Amanece como ayer, nublado, aunque al mediodía despeja y el sol aprieta entonces más de lo deseable. Tras el desayuno, nos dirigimos a Santa Mónica. Atravesamos diferentes zonas de esta inmensa ciudad llena de diferentes "ciudades": Little Armenia, Korea Town, Little Tokio, etc. Hay un lugar para todos. Sus casas muestran que el sol no falta en todo el año y muestra su energía californiana. Cuando llegamos a la autopista, el atasco del día. Da igual que sea temprano. Cuando ya nos acercamos a nuestro destino, parados en un semáforo cruzan varios ciclistas, entre ellos, en chandal el ex-gobernador de California y actor Arnod Schwarzenegger. Nos da alegría ver un famoso. Llegamos a nuestro destino un parking en 1433 2nd Street. Tiene la ventaja que los noventa primeros mínutos son gratis y 1 dólar la siguiente hora. Está en la trasera de la Ocean Avenue, que es el paseo que da a la playa. A la vez que observamos la calidad de vida de esta ciudad, el contraste que no falta en ninguna: los "homeless". Tratamos de pensar en este desgraciado contraste y quedamos prendados cuando vemos la playa , el famoso pier y el cartel que muestra que aquí termina la histórica Ruta 66



Woody Allen en su película "Annie Hall", lo rechaza y en su visita a Los Ángeles, quiere provocar al espectador mostrando el contraste de la música navideña con el sol, incluso dice que a Papa Noel le dará un derrame "solar" y hablando de las caracteristicas de las casas de tan diferentes gustos.
O más actual en la serie "Mad Men", Don Draper, sí se deja "seducir" más tarde por la forma de vida californiana, cuando al principio aparece, en traje de chaqueta, al lado de una piscina.

Perdonad
Tras disfrutar de las visita y comprobar las mujeres del grupo, personalmente, que "Los vigilantes de la playa" no están tan "macizos" en persona como salen en la serie, volvimos a Los Ángeles. Ahora con destino al "Pueblo". Lugar fundacional de la ciudad, originalmente llamada "Pueblo de Nuestra Señora la Reina de los Ángeles" y en donde se halla la casa más antigua de lo que hoy es esta urbe.
Por la zona hay muchos aparcamientos (en este caso son "lots", es decir al exterior). Elegimos por parecernos mejor de precio el que se halla en 587 N Spring Street (10 $ flat rate). Cuando uno se acerca a esta zona de la ciudad observa que estamos en la llamada Downtown, la zona financiera y única parte dónde se alzan rascacielos. Enfrente del aparcamiento hay una de las entradas del "Pueblo", un lateral de la iglesia de Nuestra Señora de Los Ángeles. Cuando uno atraviesa un pasadizo hasta una placita con soportales hace también un viaje a México. Encuentra unas oficinas, con carteles en español, para apuntar a los niños que se quieren bautizar allí. Y la mayoría de los que vemos y veremos van hablando español. Nosotros somos observados como cuando un forastero llega a un pueblo en el oeste. Pasamos y nuestro inmediata escala es un restaurante, que hay nada más pasar dicha placita: "La luz del día". Es un restaurante de "comida rápida" a la mejicana donde uno elige los componentes de un plato combinado o elementos sueltos y paga "only cash". Nos sentamos y nos traen la comanda. Aquí no podemos evitar pedir unas "coronitas". Los platos son abundates. Los cuatro pagamos 45 dólares. Después de nosotros el local se llena de gente evidentemente hispana, a pesar de ser día laborable. No nos extraña el dato de que la población mexicana de la ciudad es la más grande del mundo después de México D.F.
Tras comer paseamos por el mercadillo que es propiamente lo que es esta zona y que tiene sobre todo los fines de semana actuaciones que imagino "curan" la nostalgia de México. En un lateral está la vivienda original, hoy convertida en museo, llamada Casa Ávila, que es como ya dije es el más antiguo reducto de lo que originalmente fue Los Ángeles.
En ese momento el sol ya apretaba de lo lindo. Nuestro siguiente destino fue la muy próxima Union Station. La estación de trenes que es una verdadera hermosura con el interior en madera. Si uno llegara a Los Ángeles en tren la impresión de la estación en sí y luego al salir con el paseo de palmeras que se puede encontrar, no dudará dónde está.
Hicimos, procurando ir por la sombra, un recorrido para ver el City Hall,
la Court House, el edifico de Los Angeles Times, el Walt Disney Concert Hall (¿De qué me sonaría a mí este edificio?),

En camino de nuestra siguiente parada vimos el cauce de Los Ángeles River, dónde hacen una carrera Danny Zuco en la película "Grease"
y el Staples Center donde juega Los Angeles Lakers
Nuestro objetivo no era ese sino conocer los pozos de alquitrán que se encuetran en La Brea. Es una zona también preciosa de Los Ángeles, por allí se encuentran varios museos. Cuando llegamos ya estaban cerrados y el aparcamiento (600 S Curson Avenue) era gratis. Atravesamos el parque donde se encuentran los pozos (tear pits), con evidente olor a asfalto


Y finalmente decidimos ir a ver la puesta de sol al Observatorio Griffith. Famoso por las escenas allí rodadas en la película de James Dean, "Rebelde sin causa" y por las magníficas vistas que se tiene de todo Los Ángeles.
Quedaba una hora y parecía posible llegar. No sabíamos lo que nos esperaba, inocentes de nosotros. La primera parada fue debido a un enorme grupo de ciclistas que escoltados por la policia parece que celebraban "el día de la bicicleta". Ya digo que era viernes por la tarde y empezaba el week-end. También vimos en nuestrro recorrido grupos de judíos trajeados que se dirigían a celebrar el "sabbath", que saben se celebra con la puesta de sol del viernes.
Casi todo normal hasta que llegamos al semáforo de la esquina de Los Feliz Boulevard con Fern Dell Drive que es el camino que sube al observatorio en que aquello se paralizó y nos vimos atrapados en un atasco que no entendíamos a que se debía. Pasaba el tiempo subiendo lentamente y nuestros planes se iban al garete al mismo ritmo. ¿Puesta de sol? Cuando llegamos a un punto que vimos coches aparcados, aunque el GPS indicaba que todavía faltaba cierta distancia para llegar, al ver que salía uno nos metimos allí y nos dispusimos a subir a pie como vimos que hacía mucha gente. Haciendo nuestro el dicho "dónde fueres haz lo que vieres". Iniciamos nuestra subida como si de una romería se tratara iluminados por las pocas farolas que hay en el camino (no sé si lo hubieramos hecho en soledad) llegamos a la cumbre. Y nos explicamos todo: habíamos "escogido" la noche de puertas abiertas del Observatorio. ¡Vaya puntería!



Tras esta accidentada visita iniciamos la bajada. Aún había perseverantes en la cola de coches esperando llegar. Tras coger el coche, dada la poca distancia que hay hasta el hotel, llegamos en pocos minutos. Así había pasado nuestro segundo y último día completo en Los Ángeles. Mañana partíamos hacía San Simeón.