Recorrido del día según Google Maps: 438 Km. Mapa del recorrido:

La mañana la habíamos dejado para visitar uno de los Outlets Premium que hay en Las Vegas. Habíamos estado el año pasado en el que está a una hora de Nueva York, de esta misma cadena, y habíamos quedado alucinados por los precios de allí. Como abrían a las diez. Esta vez no hubo que madrugar mucho.
Antes de ir al Outlet pasamos por una parada que es casi obligatoria en Las Vegas, su cartel de "Welcome to fabulous Las Vegas". Por la noche quizás sea más vistoso pero de día tampoco desmerece.

A este respecto hay que contar que cuando se llega a esta zona hay que estar atento a los cambios horarios por lo siguiente:
Como se sabe EEUU tiene cuatro horas distintas, si no contamos Alaska y Hawai.
Las zonas que abarcan los estados que recorrimos durante este viaje cubre dos husos horarios: hora del Pacífico (PDT, Pacific Daylight Time) y hora de la Montaña (MDT, Mountain Daylight Time).
Estas abreviaturas son importantes para seguir los horarios si tomas aviones entre distintos estados.
Por ejemplo, cuando en Madrid son las doce del mediodia, en Los Angeles son las tres de la mañana y en Salt Lake (Utah), son las cuatro de la mañana.
Desde el segundo domingo de marzo hasta el primero de noviembre se establece el horario de verano (DST, Daylight Saving Time) y aquí empieza el "lío"
Pero la Navajo Nation que está entre dos estados (Arizona y Utah) sí la cambia (como Utah), luego tiene una hora más que el resto de Arizona. Por lo que que si tu traslado va desde el Gran Cañon (Arizona) a Monument Valley (Arizona, pero navajo) sí tienes que cambiar la hora, aunque no cambies de estado. ¿Está claro, verdad?
Pegamos el tirón hasta St. George, primera ciudad de fundación mormona, donde hicimos la parada técnica en una gasolinera donde comimos algo de lo que llevabamos.
Cuando se pasa a Utah no solo cambia la hora sino el paisaje, pues es el rojo de la tierra el que predomina. Y nos sorprendió gratamente pues unido a ello no es en absoluto seca como esperabamos sino tiene unas inmensas praderas verdes (no sabemos si es eso lo normal o que había sido una primavera más lluviosa de lo normal para llevar la contraria a California). Y sus pueblos no lo sé tampoco si por influencia mormona son ordenadas, cuidadas y limpias, alguna vez llegando a lo exagerado de lo perfecto.
La siguiente parada fue en el Wellmart de Cedar City, para hacer acopio de nuevos viveres y seguimos hacia nuestra meta. Lo cierto es que las paradas no habían sido muy largas y sin embargo el horario no parecía responder a lo que nos había dicho Google Maps. Y para nuestro disgusto a salir de Panguitch un corte de tráfico por obras de asfaltado, nos hizo perder más tiempo. Y el problema era que habíamos reservado cena con espectáculo en Ebenezer´s Barn & Grill en el Ruby´s Inn a las 20:30 y se suponía que deberíamos llegar antes para hacer la cena antes del espectáculo.
Pasamos por el camino por un "pariente" del Bryce Canyon, el Red Canyon. Y lo llamo así porque los dos forman parte del llamado Dixie National Forest. La verdad es que si hubieramos tenido tiempo era para dejar disfrutar a la vista. En el momento que lo recorrimos estaba el sol bajo y junto con el rojo del paisaje, lo hacían verdaderamente espectacular. Así con todo llegamos a las 20:20 a la recepción de hotel y se notaba un fresquito mayor que el deseable y que ya no recordabamos.
El Ruby´s Inn es un complejo hotelero con tres hoteles: el Best Western Bryce Canyon Grand, el Best Western Plus y el Bryce View Lodge, por este orden de más caro a menos. El único que da desayuno es el primero. La habitación nos costó 157,28 (inc. tax). Sin desayuno. Y la cena 140$. Siempre los cuatro.
Es como un poblado lleno de tiendas de artículos de recuerdo y prendas vaqueras y varios restaurantes para elegir. La recepción de los dos últimos es común.
Tras asignarnos habitación y darnos los vales de la cena, corrimos sin bajar nada del coche al restaurante. Como era normal ya había comenzado el espectáculo. Nosotros fuimos a lo importante: a cenar. Nos autoservimos (teoricamente se paga por un tipo de plato único combinado con la bebida de refrescos incluida) y nos lo llevamos a la mesa. El pollo al grill estaba de muerte y las judias pintas magníficas. Como todo el mundo parecía atento a la música country, yo repití sin saber si se podía o no. Así con la llegada un tanto acelerada pasamos un buen rato escuchando la música y comiendo. A las nueve y veinte acabó el "show"y en la puerta un "vaquero" se hacía fotos con quien lo deseara.
Al salir hacía ya frío pues estabamos con mangas cortas, pasamos por el "store", recogimos el coche y nos dirigimos a la habitación, descargamos y nos dispusimos a descansar.