7 Septiembre A las 7h nos levantamos, desayunamos y nos ponemos a desmontar las tiendas. Mientras, se nos acercan las mismas mujeres Masais de siempre ofreciendo su artesanía. Me entretengo a mirar qué tienen y me gusta una pulsera, la cojo, me la intento poner, pero no puedo porque no me entra. La mujer me coge el brazo y me dice “q si, q sí”, me la intenta meter y ¡casi pierdo la mano! Por detrás de ella, las otras Masais se reían, jajaja. En un momento, me cogen entre varias los brazos y me empiezan a poner pulseras. Al final me quedé con una, de recuerdo del Masai Mara.
*** Imagen borrada de Tinypic ***
Cuando estamos listos, nos ponemos en marcha.
Igual que al venir, como el río está crecido, no se puede cruzar y tenemos que atravesar el parque. A ver si con mucha suerte, vemos los felinos que nos quedan. Con la entrada de tránsito, que no tenemos que pagar nada, no te puedes desviar del camino que comunica una puerta con la otra, si no te empapelan y si ya nos pilla “nuestro amigo” no te digo más… Pues por el camino vemos a lo lejos unos cuantos coches parados, así que sin pensarlo, John se desvía y nos vamos para allí. No son felinos, pero si un gran Rinoceronte negro, el mejor que hemos visto porque los de Nakuru estaban bastante lejos.
*** Imagen borrada de Tinypic ***
Visto esto, nos vamos para el camino principal y salimos por la puerta Sakenami… Ciao, ciao Masai Mara. Nos esperan unas horitas de vuelta a Nairobi, por un camino bastante tortuoso, de esos que te hacen masaje en todo el cuerpo. En un tramo, nos cruzamos con un accidente de tráfico, en el lateral de la carretera hay un cuerpo tapado con una manta del que asoma una pierna de piel blanca, ¡joder qué impresión! Te das cuenta que puedes tener un accidente en cualquier momento y es que no me extraña viendo cómo conducen.
Sobre las 13.30h llegamos a Nairobi, hoy al ser domingo no hay tráfico y entramos en un momento. El hotel para pasar esta noche lo traemos contratado mediante la oficina de Nakuru, justo en frente de dónde salen los autobuses a Arusha “Mombasa House”, al hacer el check in nos dice el precio… ¡Sorpresa, 8800Ksh! Demasiado para nosotros que habíamos entendido que eran 1000Ksh por persona. Allí mismo cogemos la guía y nos ponemos a buscar un alojamiento, John nos dice de ir a otro, pero primero pasamos por la oficina de los buses para contratar los billetes para mañana (2200Ksh/ persona). Resulta que también ofrecen habitaciones (1500Ksh/ persona), vemos la habitación, nos convence y nos quedamos, se llama Parkside Hotel. Ya tenemos todo listo para esta noche y mañana. Así que nos hacemos la foto de despedida con John y Juma y nos separamos, que ellos tienen que volver a Nakuru y sus respectivas casas.
*** Imagen borrada de Tinypic ***
Nosotros nos alojamos y salimos a comer algo a algún sitio que tenga wifi, ya que el del hotel está estropeado hoy. La recepcionista nos recomienda un coffee shop Kaldis Coffee House en Kimathi street, cerca del KFC. Así comemos y aprovechamos para comunicarnos con la familia y amigos para contarles lo bien que lo estamos pasando. El sitio está muy bien y barato, lo que no sirven cervezas… ooohhh. Luego nos salimos a dar una vuelta, para conocer la ciudad. Al ser domingo, todo está cerrado. Llegamos hasta un mercado de artesanía que parecía estar muy bien, pero perdió todo su encanto al atosigarnos para que compráramos, ha habido un momento que teníamos como seis hombres alrededor nuestro, ¡qué agobio por dios! Al final un hombre que dice ser el dueño del mercado es el que se queda con nosotros acompañándonos en todo el recorrido. Total que habían cosas muy chulas y muy variadas, pero que no quisimos ni mirar por el agobio que te metían. Al final nos llevamos tres imanes cuyo precio inicial triplicaba el que acabamos pagando y es que se piensan que por ser españoles somos ricos. Les hicimos tal rebaja, que yo pensaba que estos nos echaban a los leones, pero al final fueron tras nosotros para vendérnoslos, incluso fuera del recinto del mercado. Tras esto fuimos callejeando más y nos topamos con una mega celebración de los aficionados de un equipo de fútbol “Leopards”, todos con camisetas azules y vuvuzelas. Nos venían, nos saludaban, nos grababan, estaban cómo locos, pero muy divertidos. Finalmente, nos volvemos para el hotel a descansar un poco. Y luego nos salimos a tomar una cerveza, nos vamos hacia la misma calle dónde antes hemos comido y los sitios empiezan a cerrar. Encontramos un garito que se llama Tribeka, está lleno de gente bebiendo y bailando. Buena música, wifi, el sitio está muy bien. Nos estamos un rato y para el hotel a descansar.