Al día siguiente nos fuimos hacia Valladolid. Fuimos por la carretera de cuota (peaje). Pagamos 265 $, lo cual me pareció carísimo. Os recomiendo ir por la carretera general. Al menos se ven pueblos, pues por la de cuota solo ves árboles a un lado y a otro. Dimos una vuelta por el centro de la ciudad y fuimos a comer a unos bares que hay enfrente de la catedral, en un edificio de color verde con arcos. Después fuimos al hotel a darnos un baño a la piscina, pues el calor era insoportable. Por la tarde fuimos al convento de San Bernardino y al cenote Zací. El convento está majo, aunque tampoco es nada del otro mundo. El cenote está en un parque bien cuidado. Después dimos otra vuelta por las calles cercanas a la plaza principal y cenamos en un restaurante de muy buena pinta que hace esquina entre calle 41 y calle 42. Cenamos muy bien los dos, pues el niño se había dormido en el carro. Nos costó la cena unos 350$.

Aprovecho para hablaros sobre las propinas en México. Normalmente no consta en la factura, pero se deja sobre un 10%. Pensad que un mesero (camarero) gana entre 150 y 200 € al mes. Nosotros siempre comíamos por entre 200 y 400 $ (pesos). Así pues, dejábamos entre 15 y 30 pesos (entre 75 cent y 1,5€).
En definitiva, Valladolid es una ciudad que por si misma da para un día. Nosotros dormimos allí para poder ir bien pronto a Chichen Itzá.
