Miércoles 22 de octubre y me despierto en Chemult, Oregón. El "pueblo" por llamarlo de alguna manera apenas suma 300 habitantes, por lo que su relativa importancia puede venir por tener estación de tren de Amtrak, que en USA tampoco sirve de mucho; y sobre todo por ser punto de parada de camioneros, por lo que todos los servicios están dirigidos a ellos.
A nosotros nos sirve para lo básico: dormir, repostar y avituallamiento. Dice la wikipedia que la zona se usa sobre todo para cazar, pescar, carreras de trineos de perros, motos de nieve y esquí de fondo. A mi se me ocurren lugares mejores para practicar estos deportes, la verdad...
Me pongo en ruta hacia el sur como siempre, a través de interminables rectas flanqueadas de bosques de coníferas. No hay mucho tráfico, por lo que la conducción es sumamente sencilla.
Como se puede ver en la foto, el tiempo no termina de mejorar. Hace bastante frío y las nubes son bajas, aunque a penas llueve. No me tiene buena pinta teniendo en cuenta que la carretera discurre por el High Desert a unos 1400 metros de altitud, y la primera parada de hoy supera los 2200m.
El Parque Nacional Crater Lake es, como su propio nombre indica, un lago que se ha formado en el cráter de un volcán que forma parte de la cordillera de las Cascadas. Es famoso por su intenso color azul y la transparencia de sus aguas, siendo además el lago más profundos del país. El lago llena parcialmente una caldera volcánica de unos 1.220 metros de profundidad que se formó hace unos 6.850 años por el hundimiento del volcán Mazama.
Que la entrada norte al parque esté ya cerrada por invierno no es buena señal, pero queda la entrada principal, la sur, todavía abierta. Implica dar un poco más de rodeo pero hay que intentarlo. Como no podía ser menos, y con la suerte que estoy teniendo con las montañas en este viaje; este es el panorama que me encuentro al llegar al borde del cráter.

Lo peor que puede pasar es que la niebla te impida ver nada, porque aún con nieve o lluvia podría ser bonito. Los chicos de la excursión escolar que llegaron justo después que yo se quedaron también con las ganas.
Eso sí, frío y viento helado, los que quiera.
No merece la pena perder ni un minuto más aquí porque ya dicen que la niebla no va a abrir hoy; así que lo mejor es volver al coche y seguir mi camino. Continuo hacia el sur por la Hwy 97, con un pequeño atasco por obras en Klamath Falls, y me aproximo ya a la última "frontera" de este viaje. Por fin me adentro en California.
Es curioso que he tenido que llegar hasta California para ver mi primera gran montaña en todo su esplendor, sin niebla que la oculte. Pero ahí estaba por fin, el Monte Shasta. Esta es una muestra de lo que debería haber visto ya varias veces en este viaje y la niebla me impidió.

En este punto, mi ruta confluye de nuevo en la Interestatal 5. Justo al lado está el Parque estatal de Castle Crags que, sin ser nada del otro mundo, permite estirar un poco las piernas y aprovechar para almorzar en plena naturaleza.

Pronto abandono la I-5 para dirigirme al este por la 89 hacia la última etapa de hoy: McArthur-Burney Falls Memorial State Park.
El nombre viene por un pionero que descubrió la cascada (Burney) y la familia McArthur que donó los terrenos al estado. Es otro de estos parques familiares donde se puede pescar, ir de camping, etc y cuyo principal atractivo es la cascada Burney. La peculiaridad del sitio es que el terreno es volcánico, por lo que se filtra el agua de la superficie del arroyo Burney. Durante la época seca, aunque el arroyo en superficie queda seco, sigue fluyendo bajo tierra y vuelve a la superficie en esta cascada. De ahí que además del típico salto de agua central, haya una segunda cortina de agua que parece brotar de la roca (y realmente es así).




En medio de un frondoso bosque surge esta cascada doble: por un lado el agua que fluye por la superficie, y por otro la que se filtra entre la roca.
El parque es muy grande, pero en la zona próxima a la cascada dispone de una serie de senderos donde realizar alguna caminata por el bosque (con cuidado de los osos, claro)
El final del día me depararía otra sorpresa inesperada. Mi alojamiento para esa noche se encontraba a las afueras del pueblo de Old Station, en el Hat Creek Resort & RV Park. Es una zona de bosque con espacio para camping, autocaravanas, cabañas para alquilar, yurtas y habitaciones en un pequeño motel. Yo escogí ésta última, por su precio.
El caso es que según las indicaciones del establecimiento, el check-in se realizaba a las 3 de la tarde, porque después no habría nadie en la recepción. Les expliqué previamente que yo no podría estar a esa hora allí, porque iba en ruta y no llegaría a tiempo. Amablemente me dijeron que no me preocupase, porque dejarían la puerta de la habitación (recordemos que es un motel y las habitaciones dan al exterior) sin cerrar y la llave dentro...
Pero cuando llego a mi habitación, compruebo que está cerrada. ¿me habré equivocado de puerta? no. ¿se habrá olvidado el dueño?... no hay nadie alrededor. La recepción está cerrada y anuncia que no volverán hasta mañana ¿y ahora qué hago?
Doy una vuelta por los alrededores a ver si veo a alguien con pinta de empleado o similar para preguntar, pero lo más cercano son las autocaravanas aparcadas en medio del bosque (todo está en medio del bosque realmente), así que me acerco a la primera. Junto a la inmensa autocaravana- camión (allá todo es a lo grande) hay una pareja con pinta de tercera edad viendo la tele portátil. Un segundo matrimonio de otra autocaravana les acompaña. Les pregunto si me pueden ayudar y muy amablemente se ofrecen para llamar por teléfono a la encargada y poder solucionar mi problema.
Mientras espero por la encargada, entablamos una amena conversación en la que ambos matrimonios se asombran de verme por allí viajando solo desde tan lejos. A dónde he ido, a dónde pienso ir después, lo "wonderful" que es todo lo que me espera por ver... todo aderezado por unos cuantos "Ohmygod" y algún "yonohablaespanol"...
Finalmente aparece la "encargada" montada en un cochecito de golf eléctrico, pidiéndome disculpas por el error una y otra vez. En situaciones así, solo puedes sonreír como un tonto e intentar comprender qué forma es esta de administrar un establecimiento. Pero en fin, que mejor descansar y mañana será otro día y llegaré por fin a la civilización.