A las 8:55 salía nuestro ferry para Dubrovnik desde el puerto de Hvar. Salimos con un poco de retraso y llegamos a Dubrovnik sobre las 12:40. En Dubrovnik teníamos alquilado un estudio cercano a la zona del puerto nuevo y el gps nos vino muy bien para encontrarlo. Una vez localizado el estudio después de unas subidas y bajadas de escaleras y comernos unos bocatas nos fuimos hacia la ciudad vieja andando (unos 20 minutos) Cuando llegamos y viendo que llegaba el atardecer decidimos ir al teleférico del museo de la guerra que está en el fuerte Imperial y cuya antena de telecomunicaciones que se divisa desde muchos puntos de Dubrovnik.

El teleférico cuesta 108 kunas y su trayecto dura como 2 minutos. Las vistas desde arriba de la ciudad, la isla de Lokrum y las inmediaciones de Dubrovnik es simplemente abrumadora, y si es en el atardecer cuando empiezan a iluminar la muralla y la ciudad vieja es un espectáculo. Una vez visto el exterior pasamos al museo de la guerra, con extensas esplicaciones y muchos paneles con información sobre la terrible guerra de los años 90 en la que Dubrovnik sufrió un asedio por parte de los ejércitos de Serbia y Montenegro. Hay grabaciones de video, fotografias y objetos militares y de armamento distribuidos por las diferentes salas del fuerte. Necesitas bastante tiempo para verlo todo. No nos pudimos extender mucho pero merece la pena. La entrada son 15 kunas y para estudiantes creo que 5. En el mirador hay un gran restaurante que a pesar de estar en un sitio privilegiado no tiene precios demasiado altos.

Bajamos hacia la Old Town en el teleférico y nos imbuimos del ambiente que se respira en la ciudad y que está vertebrado desde la calle Stradum, la principal. Podemos encontrar una gran oferta de restaurantes, tiendas y joyerías. Una de las cosas que más nos gustó fue la iluminación de las calles y los edificios emblemáticos de la urbe.
La estatua de Rolando, la iglesia griega, el palacio del rector, la iglesia de San Ignacio y el monasterio franciscano nos ofrecen unas vistas espectaculares por la noche. Igualmente las calles y plazas, especialmente si las encuentras sin el bullicio de la calle Stradum también te gustarán.