Día 7: Como salíamos al medio día y tenían que recogernos pronto del hotel para ir al aeropuerto, decidimos desayunar y visitar el Intrepid, un portaviones de los EEUU donde hay helicópteros, nave espacial y otros vehículos aéreos de guerra. Como la entrada era muy cara, decidimos hacernos fotos alrededor y ya está. Seguimos comprando, nos hicimos fotos en las escaleras rojas de Times Square y como era temprano, nada de gente, así da gusto. Y después de despedirnos de esta increíble ciudad, nos recogieron para volar hacia Washington.
Cuando llegamos al aeropuerto de la ciudad, el Reagan, la lluvia nos hizo acto de presencia. Que por una parte bien porque en NY hacía mucho calor y no nos llovió ni un día...mejor claro, pero también se agradeció el ponerse una chaqueta y un cambio de temperatura agradable (así también estrenaba la ropa de manga larga que nos habíamos llegado
Nos llevaron hasta el hotel con la compañía SuperShuttle. Ningún problema y todo correcto. Recomendado. Nuestro hotel era el Capitol Skyline Hotel. Es un hotel a las afueras del centro de Washington, cerca del estadio de los Nationals (béisbol) y cerca de un Mcdonalds y la parada de metro NavyYard. Por lo que el transporte a utilizar durante estos 3 días era este, sin duda alguna, ya que estábamos algo reventados.
Dejamos todo en el hotel y nos fuimos con paraguas en mano al centro. Pero claro, antes de eso, la odisea del metro....Todo lo fácil y sencillo que es el de NY, este me traía loco. Y no es que sea difícil cuando lo entiendes, pero entre la persona que debería ayudar en el metro y que se dedicaba a reírse en lugar de ayudar y yo que mi mente ya estaba cansada de hablar tanto inglés...casi me voy andando. Aún así, no desistí y logramos entenderlo. Es carillo, cada billete cuesta unos 3,15 dólares. Pero los pagas agusto porque aquí las distancias si que son largas. El billete debes conservarlo cuando entras y cuando sales, ya que a la salida, te lo vuelve a pedir la máquina. Las línes son pocas y es imposible perderse....un metro normal en cuanto a trayecto. Lo difícil era entender el funcionamiento para sacar 2 p.....billetes
Vimos la ciudad de noche, el Capitolio (que por cierto, la cúpula está en obras), los Archivos, el Obelisco, y poca cosa más. Nos sirvió para hacernos a la ciudad. Cenamos en el Mcdonalds de enfrente del hotel. Es una zona poco concurrida, excepto los días de partido de béisbol. Vimos que había mucha gente y que los focos del estadio estaban enchufados. Allí llueva o no, son unos fans incondicionales, además con sus respectivos merchandaising de color rojo del equipo local los Washington Nationals. Nos entraron ganas de asistir, pero con la lluvia, ya sólo queríamos estar en el hotel y descansar. No obstante.....no nos íbamos sin ver un partido, porque al día siguiente....volvieron a jugar.
Pese a los comentarios que observé en muchas webs de hoteles, la ciudad es segura. Es cierto que ves más pintas raras que en NY, o más pobreza o indigentes, pero no te hacen ni te dicen nada. Policía había mucha y si le añades que también iba el Papa por esas tierras, pues más aún. Yo me sentí seguro en todo momento.
Las tasas en este hotel fueron más caras que las de NY y eso que estuvimos 3 días. La capital es lo que tiene.










