Tercer día y esta isla cada día nos parece más preciosa! Cada rincón nos gusta más.
Después de un buen desayuno "en casa" nos dirigimos a Es Caló. a apenas 5-10 minutos en moto de nuestro apartamento. Es caló es un pequeñito pueblo con un par de calitas que combinan arena y roca (¡perfecto!) y un pequeño puerto. El color azul de sus aguas es especular. Es ideal para hacer snorkel y subir por las rocas. Hay muchos peces y vimos algún cangrejo. Cuando buceas el color azul del agua es como el de una piscina. Para mi una de las mejores playas que he visto nunca. Quedé enamorada!
Decimos comer allí. Podéis encontrar el restaurante Rafalet y la cafetería. El restaurante tiene una carta bastante amplia, de arroces,etc. El precio no es excesivamente caro para la isla y la situación con magnificas vistas. Aún así nosotros decidimos comer en la cafetería, ya que era lo que nos había recomendado la mujer de la casa y no teníamos mucha hambre. Pedimos "pa amb coses" (montaditos con lomo, tortilla, bacon...) tal como nos indicó, y algo más para picar. No es caro y está bueno.

Después de comer decidimos seguir remojándonos en otra playa muy cerca Es Arenals. Es una playa larga, en la zona de Migjorn. Muy bonita también. Aquí hay más gente, alquiler de hamacas, sombrillas,... Muy planita y el agua muy tranquila.
Mi marido tenía claro que quería ir a la Isla de Espalmador, al norte de Formentera. Ambas están muy cerca y hay gente que pasa andando, pero no es peligroso debido a las corrientes. Habíamos leído en foros y no lo recomendaban. Nuestros familiares algunos habían podido hacerlo y otros no. Así que decidimos dedicar las últimas horas de la tarde a buscar una excursión para poder ir y pensamos que el sitio adecuado para hacerlo puede ser El Puerto o Els Pujols.
Primero dimos un paseo por El Puerto de la Savina donde cada día podéis encontrar chiringuitos para comprar pulsera, pareos, cestos,... Preguntamos pero no conseguimos dar con ninguna excursión. Nos fuimos a Els Pujols, donde nos costó aparcar hasta la moto! Es un pueblo bastante turístico. Hay muchas tiendas de souvenirs, hamburgueserías, bares,... Su playa no está mal, pero había muchísima gente. Si en toda la isla hay italianos aquí todavía más!
Después de un andar por el paseo marítimo y mirar más chiringuitos encontramos una excursión por un velero. Era todo el día y también llevaban a la zona de Cala Saona y piscinas naturales. Aún así no nos convenció porque el el precio era de 80 € por persona, comida excluida.
Nos tomamos dos helados en una heladería italiana (3 € cada uno el tamaño pequeño) y decidimos ir al apartamento a cenar y a buscar información en Internet sobre excursiones a Espalmador.
