Es nuestro último día de coche. Cargamos las cosas y salimos hacia Geysir, nuestra primera parada. Allí vemos éste y otro geiser, el Strokkur. Éste último es el que expulsa agua más veces al día. Geysir lo hace más alto, pero sólo tres veces al día, y no a la misma hora. Los caminos están perfectamente delimitados, así como el espacio de seguridad de los geiseres. Aun así, mucha gente no lo respetaba, e incluso vimos a uno ¡metiendo la mano dentro del Geysir!

Ruta duodécimo día

Después fuimos a Gulfoss, una cascada más de las muuuuuchas que vimos. Es enorme también, pero después de ver la de Detifoss ya todos nos parecen chorrillos. Además hay mucha gente, igual que en Geysir. En el resto de la isla es más difícil encontrar aglomeraciones, pero aquí, que está tan cerquita de Reykjavik, hay un montón de excursiones.

Gulfoss
Y el siguiente punto fue el Parque Nacional de Thingvellir, donde los vikingos formaron el primer parlamento democrático. Lo más interesante es ver las fracturas entre las placas tectónicas, la Europea y la Norteamericana. Damos un paseíto por la zona, y visitamos el centro de interpretación. Después, aprovechando que el tiempo nos da una tregua, comemos en unas mesitas que hay junto a un parking.

Gran fractura en el Parque Nacional de Thingvellir
Nos queda aún mucho día y no tenemos que devolver el coche hasta por la tarde, así que nos dirigimos a la Península de Reykjanes. No es nada fundamental, es completamente prescindible a no ser que vayas a la Blue Lagoon. A parte de esto, sólo hay campos de lava muy semejantes a los que vimos en la península de Snaefellsnes. En la Lonely Planet hablan de colonias de aves, pero nosotros no vimos ninguna.

Proximidades de la Blue Lagoon
Y ya para terminar el día, hacemos una visitilla al Bonus y repostamos para dejar el depósito como lo encontramos. Seguidamente vamos al albergue, el Downtown Reykjavik Hostel. Es el mismo que el primer día, también 6 camas en un dormitorio compartido. Hacemos el check in, bajamos las maletas del coche y limpiamos en la medida de lo posible. Por fuera no está muy sucio, pero por dentro…con la lluvia de los últimos días lo hemos dejado hecho una pena. El chico del primer día nos recoge el coche a la hora prevista, revisa las cosas y nos dice que no nos preocupemos por la suciedad, que lo van a limpiar a fondo.
En la habitación nos repartimos como buenamente podemos, porque ya hay camas ocupadas por viajeros solitarios que han cogido las literas de abajo. Después conocemos la cocina que el primer día no tuvimos oportunidad de utilizar. Está en un edificio en el patio trasero, y hay muchas cosas disponibles que los viajeros, por ser su última parada, van dejando. En la parte de arriba hay una pequeña salita con sillones que convertimos en nuestra sala de juegos tras la cena.
Esa noche nos tocó un concierto de ronquidos, cosas que pasan cuando duermes en un dormitorio. Aunque los ronquidos eran tan exagerados, que al final tuvimos que chistar al individuo para que cambiase de posición y poder dormir.
GASTOS DEL DÍA
Compra en Bonus, 3374 ISK (23 euros)
Gasolina en Reykjavik, 3500 ISK (24 euros)
Albergue Reykjavik Downtown Hostel, 6 camas en dormitorio, 2 noches, 407 euros
