A las 11 de la mañana llegábamos a Sydney, fuimos en tren hasta el centro y de allí directos a buscar un coche que nos dejaron unos amigos y nos instalamos en un precioso apartamento que también nos dejaron en Bronte Beach, una zona privilegiada a poco menos de media hora del centro de Sydney.
Sydney es una ciudad inmensa, increíble, impresionante, aunque para disfrutarla, con pocos días no basta es tan grande que no sabes por donde empezar, repleta de playas, impresionantes acantilados, parques y una gastronomía exquisita, en esta ocasión frecuentamos buenos restaurantes. Ha sido un viaje diferente.

Por la tarde se unió a nuestro grupo otra pareja que llegaban de Barcelona y con la que viajaríamos los próximos días. Dedicamos el atardecer a dar un paseo por la zona de los acantilados hasta Cooge, esta ruta es recomendable. Va de Bondi Beach hasta Coogee, nosotros estábamos justo en medio, en Bronte Beach. El trayecto entero se hace en unas 3h. paseando.

El día terminó con un cielo nublado, una ligera lluvia y una fantástica cena en nuestra estupenda terraza con unas vistas preciosas, no se puede pedir más.