Después desayunar en el apartamento nos echamos la mochila al hombro y nos dirigimos al metro. Queremos ir al Panteón así que allí nos presentamos para las 10 de la mañana. No se ve mucha gente por la calle, hoy es fiesta también aquí, la virgen de agosto. Es el
Panteón un edificio que sorprende por su dimensión cuando estás cerca de él. La entrada para los jóvenes es gratis: los adultos pagan 7,50 euros creo.
*** Imagen borrada de Tinypic ***
Después vamos a los jardines de Luxemburgo. Ya empieza a verse más gente y afortunadamente, la lluvia parece que nos va a respetar. Damos un paseo por los jardines que están preciosos. Parece que para las flores se lleva este año el violeta y el rosa. En cualquier caso están los jardines de exposición. Atravesamos los jardines y vamos hacia la
torre de Montparnasse pues algunos de nosotros quieren subir. Ya se sabe lo que se dice en París: es esta torre el mejor sitio para divisar la ciudad pues es precisamente el único lugar desde el que no se la ve. La verdad es que hace bastante aire y a la tarde vamos a subir a la torre Eiffel sí o sí pues entre nosotros hay debutantes en París. No hay colas significativas para las entradas y los ascensores, pero terminamos por desestimar la opción de subir.
*** Imagen borrada de Tinypic ***
Reponemos fuerzas en un puesto de crêpes y nos dirigimos al metro para ir hasta la Île de la Cité. Queremos entrar en la
Saint Chapelle y aquí sí que encontramos una cola que nos obliga a esperar primero una media hora y luego otro tanto cuando ya estamos dentro del Palacio de Justicia. La cola de fuera sirve para regular la cantidad de gente que hay dentro. Dan paso cada cierto tiempo. Después hay que pasar un control de seguridad y entonces haces cola para comprar el ticket y acceder. Yo ya he estado hace años y sé lo que nos espera, pero hay que ver las caras de aquellos que nunca la han visitado cuando suben por la escalera de caracol que da acceso a la planta superior. Las expresiones de asombro son constantes y es que no es para menos. La explosión de luz y color es magnífica. Incluso sabiendo lo que le espera a uno no deja de maravillarse ante semejante espectáculo producto del deseo de un rey avaro de belleza. El sol quiere sumarse a la fiesta y hace que sea todavía más esplendorosa la contemplación. Una única pega: hay demasiada gente, es nuestra condena de turistas en medio del estío. Contemplamos abrumados este gran relicario y cuando nos hartamos, salimos. Creo que es una visita imprescindible en París. Los jóvenes además no pagan. Los adultos 8,50 euros. Merece la pena hasta el último céntimo. Después de la Saint Chapelle nos vamos hasta Notre Dame.
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Compramos unos bocadillos y algunas bebidas y nos los comemos y bebemos en la explanada de Notre Dame. Hay varias parejas orientales vestidos de novios que se están sacando fotos. Hay mucha gente también y cola para entrar a la catedral. Vemos a una chica con un gran paraguas blanco con una bandera española. Nos acercamos y nos dice que todos los días parten desde esa plaza
recorridos guiados en español que son libres. Cuando termina se le da al guía la voluntad y puedes abandonarlo a lo largo del recorrido en cualquier momento si no es de tu agrado. Salen a varias horas. Decidimos dejarlo para el día siguiente a las 10:00, creo.
Nos metemos en el metro para ir hasta la
Torre Eiffel. Desde Notre Dame no creo que lleve más de tres cuartos de hora ir andando y esa es mi recomendación si no se tienen problemas de cansancio o físicos. En la Torre Eiffel hay más gente aún si cabe. Mes y medio antes de este viaje he tratado de sacar tickets para subir hasta la cima en ascensor por internet en el sitio oficial de la
Torre Eiffel. Me ha sido totalmente imposible entrando todos los días varias veces. Todas las opciones cerradas. Así sólo nos queda la posibilidad de subir andando hasta la segunda planta y para comprar los tickets hay que hacer cola. Nos lleva unos tres cuartos de hora franquear las puertas para subir a patita. La taquilla para subir andando está en el segundo pilar de la derecha si miras desde Trocadero. Subir cuesta, pero si vas poco a poco la torre te va regalando su mirada sobre París. Si a uno le falta un poco de fuelle, se para y recupera el aliento, no hay problema. Paramos en la primera planta para descansar y seguimos hacia arriba. Las vistas desde aquí ya son espectaculares y aunque la torre de Montparnasse rompe algo la armonía de esta ciudad, la vista es maravillosa, para no aburrirse de ella y estar allí subido toda la tarde descubriendo cada rincón y cada monumento. Bajamos tranquilamente para ir a por el próximo objetivo: el
Arco del Triunfo.
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Va cayendo la tarde y nos animamos a administrarles a nuestras piernas otra ración de escaleras. Hay también mucha gente y tenemos que esperar una media hora en la cola para poder subir. La verdad es que merece la pena. París nos regala un atardecer espectacular con el astro rey poniéndose detrás del arco de la Defense. Es un momento que disfrutamos mucho a pesar de la gran cantidad de gente que hay aquí también. Tiramos fotos para intentar inmortalizar ese momento tan especial y ya, casi de noche, nos dirigimos al metro para volver a los apartamentos. Una parte del recorrido transcurre al aire y nos regala una vista de la torre Eiffel iluminada. Embelesados todavía, enseguida nos traga la oscuridad de un túnel. Nos quedan casi 40 minutos de viaje por las entrañas de la ciudad. Voy pensando que los franceses en ese Arco del Triunfo, no tienen un nombre grabado, el de la batalla de Vitoria. Sonrío pensando en cuan distintas son esas dos ciudades que amo y en las vueltas que da la historia.