Vimos amanecer desde la cama a través del enorme ventanal que teníamos a nuestros pies, todavía no nos habíamos marchado, pero ya comenzaba el bajón que te da cuando sabes que el final de las vacaciones está muy cerca. Bajamos a desayunar a la planta 10 y aquello parecía un restaurante 5 estrellas, había comida de todo tipo, europea, thai, inglesa, americana, todo muy rico. Tras el desayuno nos fuimos a la piscina hasta la hora del check out.
Nuestro vuelo sale a las 00:15 de la noche por lo que en realidad nos queda todo el día para descubrir algún rincón nuevo, decidimos llegarnos al Wat Saket. El templo nos gustó mucho, diría que es un templo con muchos sonidos, está lleno de campanas que la gente va golpeando según va subiendo la colina y después cuando llegas a la cima hay otras campanillas que se mueven con el viento.
Para la hora de comer regresamos a Silom Road porque nos gustaron los sitios que vimos por allí la noche anterior. Tras el almuerzo nos fuimos a gastar los últimos baths que nos quedaban en el MBK comprando algunos recuerdos y regalos.
Finalmente a las 19:30 nos pillamos un taxi que nos llevó de vuelta al aeropuerto donde dos semanas atrás todo comenzó.
Gracias Tailandia.