Nuestro compañero “ronquidos” nos dio también la mañana. Se había puesto la alarma a las 8.00h y no sabemos cuántas veces le dio al snooze, pero oímos el principio de “American Idiot” de Greenday sonó más veces de las soportables por un humano.
Finalmente tuvimos que madrugar, y después de desayunar fuimos al Mercado Kolaportid. No abría hasta las 11.00h, así que fuimos a hacer tiempo viendo el Harpa, el curioso Palacio de Congresos de Reykjavik.

Harpa
En el mercado, cuando abrió, no compramos nada. Había muchas cosillas para aquellos a los que les guste rebuscar antigüedades, y también estaban los míticos jerseys islandeses. Estos son muy caros, están en torno a los 120 euros. Son de lana y están hechos a mano. No compramos ninguno, pero creo que pueden ser un buen souvenir de Islandia si vas con un poco más de presupuesto, ya que te recordarán dos de las cosas fundamentales del país: el frío y las ovejas.
En este mercado también puedes probar el hákarl, el tiburón fermentado. Antes lo daban a probar gratis, pero debe ser que nadie lo compraba y no salía rentable. Ahora, si quieres probarlo, tienes que comprar una cajita con seis cachitos de hákarl que cuesta 200 ISK. Nosotros nos la jugamos y lo probamos. Es como comer amoniaco, pero ya tenemos algo que contar a nuestros nietos.
Seguimos paseando por la ciudad para ver las principales atracciones turísticas. En el lago Tjörnin vemos a un padre con su hijo dando de comer a unas gaviotas y nos llama mucho la atención un cartel que hay detrás. Informa de que no se dé de comer a estas en un periodo determinado, que había terminado el día anterior y que coincide con la época de cría de los patos, porque las mamás pato se distraen mientras comen y las gaviotas aprovechan para comerse a sus patitos.

EL MAL


Ese día queríamos comer en un restaurante islandés llamado Prir Frakkar, pero estaba cerrado a la hora de la comida, así que nos conformamos con comernos unas de las míticas salchichas del puesto que hay junto al mercado y una crema de calabaza en una de las casetas que había en una plaza. Había muchas, estaban de fiesta en Reykjavik. Era el festival del bacon o algo así y había música en directo. La verdad es que el tiempo acompañaba más que los últimos días. Pero el café, el postre y la siesta los hicimos en el albergue.
Por la noche intentamos ir a cenar al Prir Frakkar, pero nos dijeron que si no habíamos reservado…imposible. Así que buscamos alternativas. Preguntamos en un sitio de información turística y nos recomendaron un sitio llamado Icelandic Bar (islenskibarinn.is/net/). La verdad es que fue todo un acierto. Todo lo que pedimos estaba muy rico. Además, pudimos probar el frailecillo, que estaba entre los entrantes.
Para rematar nuestra última noche en Islandia, fuimos a un bar en el centro donde había dos chicos tocando la guitarra. Hay más de un local con música en directo. Tampoco tardamos mucho en acostarnos, esta noche sin “Ronquiditos” que ya se ha ido.
GASTOS DEL DÍA
Prueba Hákarl, 200 ISK (1,4 euros)
Comida, perrito 400ISK (2,7 euros) y bebida 200 ISK (1,4 euros), crema de calabaza con pan 500 ISK (3,4 euros)
Cena en Icelandic Bar, 17670 ISK (121 euros)
Copas en un bar, 1900 ISK/cóctel (13 euros)
