Pues llegó el día esperado, el día que no llegaba nunca, ¡el día ansiado! Y cómo no... esa noche no pegamos ojo. Salía el vuelo desde Barcelona con destino Estocolmo a las 8h, con lo que debíamos estar en el aeropuerto antes de las 6h, y allí estábamos, con esos nervios típicos de esos momentos, entre preocupación porque todo vaya bien, muchos nervios, ¡pero muchas ganas!
Primer problema... en la cola de facturación nos dicen que hay que hacerlo en plan self service, en unas maquinitas. Hacemos la colita y ¡sorpresa! El colega pone los datos de su pasaporte y le dice la máquina que los datos son incorrectos... empezamos a estresarnos, la gente detrás esperando resoplando... Finalmente se nos acerca una chica de la compañía y nos pregunta a dónde volamos. Le decimos que a Los Ángeles vía Estocolmo y nos hace un gesto de “ah vaaaale...” y nos dice que mejor pasemos por mostrador.
Primer problemilla con la entrada a USA, son mas pesaditos con los controles...
La chica de facturación nos lo arregla, factura nuestras maletacas (una pesa 19kg y la otra 20kg, por lo que anotamos en nuestra mente comprarnos equipaje de mano allí para poder hacer compras y no tener que pagar por exceso de equipaje..., que no hay cosa que más rabia me de
Pasamos el control, nos tomamos un café (a esa hora no hay ganas de mucho más) y compramos unos bocatas para desayunar cuando nos apriete el hambre. Enseguida se nos hacen las 8h y embarcamos en horario sin ninguna incidencia.
El vuelo se hace un pelín largo, son casi 4 horas, y en la cabeza tenemos el vuelo de 11 hoooooras de allí a Los Ángeles, con lo que mejor no pensar mucho...
Llegamos al aeropuerto de Estocolmo en hora. Allí tenemos un par de horas de espera, así que lo dedicamos para ir al baño, desayunarnos los bocatas que tenemos guardados y cargar el móvil (hay un montón de enchufes para eso). Durante la espera se nos plantan al lado un grupito de chavales españoles que viajan a los Ángeles para estudiar en una escuela de danza, rollo “Fama, a bailar”. Mientras los escuchamos se nos pasa el tiempo más rápido...
Nos dirgimos a la puerta de embarque, y ahí empieza una de las odiseas... Antes de pasar a la sala de espera de nuestra puerta, hay que pasar por otro torno y un control donde has de enseñar el justificante de pago del ESTA (no os he hablado de él, pero está más que comentado en un montón de diarios y el foro, por eso no me he extendido).
Que por cierto, en muchos sitios pone que no es necesario llevarlo impreso porque ellos mismos lo comprueban...¡MENTIRA! Si no lo hubiéramos llevado impreso igual hubiéramos tenido algo de problema, porque a los dos nos lo pidieron, junto con el pasaporte. Así que llevarlo, no cuesta nada.
Después del quinto grado, (me preguntaron por qué viajaba a USA y dónde me alojaba), pudimos embarcar.
El avión bastante chulo, los asientos eran bastante cómodos, las ventanas tenían un botoncito para nivelar la cantidad de luz, pudiendo dejar el cristal negro como si fuera de noche. Pantalla individual, con películas, series, música, algun juego... eso sí, todo en inglés y los auriculares pagando.
La comida bastante bien, en el momento de hacer la reserva por internet te hacían escoger qué tipo de menú querías (normal, vegetariano, sin gluten...), así que genial, porque estoy acostumbrada a no poder comer nada en los aviones al ser vegetariana. No sabía cómo lo montarían para dar los menús, pero al poquito de despegar sirvieron la comida y se acercó una azafata a mi sitio y preguntó si había pedido menú vegetariano y me lo sirvieron. En la cacharra ponía mi apellido y mi butaca. Después de servir los menús “especiales” sirvieron el resto con los típicos carritos.
Como decía, la comida muy bien, me pusieron espinacas con frutos secos, arroz con legumbres y verduras al curry, ensalada y fruta fresca. El menú normal era pollo al curry con patatas y pasta al pesto y un yogur. Nada mal para ser lo que es.
*** Imagen borrada de Tinypic ***
Después de la comida nos dejaron a nuestro aire (qué eternidad...) hasta que a un par de horas para aterrizar nos sirvieron la merienda. En este caso me tocó un sandwich muy apañado de berenjena al horno, verduras... y una galleta de chocolate con un zumo y café.
El vuelo muy muy largo y cansado. Además, al volar de día, el sueño no acaba de vencer y haces pequeños descansos interrumpidos que al final hacen que cojas dolor de cabeza y se te ponga un mal cuerpo... Ni leer pude del dolor de cabeza y el abotargamiento...pero ya se sabe, ¡sarna con gusto no pica! Además pasé mucho mucho frío, y eso que iba con ropa ya sabiendo que en los aviones suele hacer frío. Contaba con que nos dieran mantas, pero cuando vi que había que pagar 5 dólares me entró mala leche y pasé...cosas que me pasan.... pero debía de haberla cogido,¡¡ hacía un frío polar!!
Después de 11 horas eternas, culo carpeta y malestares varios, aterrizamos en Los Ángeles en horario previsto, sobre las 16h, sin ninguna incidencia durante el vuelo, a parte de nuestro cansancio y casi desespero...
La salida del avión un poco densa dada la cantidad de gente que habíamos, ya se sabe... Nada más salir del avión, fuera hay policías que le piden el pasaporte a la gente de forma aleatoria. A mi pareja, cómo no, se lo piden... Lo enseña y seguimos camino.
Ahora viene lo bueno... ¡¡Pasar el control de pasaporte!! Teníamos muy presente el control que tuvimos que pasar al llegar a NY hace dos años y se nos ponían los pelos de punta de pensarlo...cansancio, ganas de recoger equipaje, de olvidarnos de aeropuertos y ¡¡ser libres!!
Hicimos una cola de aproximadamente 45 minutos, pero nada muy destroyer, realmente fue más ágil que en Nueva York y con menos impedimentos.
El policía que nos tocó no nos preguntó nada, únicamente nos hizo poner las huellas dactilares en la máquina y nos hizo la fotito, comprobó pasaporte y ya.
En la recogida de equipajes, enseguida salieron nuestras maletas, que mal se pasa pensando que no van a salir eh...
A las 17:15h aprox., estabamos dispuestos a salir del aeropuerto, pero no....¡¡otro control antes de salir!! Y en ese si nos preguntaron por qué viajabamos a USA, dónde nos alojábamos, si habíamos estado allí antes, pasaron policías con perros que olfatearon las maletas y por fin, después de otros 20 minutos, salimos del aeropuerto.
Nos dirigimos a la zona de Shuttles a las compañías de alquiler de coches y cogimos el bus que llevaba a Álamo y National. Es un servicio gratuíto, y tardó en llegar el siguiente bus menos de 3 min. Llegamos a Álamo a los 5-10min, tener en cuenta que es muy grande y está muy lejos del aeropuerto.
Una vez allí, a eso de las 17:30h, otra cola para recoger las llaves del coche y todos los papeles. Firmamos papeles, contratamos seguro adicional y antirobo, lunas y neumáticos (no cogimos GPS porque era una barbaridad de caro y mi pareja se había encargado de bajarse un mapa del país y usar el móvil como GPS), y el hombre que nos atiende nos dice que ya podemos salir a por el coche.
De camino comentamos que no nos han dado las llaves, así que preguntamos al primer empleado que vemos, y nos indica hacia la zona de SUV (los coches estan aparcados por categorías), y cuando llegamos pillamos la historia, y es que ¡¡puedes coger el que más te guste!!
Nos volvimos locos mirando maleteros, asientos, motores... y claro,¡ íba llegando más gente que hacía lo mismo! Fue un poco así como estresante pero estuvo muy chulo. Finalmente, después de que me quitaran uno que me gustaba mucho (no recuerdo el modelo....;)), nos decidimos por un Ford Escape negro muy majete, maletero immenso, cristales tintados y salpicadero muy chulo.
Metemos las maletas en el maletero y definitivamente, ¡ese iba a ser nuestro coche!
Ya os lo presentaré más adelante... Subimos y ya estamos, ahora sí que sí, ¡¡estamos de viaje por el Oeste!!!
El coche, automático, como prácticamente todos los coches estadounidenses, así que mucha complicación no tiene. Cuando mi novio controla más o menos el tema de luces y toda la pesca, ponemos en el GPS del móvil la dirección del hotel, rezando que funcione... y ¡funciona!. Nos ponemos en marcha, hay unos 45km, y pensamos, bueno, si cogemos algo de tráfico igual tardamos una horita y pico...
Madre mía...¡¡qué barbaridad!! Algo de tráfico no vale en LA... esta todo absolutamente atascado, no hay ni una carretera o autopista que se libre, es algo inhumano. Cuando leáis esto creeréis que exagero, pero en serio que no lo hago, en días de diario es algo brutal. No se cómo será en fin de semana, pero a diario (llegamos en martes), es ver para creer. De camino por los atascos pudimos ver bastante cerca el Staples Center, el Downtown y podemos ver el cartel de Hollywood a lo lejos...si chicos, ¡estamos en LA!
*** Imagen borrada de Tinypic ***
Tardamos en llegar al hotel más de dos horas, llegando al Vagabond Inn Executive Pasadena pasadas las 20h. Evidentemente el planning que teníamos para hoy (ver algo de Pasadena y el Instituto tecnológico de California) se van al traste.
Cuando por fin llegamos y entramos a la recepción del motel para hacer el check in estamos tan reventados que casi no me aguanto de pie y me entra una tiritona que pa qué... tenía frío acumulado del vuelo y en la recepción, como en la mayoría de sitios allí, tienen puesto el aire a todo meter... Un frío, una tiritona... que solo pienso en una ducha caliente y en pillar la posición horizontal pudiendo estirar bien las piernas...
El recepcionista le dice a mi pareja algo que no entendemos, algo que suena como “Menú?”, nosotros que estamos algo empanaos, también hay que decirlo, no pillamos la pregunta...hasta que el tío nos señala la reserva y nos hace entender que ¡¡le está preguntando si se llama Manuel!!!
En fin, finalmente nos da la llave y vamos para la habitación. No es gran cosa, la típica habitación de motel con cama extragrande y baño impersonal y funcional, pero nos vale, nos vale muy mucho
Nos aseamos un pelín y nos obligamos a salir a buscar algo para cenar, para aquello de aclimatar el cuerpo...
El hotel se situaba en Pasadena, pero no en la zona comercial, y no queríamos coger el coche, por lo que andamos un poco y encontramos que había restaurantes de comida rápida (McDonalds y varias cadenas de allí, pero en ninguna me podía llevar nada la boca), así que acabamos en un sitio algo extraño de comida asiática, donde no había refrescos ni alcohol, solo agua de grifo (no embotellada) y batidos y zumos...
Nos comimos un arroz blanco con verduras y el amigo un pincho de pollo con arroz, de secano, ya que zumos no nos encartaba con esa comida
Nos fijamos que había un montón de asiáticos, bueno, en realidad eramos los únicos que no...
Después de cenar rapidin, fuimos a la gasolinera que estaba en frente a comprar agua, estabamos secos después de la cena...
Nos pasó algo muy gracioso allí... compramos una botella grande de agua, pero como sabemos que fuera de España es muy típico que el agua sea con gas, y no las teníamos todas por lo que ponía en la botella, mi novio le preguntó al dependiente si llevaba “gas”. Lo miró con cara de alucinar y le respondió que era “only water”... Mi novio ya vio que no iban a entenderse, a lo que me comentó con voz baja “este tio me está mirando como si fuera un loco...”, a lo que el hombre le dijo en nuestro idioma“qué es lo que quiere?”, visiblemente asustado. Le volvimos a hacer la pregunta, esta vez en español, “si lleva gas, si lleva espuma!”, y el tio ya algo aliviado nos dijo...”¡¡aaaaah!! carbonato!!, ¡¡gas es gasolina!!”.
El hombre alucinó pensando que le preguntábamos si la botella de agua llevaba ¡gasolina! Así que nada de gas, agua carbonatada
Después de las risas nos fuimos para el hotel andando, nos metimos en la ducha y a las 22h estabamos rendidos en la cama, ni la tele encendimos. Después de más de 24h danzando, podíamos descansar