos, una exclamación de asombro, de belleza, siempre nos venia a la mente…era realmente bello contemplar toda la ornamentación de aquellos templos, con sus techos recargados…dorados..Serpenteantes…alegóricos…místicos…y todos ellos dedicados a Buda…a algún tipo de Buda de los varios que hay…si aquí tenemos santos, ellos tienen un solo “santo”, pero en diferentes posiciones que representan distintas cosas.
Hay un Buda para cada día de la semana…y sin embargo de Budas hay 9 distintos…¿por qué habían dos más?…tarde varios días en saber la respuesta. El miércoles tenía dos Budas. Influencias Chinas…

Buda…Buda…¿qué sabemos de Buda?… O mejor dicho ¿qué creemos saber de Buda?…El budismo como religión, no es uniforma, y no tiene nada que ver el budismo que se practica en Thailandia, que el que se practica en el Tíbet, o en Japón. Cada país ha adoptado una manera o forma de ver, enseñar y practicar el budismo…pero de Buda solo hay uno, y su origen es el mismo para todos.

Buda nació, aunque en ello no hay unanimidad sobre el año 623 a. C., y murió en el 543 a. C.…aunque otras fuentes datan su nacimiento en el 566 a. C. y su muerte en el 486 a. C. el dato no tendría mas valor si no fuera por que con estas fechas se establece el calendario anual en Thailandia. De lo que no hay dudas es sobre su nacimiento, y sobre la leyenda de este. Su madre la reina Mahamaya, soñó que un elefante blanco le entraba por el costado sin hacerle daño. Cuando dio a luz, el pequeño Buda, dio 7 pasos y le dijo a su madre: “He nacido para lograr el despertar por el bien de este mundo. Este es mi último nacimiento”.
Su padre Shuddhodana, pidió a los sabios que interpretaran esos hechos. Los sabios vieron ruedas en las palmas de las manos y en las plantas de los pies por lo que consideraron que el pequeño se convertiría en un “girador de ruedas”, un revolucionario, un gran rey o un gran maestro religioso.
Su nombre Siddhartha Gautama.
Las ruedas y sobre todo los elefantes blancos son un símbolo en algunos lugares de Thailandia. Su lugar de nacimiento Lumbini, en el sur del Nepal. Hijo de reyes, pasó gran parte de su infancia educado para ser rey. Se caso a los 16 años y tuvo un hijo. Pero siempre vivió dentro del palacio.

Un día, cuando cumplió los 30 años decidió salir del palacio, y presencio las tres visiones que le hicieron cambiar de vida, y darse cuenta del sufrimiento humano: una persona de edad avanzada, un hombre enfermo y un muerto.
En otra salida, vio a un asceta, un pensador y prometio seguir su ejemplo y liberar al mundo. Una leyenda cuenta que cuando quiso salir de palacio, los dioses hicieron dormir a toda la corte, y él renuncio a su vida principesca y emprendió una nueva vida como monje.
Hizo ayuno y penitencia muy severa, y aceptando tan solo la ayuda de una mujer, empezó a seguir la senda que se conoce como “la del camino medio”, evitando todos los extremos de ayuno y de placer.
Hay varias historia más sobre las tentaciones que tuvo, los intentos de hacerle fracasar por los dioses malignos, hasta que un día se sentó a la sombra de una higuera a meditar, a realizar un esfuerzo para liberarse de la muerte y del renacimiento. La noche final de la meditación alcanzo la iluminación, la verdad de la existencia, el “dharma”…a partir de aquí se convirtió en un autentico Buda…”el que ha despertado”…

Siguió meditando varias semanas mas hasta que comunica los resultados de su iluminación a un grupo de compañeros, y posteriormente paso los 45 años restantes a predicar y recorrer el sur de la India, hasta que un día llego a la ciudad de Kusinagra, pronuncio su ultimo discurso, dijo que iba a morir… y murió…a los 80 años…se acostó entre dos arboles y alcanzo el Nirvana final, para no volver a renacer nunca más. Sus cenizas fueron repartidas por varios templos y recintos sagrados por sus adeptos. El Budismo había empezado a andar.

En una de las múltiples salas, o estancias para ofrendas que tenia el templo, había una en la cual los cuatro participamos de alguna manera. En un pote de madera, habían una veintena de palitos, largos, con un numero grabado en la punta de cada uno de ellos y que iban del 1 al 20…Se tenia que arrodillarse, hacer una breve pregaria y sacudir el pote con los palos, hasta que uno de ellos cayera al suelo… si caían varios, solo valía el primero…el numero que salía, tenia una predicción escrita en un papel, y que estaba situado en un casillero a nuestra izquierda…Primero lo hice yo, y despues Encarna….con más curiosidad que no otra cosa, leímos lo que “el palito adivinatorio” nos decía… y despues Jossel y Silvia también hicieron el ritual
Quiso la casualidad, o no, que sacaran los mismos números que nosotros.

Con la predicción del día hecha, seguimos caminando por el recinto, que estaba lleno de turistas…y por encima de todo españoles. El tiempo apremiaba y salimos del templo, para dirigirnos al mirador y comprobar si las nubes habían emprendido el camino de retirada. Y si…aunque no mucho, algo mas de perspectiva de la ciudad pudimos comprobar desde arriba…abajo la ciudad; detrás nuestro torres doradas; y algunos monjes que se mezclaban entre los turistas…Thailandia seguía teniendo algo especial…

Bajando las escaleras que nos conducían a la salida del Doi Suthep, nos compramos unas mazorcas de maíz, calientes, saladas, y super apetitosas…alguien del grupo nos dijo que no nos fuéramos del templo sin comprar una mazorca. Y nuestro chofer allí estaba, esperándonos, charlando con otros conductores…y nos reconoció…

De vuelta al hotel teníamos tiempo libre para ir de compras, a descansar…o, como habiamos acordado antes, darnos un masaje…de nuevo los cuatro juntos, pero esta vez, algo más light.
Entramos en uno de los varios locales que al lado del hotel ofrecían masajes, y Jossel y Silvia optaron por uno Thailandes por lo cual se los llevaron a un piso superior. Encarna y yo decidimos probar el de pies, por una hora.

Oíamos a Jossel quejarse y a la vez reírse del masaje, mientras Enca y yo, estabamos más plácidamente sentados, con aquellas chicas masajeandonos los pies. Aunque también tuve que hacerme el valiente, pues antes de masajearte, te untaba los pies con alcohol y como yo tenia un trozo de pie al rojo vivo por culpa de las botas de Trekking, pues tuve que soportar el alcohol en toda la herida, mientras trataba de disimular el dolor que me producía.

Salimos del masaje, y como aun quedaba tiempo nos dimos una vuelta por los alrededores del hotel, y por las tiendas que estaban cerca, buscando algo para comer, y para el tren, puesto que una larga noche de travesía en tren nos esperaba.

Llegando de nuevo al hotel, el resto del grupo iba apareciendo poco a poco, con alguna bolsa de compra. Les contamos que antes de partir habiamos podido averiguar que teníamos transporte a la estación, y en ese momento, Eddy, apareció con 2 coches para llevarnos a la susodicha estación.

A mitad de camino, tuvimos que parar unos instantes, pues empezaba a llover, y nuestras maletas hubieron de ser de nuevo reubicadas entre nosotros.

La estación de tren, era como una estación cualquiera. Si no fuera por los rótulos, nada indicaba que estabamos en el norte de Thailandia. Compramos algo, fuimos a los baños y nos subimos al tren. A medida que íbamos entrando, nos fuimos instalando en las literas que teníamos reservadas. Literas con una cortina para dormir, pero que mientras la superior permanecía semi preparada, la inferior la utilizábamos para sentarnos y hacer corrillos entre nosotros. El vagón estaba casi todo lleno de catalanes y aparte de distraernos entre nosotros, nos causaba bastante risa el “acomodador” que con un cierto aire mariposón, iba paseando por el vagón.

Y como teníamos tareas pendientes, los chicos nos reunimos para decidir que show prepararíamos para el día de la fiesta en el barco…quedaba poco más de dos días, y aun no teníamos nada decidido ni preparado…y las chicas tampoco. Propusimos, descartamos, rectificamos, y sobre todo nos reímos, pero al final encontramos la canción, e inmediatamente le pusimos entre todos letra…teníamos ya el esbozo, lo que queríamos hacer, pero quedaba pulirlo, y lo más importante: ensayarlo.
Mientras tanto las chicas también estaban haciendo lo mismo que nosotros, además de intentar averiguar que hacíamos nosotros…
Secretos en el tren.
Terminados los deberes, relax…empezamos a sacar aperitivos varios, galletas, y nos reunimos en corrillos de nuevo, pues todos juntos no cabríamos en ningún sitio. Pilar Two y Jordi, y las Martas vinieron a donde estabamos Encarna y Yo porque querían saber como nos conocimos, pues alguien les había dicho que era algo original. Angels y Enric también se acercaron aunque ya sabían la historia. Angels a veces no hablaba; tan solo escuchaba y luego ofrecía una frase llena de ironía y de buen humor, y que muchas veces lo hacía para replicar a Enric. Enric soltaba una frase graciosa, la mayoría de las veces, sobre lo que la quería, o como la cuidaba, y Angels se encargaba de decir lo contrario… Hablamos de nosotros y también del resto; todos teníamos algo que contar…pero el traqueteo del tren, casi invitaba a dormir, o al menos amodorraba un poco y decidimos pedir a nuestro “acomodador” que nos preparara las camas. Silvia se había acostado ya, pues estaba super cansada, y poco a poco todos nos metimos en nuestras literas, no sin antes hacer algo de broma entre nosotros…

El tren nos llevaba a Ayutthaya y tenia prevista su llegada a las 4.35 horas de la madrugada, o sea que debíamos dormir lo que pudiéramos, darnos el madrugón, ir al hotel y volver a dormir….un poco raro.

El tiempo seguía pasando…estábamos ya en más de la mitad del viaje…en la noche del día 10 de Agosto del 2004…¿ o no? En Thailandia era el año 2547….A la muerte de Buda en el año 543 a.C., se estableció el origen de la era actual en Thailandia. Pero como el Budismo no es una religión unida, sino que tiene varias se rigen por el calendario lunar, y el año nuevo lunar thailandes tiene lugar a mediados de Abril, por lo cual muchos eventos cambian cada año de día. Tan solo algunas fiestas muy concretas se rigen por el calendario gregoriano ( el nuestro), como por ejemplo el 1 de enero, o el 1 de mayo. Pero hoy tan solo era 10 de Agosto: San Lorenzo.

Nunca había dormido en una litera de un tren, y pensaba que con el ruido me costaría más, pero no..debo reconocer que me dormí antes de lo esperado, aunque también me desperté varias veces…

Y sobre todo, que no nos pasáramos de estación…pues el tren seguía hasta Bangkok.

MIERCOLES 11 DE AGOSTO 10º DIA AYUTTHAYA-BARCA

AYUTTHAYA: HISTORIA BAJO EL AGUA


Los despertadores de cada uno, empezaron a sonar, pero juraría que alguno ya estaba despierto esperando el momento de levantarse…y poco a poco, nuestras cabecitas empezaron a asomar por entre las cortinas.

Levantarse a las 4 de la mañana no es muy gratificante pero todos sin excepción fuimos más que puntuales y con los ojos adormilados enseguida nos pusimos en marcha. El tren paró en medio de la oscuridad de una estación de tren, y nuestros equipajes y nosotros con ellos, nos bajamos del tren, donde Wandy, nuestro nuevo guía ya nos estaba esperando. Con ayuda de los conductores de los “transportes”, cargamos los equipajes y nos fuimos hacia el hotel. El Ayothaya hotel nos esperaba con unas camas que tan solo íbamos a disfrutar unas pocas horas. Según el plan previsto a mediodía nos vendrían a buscar para llevarnos a otra de las “aventuras del viaje”: 3 días de navegación en una barca para nosotros solos.

Ponerse a dormir sobre las 5 y poco de la mañana, teniendo que levantarse para desayunar antes de las 9, era una opción, quizás la más sensata, pero como no tenia excesivo sueño y si deberes pendientes, me puse a escribir un relato, o mejor dicho una pequeña lectura que Enric me había encargado para que la leyera antes del show de mañana. Y mientras Encarna se entregaba a los brazos de Morfeo, yo me entregue a las Musas de la inspiración.

Por la ventana de la habitación las primeras luces del día, indicaban que el sol sería caro de ver en el día de hoy…

Bajamos a desayunar en el hotel, y poco a poco el resto del grupo se fue uniendo a nosotros. Como teníamos la mañana libre, optamos por dirigirnos hacia las ruinas de la ciudad, de la antigua capital, hacia la historia de Thailandia. Primero pensamos en alquilar unas bicis, (y menos mal que no lo hicimos) y al final optamos por ir en Tuk-Tuk.

Ayutthaya, está a tan solo 86 Km de Bangkok y fue la capital del reino desde 1350 hasta 1760, llegó a tener más de un millón de habitantes, y durante los más de 4 siglos, en los cuales fue la capital del país, tuvo más de 33 reyes.
El rey llegó a ser divinizado. Ni los cortesanos podían mirarlo a los ojos, bajo pena de perderlos. Cuando salía a la calle, un ejército de 200 elefantes lo acompañaba. En 1767 tras más de 15 meses de asedio, las tropas birmanas entraron en la ciudad, saquearon templos y palacios y se llevaron todo el oro que encontraron a su paso, que fue mucho, además de decenas de miles de prisioneros.

La historia de Thailandia es curiosa, pues a pesar de haber sufrido múltiples invasiones, jamás fue conquistada plenamente, y ello es algo que sus habitantes, exhiben con orgullo pues al ser el único país del sudeste asiático que jamas fue colonizado, hizo de separador entre las posesiones francesas del norte y del este, y las de los británicos en el sur. Sus fronteras actuales son recientes, pues datan de finales del siglo XIX. Thailandia tampoco ha soportado guerras civiles, tan solo algunos movimientos separatistas en el sur del país, pero con escaso apoyo popular.

Mientras íbamos al parque histórico, empezó a llover; para empezar, una fina y molesta lluvia…y eso fue solo el principio.
Primero nos dirigimos al Wat Phra Si Sanphet, donde no había que comprar entrada. Desde la entrada al recinto, hasta la entrada del templo principal, nos íbamos resguardando en una especie de carpa, en la cual estaban un montón de turistas como nosotros, pensando que por que tenia que llover precisamente ahora. Este templo fue el más grande del lugar en su tiempo. Construido en el siglo XIV, tiene una gran estatua de Buda de 16 m. de alto, dorada, imponente… y frente a él, las ofrendas de los visitantes, los curiosos y los turistas…todos… en el templo se podía realizar el “ritual” que días atrás hicimos en el Doi Suthep, de mover unos bastones con un numero, hasta que uno de ellos cayera. Marta One, lo realizo pero la persona que atendía a los turistas, estaba muy atareada leyendo la prensa y no le hizo caso a Marta, cuando ella se acercó para que le diera el significado en ingles.

Teníamos que salir del templo para visitar bajo un pequeño aguacero, cada vez más molesto, todas las ruinas que estaban en el lugar…lo primero era intentar que no nos mojáramos demasiado, lo segundo ingeniárselas para poder hacer fotos sin que las cámaras se empaparan mucho…lo tercero, decidir a que ruina nos acercábamos, pues no era un buen día para recorrerlas todas…
Enormes Chedis, de color marrón oscuro, agrietadas algunas, sin rastro de la ornamentación que en algún momento de su historia llevaron, sin color dorado, sin brillo, pero con un sabor de pasado y destrucción, pues los Birmanos arrasaron todo lo que encontraron a su paso.

Nos movíamos con desgana, como si quisiéramos dejar pasar el tiempo y que los dioses se apiadaran de nosotros y nos detuvieran el agua que caía intermitente, pero molesta…caminamos por encima de las piedras, hicimos fotos, buscamos refugio bajo los arboles, y cada vez que nos reuníamos siempre maldecíamos la lluvia. El parque era inmenso y quien más, quien menos, ya se hacia la idea de que no lo veríamos todo…seguramente nos dejamos de ver cientos de cosas preciosas en cualquier lugar de Thailandia al que no fuimos, pero dejar de pasear por la historia en ruinas de Ayutthaya, era algo que no debíamos de hacer…pero la climatología, mandaba.

Le pedimos a nuestro chofer, que nos llevara a otro templo, concretamente al Wat Phra Mahathat, el cual es famoso por que en el se encuentra una cabeza de Buda apretada por las raíces de un árbol, y es una imagen que suele salir en bastantes fotos de catálogos de agencias de viajes, del antiguo reino de Siam.

La Thailandia antigua era un conjunto de reinos, individuales, en el cual cada uno tenia su territorio y monarca. Uno de los muchos reinos que rivalizaba con sus vecinos en el territorio Thai, era el reino Nan Chao, el cual tenia muchos tratos económicos con China. Los mongoles de Kublai Khan conquistaron este reino a mediados del siglo XIII. Este ejercito sé nutria de mercenarios de otros territorios, y eran conocidos por los ejércitos Khmer…estos soldados llamaban siameses a los pobladores de Thailandia, palabra que en el idioma sánscrito que se hablaba en aquellos tiempos, significaba dorado o moreno, quizás en referencia a su color de piel. Con el paso de los años, Thailandia se acabo conociendo con el nombre de Siam…país de los morenos…de los dorados…

Pagamos los 30 baths por persona y entramos en el templo, y lo primero y casi obligado era hacer la foto a la cabeza de Buda entre las raíces…y todo ello con la lluvia que no dejaba de caer. Despues nos adentramos por el interior del recinto, para intentar descubrir algo más de aquellas ruinas. Caminando nos acercamos a unas paredes con decenas de imágenes de Buda, sentado, pero todas sin cabeza…cortadas…Los birmanos dejaron su huella en forma de decapitación de estatuas…

La lluvia no dejaba de caer, y algunos empezaron a encontrarse mal, empapados y con síntomas de resfriado. Nos reunimos para decidir que hacíamos, y primero acordamos visitar un templo más, en el que no se tuviera que pagar, y despues dirigirnos ya hacia el hotel…las ruinas deberían de esperar otro día,, u otro año…o quizás nunca más. Pero antes de partir hacia él ultimo templo, las dos Martas y Jordi y Pilar, decidieron irse al hotel a ducharse y cambiarse…quizás era la opción más sensata y lógica de todas, pero la rabia de no poder disfrutar del lugar, hizo que el resto, haciendo acopio de valor, nos decidiéramos a mojarnos un poco más en otro templo.

Todo el parque histórico está rodeado de amplias avenidas ajardinadas, lo cual hace que para recorrer todo el parque, se necesite tiempo, mucho tiempo, o un transporte…y buen tiempo por supuesto.

Por ultimo nos fuimos al Wat Thammikarat, otras ruinas con su templo correspondiente que el chofer nos “recomendo”. En la entrada había un pequeño puente, y unas tarimas de madera, con techo, donde nos pudimos resguardar unos instantes…el aire traía unos sonidos parecidos a una plegaria budista, o mejor dicho, a una persona que hablaba y hablaba, con el mismo tono de voz, pausado, ininteligible para nosotros claro…en el interior del lugar, imágenes de Buda, con una túnica anaranjada cubriéndolo, empapada también, como todos nosotros, y velas; velas de color naranja puestas frente a la imagen, rodeada de piedras, vegetación y quizás también algún insecto de ocho patas. Lo mejor del lugar unas imágenes de leones, la mayoría de ellos rotos o con la cabeza destruida…unos leones que conservaban su aspecto feroz, blanco, pero que recordaban a los monstruos de la iconografía china.

Dejamos el templo y ahora ya si, que nos dirigimos hacia el hotel. Dejamos atrás ruinas de estilo Birmano, de influencia China. Dejamos atrás la historia del reino de Thailandia. Dejamos atrás un parque histórico patrimonio de la humanidad según la UNESCO…y dejamos atrás la maldita lluvia.

Hubiera querido saber algo más sobre la historia del país, sobre un país con más de 5000 años de antigüedad; desde sus primeros pobladores que se dedicaban al cultivo del arroz y el trabajo del bronce, siendo los Thai, uno de los primeros pueblos en trabajar el metal; hubiera querido saber como un conglomerado de pueblos, etnias e idiomas llegaron a unirse en un país; Hubiera querido saber porque en el siglo VI, d.c. el Budismo ya estaba completamente implantado en Thailandia; Porque los portugueses fueron los primeros europeos en llegar a Thailandia en el siglo XVI; las invasiones Birmanas entre los siglos XVI Y XVIII; Los orígenes de la dinastía Chakri, (la actual)…pero para ello debía de tomar otros caminos. Quizás no lo hubiera averiguado todo en estas ruinas, pero seguro que bastantes cosas sí.

Llegamos al hotel y lo más urgente era ducharse y ponerse ropa limpia, y de ropa no es que fuéramos sobrados precisamente. En la recepción del hotel, había unas botellas de vino, de un vino que según decía el cartel que lo acompañaba, había sido premiado en no sé cuantos certámenes vinícolas internacionales. Y eso que Thailandia no es un país productor de vino.

Bajamos a recepción con las maletas, y ya estaba nuestro guía esperándonos para llevarnos al barco, a nuestro barco particular. Con unos taxis nos fuimos al embarcadero, aunque para subir a él, había que pasar por una zona llena de agua y barro, y con las maletas, y la ropa super limpia que llevábamos todos, era algo difícil el no mancharse.

Decir que el barco era precioso, era quedarse corto…era PRECIOSO. Un antiguo barco arrocero, transformado en atracción turística, pero una atracción para nosotros solos. Debía medir unos 15 m. de largo. El suelo de madera brillante, parecida al parket, con unas colchonetas para tumbarse a no hacer nada, 4 sofás para sentarse a comer, o a no hacer nada, sus dos mesas, detrás las bicicletas que estaban perfectamente encajadas y guardadas, la barra de bar, o mejor dicho, una especie de barra o de lugar de comandamiento, un baño, cocina y en el piso inferior las camas. 4 literas de dos camas y otras 4 colchonetas puestas de 2 en dos, y otro baño…Y DUCHA…y en la habitación, aire acondicionado. Era un lujo. Todo el barco, era un lujo. El otro grupo de Flecher, nos dijo que en el barco ellos tuvieron habitaciones individuales...pero a nosotros nos apetecía mas hacer vida todos juntos, que no por separado.

El único contratiempo era el bajar las maletas, por la estrechez de la escalera y lo empinada que estaba para bajar con ellas. Una escalera subía a un solario en la parte de arriba del barco, con 4 tumbonas para tomar el sol…era idílico. Tumbarse en las colchonetas, con una cerveza fría en la mano, viendo el tiempo pasar, observando el paisaje que la travesía nos proporcionaba, era un lujo…un lujo asiático.

Y el barco zarpó. Los zapatos se quedaban en la entrada del navío y todos nos sentamos, o nos tumbamos en las colchonetas, contemplando las vistas que el río nos facilitaba. Primer contratiempo. No había comida ese mediodía. Por una falta de interpretación, creíamos que si, pero como llevábamos provisiones de todo tipo, enseguida improvisamos un picoteo de comida. Luego Enric, propuso que sorteáramos las literas, y que fuera la diosa fortuna la que indicara quien se ponía al lado de quien…y así lo hicimos. Bajando por la escalera, la primera litera que venia de frente les toco a Jossel y Silvia y encima de ellos a las dos Martas, pues también decidimos que las parejas se pusieran juntas una al lado de otra, y no encima o debajo. Frente a ellos, debajo Enric y Angels y encima Jordi y Pilar. En los colchones que estaban en la parte mas interior del super camarote nos pusimos el resto. Pilar One y Carmen al lado de Jossel y Silvia y nosotros dos frente a ellas. A nuestra derecha estaban todas las maletas de los 12, mas o menos bien apiladas…y alguna pequeña araña que se paseaba entre las maderas.

Al cabo de unos minutos de navegar, y despues de ubicar cada uno sus maletas en un cierto orden, y la bolsa lo más cerca de su cama, tuvimos la primera parada de la travesía. Teóricamente debíamos visitar un orfanato, paseando con las bicicletas que llevábamos, pero hubo un cambio de planes. Mas de una vez, tuvimos cambios de itinerario y los guías eran los que tenían la facultad para decidir a donde íbamos y a donde no. Quizás nos hubiera apetecido ver algo de lo que el programa nos proponía, pero casi siempre las rutas sustitutivas nos dejaron buen sabor de boca. Y en vez del orfanato, íbamos a ver un campo de entrenamiento de elefantes.

Al atracar, pudimos comprobar como bañaban a uno de estos bichos en el río. Su cuidador, se subía con él en su lomo, y le obligaba a entrar en el agua, mientras con una especie de escoba lo iba rascando. El agua seguía siendo de color marrón.

Caminamos hacia el campo de entrenamiento donde habían mas de 30 elefantes, repartidos por varias estancias. Primero fuimos a una cerca donde había un bebe elefante de tan solo 1 semana de vida, y que era permanentemente custodiado por una envejecida madre. Un elefante se encapricho del chubasquero, de color rojo vivo de Encarna, se lo agarró y Encarna tuvo que “luchar” con la trompa del elefante por la prenda.

El elefante es uno de los símbolos más poderosos del país, es más, hasta 1917 aparecía en la bandera del país, un elefante blanco. Se calcula que en toda Thailandia hay mas de 3000 elefantes, los cuales son mayoritariamente dedicados al turismo; anteriormente eran empleados en tareas de transporte.

Wandy nos iba contando cosas sobre el campamento y sobre el entrenamiento de estos. Un elefante puede tardar unos 5 años en ser enseñado. En el campo de elefantes estuvimos bastante rato contemplando los animalitos, preguntando a Wandy, y sobre todo haciendo fotos a aquellos inmensos ejemplares, que sin demasiados problemas se dejaban tocar y acariciar.

Regresamos al barco para proseguir nuestro crucero particular. Pero había que ensayar, o sea que nos fuimos al solarium y empezamos a ensayar…o a intentarlo, pues Enric, cada vez que pasaba un barco por nuestro lado, y nosotros estabamos haciendo la coreografía, le entraba un ataque de timidez, y se cortaba…no podía seguir…al final, despues de muchos intentos, y mientras intentábamos adivinar que hacían las chicas, al final nos salió…y además les dije a los chicos que creía saber lo que harían ellas, pues un par de pistas así me lo indicaron…y lo acerté. Después del ensayo…relax.

Como hacia un sol espectacular, algunos se subieron a la parte de arriba, al solarium, para tomar el sol. En una esquina, Marta One y Pilar One y yo, nos sentamos los tres, a hablar de trivialidades primero, y a desnudar nuestros corazones despues. Marta, tenia muchas cosas interesantes que contarnos, y Pilar, y si me empeño hasta yo. El tiempo se paso, rápido, muy rápido y 3 personas que tan solo llevaban unos días conociéndose, se habían abierto de par en par…quizás era la magia del Chao Praya.

Al final de nuestro viaje, cuando hubiésemos vuelto de Ko Samet, teníamos un día libre en Bangkok, y le preguntamos a Wandy, el importe de una excursión para visitar el rió Kwai… y el mercado flotante…
Encarna y yo, teníamos que decidir, entre irnos con el resto del grupo a ver el puente, que a mi me apetecía muchisimo, o quedarnos en Bangkok, para ver el Gran Palace, que el resto ya había visitado mientras nosotros estabamos en Mae Hong Son. La decisión era difícil.

Y despues de un rato de navegación, que se hizo corto, llegamos al pueblo de Aranjik. Pusimos pie en tierra en una especie de plaza rodeada de pequeños templos, y donde la gente del lugar, sobre todo los críos, se acercaban al barco, con curiosidad. Empezamos a caminar en dirección al mercado del pueblo, o mejor dicho, caminábamos hacia donde Wendy nos llevaba. Este pueblo es famoso por que en él, se fabrican cuchillos y hay varios talleres de acero inoxidable. Nos detuvimos en una tienda de cuchillos, navajas, espadas, etc., que observamos desde fuera…y luego…comprábamos que los peces también vuelan.

Al lado de la carretera, había una enorme figura de madera de un cuchillo, tan grande que todos nos pusimos con la cabeza debajo de él, simulando una divertida fotografía; y al lado del cuchillo, un recipiente de arcilla lleno de agua, atrajo nuestra mirada. Sobre el agua flotaban unas cuantas hojas…y de pronto, un pez salto, voló de dentro del agua, intentando morder el cuello del que estaba mas cerca del agua. Wandy, nos contó, que estaba buscando comida. Entre Jossel y Jordi, intentaron cogerlo para devolverlo al agua, pero tenía todo el cuerpo lleno de pinchos, y creo que algún pinchazo se llevaron. Fue todo tan rápido, tan increíble, que la mayoría nos perdimos el salto del pez volador….despues del susto, todo fueron risas, pero seguro que a Jordi y a Jossel no les hizo tanta gracia.

Siguiendo el camino, nos cruzábamos con gente del lugar, que nos veía y nos sonreía, siempre nos sonreían y mucho más si nosotros los saludábamos en su lengua. “Sabandikraaaa” o “Sabandihaaaa”.

Llegamos al mercado del pueblo, pequeño, pero curioso, lleno de vida, de colorido. Pudimos observar y probar las bolas de dragón, que no es si no, una enorme bola un poco más grande que un melocotón, de color rosa por fuera y que en su interior es de color blanco, con pepitas negras, de textura parecida a un kiwi, pero un poco insípida. Wandy compro varias cosas que nos dio a probar, aunque Encarna y yo, nos perdimos entre los puestos del mercado, curioseando y sobre todo sintiéndonos observados. Eramos nosotros la atracción del lugar. A pesar de ser un mercado mayoritariamente de comida, también había un puesto de ropa de bebe, bastante clásica, pero ropa al fin y al cabo. Y varios puestos de embalajes de plástico, parecidos a los Tuperware.

Curioseamos algo más y emprendimos regreso al barco. Encarna y yo nos detuvimos en una tienda que era una especie de bazar con infinidad de cosas, para comprar una bandera del país, para llevársela a un sobrino. La bandera Thailandesa consta de 5 franjas horizontales. Dos rojas en los extremos, dos blancas y una central azul, algo más grande que las otras. En aquella tienda, ya sabían que habiamos venido en el “barco grande”, como llamaban ellos a nuestro barquito. Nos reunimos con el resto del grupo, en un supermercado donde compramos helados, galletas, y sobre todo alimentos para ofrecer a los monjes que veríamos mañana por la mañana.

De llegada al barco, la noche empezaba a caer, y al estar en el río, había que protegerse con el Relec, pues los mosquitos hacían enseguida auto de presencia. La “tripulación” de nuestro barco nos preparó la cena, exquisita como siempre.

Nos quedamos un rato en la cubierta, pero como vimos que los cocineros y Wandy, tenían sueño, pues nos fuimos al camarote, a seguir la charla, o a empezar una nueva noche loca…
Y aunque nos reímos, no fue tan explosiva como aquella primera noche de Trekking. Aun así, volvíamos a dormir todos juntos, pero no revueltos, acordamos el orden de la ducha, pues había que hacerse por turnos, y seguimos riendo y recordando aventuras ya pasadas…ya teníamos recuerdos del viaje, y aun nos quedaban bastantes cosas por realizar.

Lentamente, fuimos apagando las luces, y la intensidad de las bromas fue bajando, tanto que todos poco a poco y con ayuda del aire acondicionado, fuimos abrazando a Morfeo…

Mañana había que madrugar para ver a los monjes…pero que importaba madrugar o trasnochar.
Estabamos de vacaciones.




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comment_icon  Últimos comentarios al diario: La sonrisa de un Templo
Total comentarios: 2  Visualizar todos los comentarios
Imagen: Xingra  xingra  27/02/2011 23:28
Que bien escribes, me has emocionado en más de una ocasión.
Imagen: Shyra  Shyra  02/08/2011 14:00   📚 Diarios de Shyra
Enhorabueno por tu diario, en un principio al no tener fotos, iba a cambiar a otro, pero me ha enganchado tanto que me lo he leído enterito, llegando incluso a emocionarme en algunas de las anécdotas. Mi enhorabuena y mis estrellitas para ti, espero que el año que viene pueda cumplir mi sueño de ir a Thailandia.
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Fecha: Dom Ene 18, 2026 11:03 pm    Título: Re: Ayuda viaje a Tailandia

Buenas noches,

Mi mujer y yo ya hemos estado en Tailandia y todo el sudeste
Este año queremos ir con los niños.
Vivimos en la costa y la playa la tenemos al lado.
Es por esto que buscamos otras experiencias con los niños, por ejemplo el ir s Khao Yai, Erawan,.... Estamos dudando en ir a Khao Zack y me gustaría pregtaros , ha que iremos a chiag Mai, si existe alguna posibilidad de hacer alguna experiencia tipo Sapa en Vietnam de contacto con la gente local e incluso dormir en una aldea o monasterio.
Los niños tienen 5 y 10 años.
Gracias
iong
Imagen: Iong
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20-05-2012
Mensajes: 698

Fecha: Mie Ene 21, 2026 08:54 pm    Título: Re: Ayuda viaje a Tailandia

Buenas noches
Alguien puede recomendarme o decirme dónde buscar el foro con que compañía alquilar coche en Krabi y en Chiang Mai?
Gracias!
campanilla80
Imagen: Campanilla80
Moderador America
Moderador America
20-03-2012
Mensajes: 16934

Fecha: Mie Ene 21, 2026 09:16 pm    Título: Re: Ayuda viaje a Tailandia

@iong, puedes consultar este hilo:

Conducir en Tailandia y rutas en coche.

Saludos
morrina
Imagen: Morrina
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09-07-2015
Mensajes: 84

Fecha: Jue Ene 22, 2026 06:45 pm    Título: Re: Ayuda viaje a Tailandia

Buenas a todos y gracias por leer este mensaje, no se si este es el foro indicado para poner este post, voy por primera vez a Tailandia, el último viaje (Samaná- R. Dominicana) me lo hice por una agencia que se publicitaba en losviajeros.com (viajarcaribe.es), que salió igual de precio o mejor que si planificara yo todo el viaje... Hay algo de eso para Tailandia?? o alguien me puede ayudar por favor. En casi todos los viajes que he visto, no van incluidos los vuelos internacionales, como vivo en Murcia me da igual salir de Madrid o Barcelona... Desde donde suele salir mas barato salir o...  Leer más ...
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15-09-2009
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Fecha: Jue Ene 22, 2026 10:20 pm    Título: Re: Ayuda viaje a Tailandia

Hay agencias que te pueden montar el viaje, pero... No te animas a montarlo tu? Tailandia es un país muy fácil para viajar por libre.
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