Recorrido hoy según Google Maps:544 km. Mapa de la ruta:

. Y por primera vez en el viaje, el sol lucía desde temprano. Tras las operaciones cotidianas de carga nos encaminamos igualmente a la gasolinera. El precio era mayor que en día anteriores y nos encaminamos al desierto de Mohave. Realmente la primera parte del recorrido es como una prolongación de la carretera hasta Bishop. No es de extrañar pues esta zona es el llamado Valle de Owen, que se encuentra entre Sierra Nevada, con el pico de Monte Whitney (el más alto de EEUU) que ya cruzamos y las Montañas Blancas. Aquí se encuentran también el rio Owen y el Lago Owen. Todo ello permitió convertir esta zona en una fructífera comunidad agrícola. Hasta que las necesidades de agua para el desarrollo creciente de la ciudad de Los Ángeles desvió este agua hacia allí, desecando y empobreciendo el valle (así como el ya mencionado Lago Mono, que fue aumentando su salinidad hasta extremos de perder la fauna que lo habitaba). Un sacerdote católico, John Crowley, en ese momento ejercía en esta comunidad de Owen, defendió, con todas sus fuerzas, su supervivvencia y fue uno de los protagonistas de la llamada Guerra del Agua, que como su nombre indica no solo consistió en hacer gestiones para defender los intereses en juego sino como en todas partes también hubo corrupción, mentira y victimas. Esto lo trata la película "Chinatown" de Roman Polanski con Jack Nicholson de interprete.
El mencionado cura, nombrado "the Padre of the Dessert" (así literalmente) murió en esta carretera cuando volvía de uno de sus viajes a San Francisco. En su honor se levantó un monumento en su memoria, el llamado Father Crowley Point. Aquí hicimos la primera parada, y si se camina un poco o se entra con el coche por un camino de tierra se llega a un mirador.


Tras divisar desde allí el panorama de la zona que estábamos a punto de pasar iniciábamos la bajada por una carretera con unas vistas de los valles desérticos que cruzaríamos enseguida (los que hacen la ruta en sentido contrario viniendo desde Las Vegas no pueden "gozar" de estas vistas si no se detienen en algunos miradores del camino). Los que piensen que un paraje seco no puede ser bello tiene aquí un ejemplo de lo contrario.







Tras esta visita abandonamos el Valle de la Muerte e iniciamos el recorrido hacia Death Valley Junction donde se encuentra el Amargosa Opera House. Tenía verdadera curiosidad por ver lo que no se puede calificar sino como de locura: construir un teatro de la ópera aquí. Nos decepcionó pues por fuera no deja de ser como una casa establo y los alrededores están secos y descuidados. No había muchas señales de vida así que seguimos hacia Shoshone. Teníamos la intención de buscar aquí un sitio para hacer un picnic pues ya era hora de ello. Aquí había una gasolinera con su market, por supuesto, y la gasolina más cara que vimos en todo el viaje, una oficina de correos y enfrente un bar y, curiosamente, una pequeña zona verde, que en aquel momento se estaba regando, con sombra y una mesa con bancos (se puede ver perfectamente de un solo vistazo en el Street View del Google Map). Y aquí nos sentamos a la sombra pero un calor reinante tremendo. Así que no fue muy larga la "sobremesa". Nos subimos pues de nuevo al coche y nos dispusimos a atravesar la solitaria y desértica carretera que lleva hasta Pahrump. La verdad es que cuando llegamos aquí respiré un poco pues parecía que volvíamos a la civilización y no se iba de los ojos el cartelito del coche. Seguimos hasta el aeropuerto McCarran de Las Vegas, aunque antes de entrar en Las Vegas echamos gasolina.
Como en Los Angeles los aparcamientos de alquiler de coches están separados de los del aeropuerto. La ventaja aquí es que el aeropuerto está muy cerca del Strip de las Vegas, así que no había que desviarse mucho. Tras el cambio de coche nos dirigimos al hotel Excalibur. Tiene dos aparcamientos uno exterior pegado a una de las entradas del hotel y otro interior tipo edificio de aparcamientos. Como el primero estaba más próximo a la entrada elegimos éste, aunque es más pequeño y por ende más lleno. Aquí tuvimos un encontronazo verbal con un "hispano" que, como dicen allí, seguro llevaba a la chica que le acompañaba a quedarse el fin de semana y quería presumir de dinero y con su cochazo nos quería quitar el que nosotros habíamos visto antes y como nos negamos a movernos llamó con su i-phone a la policía. Cosa que no nos asustó. Pero se ve que es conocido cliente del hotel pues quién apareció fue un guardia de seguridad (luego tenía el teléfono de ellos) en bicicleta casi inmediatamente que decidió en un segundo que la razón la tenía él. Como a la vez que dictaba sentencia se quedaba libre otro aparcamiento nos fuimos y allí aparcamos. Luego lo veríamos irse a hacer el check-in en la zona VIP, sin cola, mientras nosotros esperábamos en la cola de los de "a pie"
El hotel estaba pagado pues siempre cobran por anticipado la primera noche pero nos cobraron los 22,40 $ de la "resort fee" que tienen todos los casinos. Por lo que siempre hay que tenerlo en cuenta a la hora de calcular el precio final del hotel.

Hay controversia siempre que se habla de Las Vegas, como con Los Ángeles. A unos les gusta mucho y otros les parece aborrecible. Nosotros, debo reconocer, teníamos ciertos prejuicios sobre esta ciudad y así nos planteamos que estar una sola noche aquí era más que suficiente y no hacer como otros Viajeros que hacen una escala más larga aquí antes de iniciar el tirón de los Parques. Hoy no lo tenga tan claro, pues reconozco que con todas las especiales características de esta ciudad es cuando menos un lugar que hay dedicar cierta atención. Pues al menos sus noches de anuncios luminosos y su capacidad de extraer dinero con los más variados entretenimientos, son podríamos decir "hipnóticas".
Para ir a las habitaciones hay que cruzar normalmente la parte de casino y observar la cantidad de gente echando dinero en las "tragaperras" parece de película, pero no, es cierto.
Moverse por el "Strip" no es precisamente fácil pues está pensado más bien en ir en coche, tren elevado o bus. Si vas caminando tienes que atravesar los hoteles que se comunican y cruzar las calles a través de pasos elevados lo que hace que las distancias se agranden enormemente. El taxi, olvídalo pues solo se puede tomar desde un hotel y encima por esta calle te encuentras con un tráfico mayúsculo. Y el coche creo que no interesa pues pierde mucho tiempo en desplazarte desde los parkings hasta la calle.
Lo primero que hicimos fue ir a cenar, ya teníamos elegido el sitio de antemano. Era tomar una hamburguesa en el "Shake Shak" que han inaugurado recientemente en el hotel New York, New York, pues el año pasado las habíamos probado en esa ciudad y nos habían gustado muchísimo.


Luego cruzamos el Strip hasta el Coca-Cola Store, que es una tienda que no conocíamos que hubiera en otro lugar. Había objetos de los más variados y degustación (pagando) de la bebida con los más variados sabores, que aquí desconocemos.

Teníamos ganas de ver el "Venetian" y para ir elegimos usar el "Deuce Bus" que es un autobus que recorre, en los dos sentidos el "Strip", en toda su longitud hasta Fremont Street. El billete te cuesta 6 $ y puedes usarlo durante dos horas y 8$ si quieres usarlo durante 24 horas. Los billetes los tienes que comprar en máquinas antes de subir. Fue un rollo pues no todas admitían metálico con un número de billetes limitado y solo compras con tarjeta, pero lo conseguimos. El ritmo debido al tráfico era bastante lento pero sentados y con aire acondicionado no importó mucho.
La visita del "Venetian", con su reproducción de canales, góndolas, puente de Rialto y campanile venecianos e interiores con frescos como si del Palacio Ducal se tratara, nos dejó alucinados.

Proseguimos el camino hasta regresar a nuestra habitación, con el casino repleto.
Había sido un día bastante completito y el agotamiento también. Mañana tocaban de nuevo compras.