Último día de nuestro viaje y totalmente improvisado. La idea para hoy era ver los Picos nevados, y eso hicimos, bajando luego hasta Llanes para completar el día (Asturias es única, puedes pasar de tirarte bolas de nieve en Sotres a oír el Cantábrico en las playas llaniscas en algo más de media hora)

TOTAL: 206kms.
Desayunamos bastante bien (Isaac nos dejó tostadas, café y Cola Cao, sencillo pero suficiente para afrontar el día) y nos fuimos para los Picos de Europa. La primera parada fue el Mirador del Naranjo de Bulnes, en la carretera general que une Carreña con Arenas. El día estaba muy despejado y se veía perfectamente este coloso, uno de los picos más complicados de escalar del mundo (al menos por algunas vías, como la Orbayu, recientemente abierta por los hermanos Pou) y sin duda el emblema de los Picos de Europa.


Al llegar a Arenas nos metimos en la carretera de montaña que más se mete en los Picos, la que va a Tresviso. En esta carretera está Poncebos, el punto de inicio de la Ruta del Cares. Pero claro, Jueves Santo y un solazo reinando en el cielo; conclusión: miles (creo que no exagero) de personas, entre turistas y asturianos, queriendo hacer esta preciosa ruta; y claro, todo estaba saturado, estando todos los aparcamientos llenos y gente caminando desde 3 kilómetros antes del inicio de la ruta, y además en marea, hacer una ruta así, que parece que vas por Gran Vía, a mí no me gustaría, la verdad.
Seguimos carretera y por los mismos dos factores Sotres está hasta la bandera, es imposible aparcar y desistimos. Para mí es, junto con Cudillero, el pueblo más bonito de Asturias, y lo es por el entorno donde está, que no tiene demasiado que envidiar a las típicas postales suizas (tengo ganas de poder verlas en persona, todo sea dicho de paso, pero antes prefiero conocer bien lo que tengo alrededor -aunque en este caso haya estado ya en Sotres varias veces-), como comprobaríamos desde unos metros más adelante.



Y al poco llegamos al Alto de Sotres, donde aparcamos y nos disponemos a hacer un poco el tonto en la nieve. Desde aquí las vistas son algo más abiertas, e impresionan.


Aquí hay una braña, donde los pastores vienen a pasar el verano con sus rebaños. No pudimos acercarnos porque la nieve a ese lado de la carretera estaba blanda y nos hundíamos hasta las rodillas.


Nos encantó esta parada, fue de desconexión total. Y por favor, en la naturaleza, que lo único que dejéis sean vuestras huellas, que hay sitios idílicos que se estropean por tener basura tirada por todos lados.

Bueno, que tras una guerra de nieve (como debe ser en un lugar así) seguimos por esta carretera, es una gozada conducir por aquí.

De repente nos encontramos con un espectáculo natural impresionante, algo único, nunca había visto nada igual (y por desgracia no creo que lo vea más veces) Una bandada de águilas atacando un rebaño de cabras y ovejas en el valle; eran muchas y bajaban con las garras extendidas intentando cazar a sus presas, que se defendían como podían. Fue un regalo de la naturaleza, que no pudimos disfrutar en exceso al ser la carretera estrecha y tener que irnos cuando llegaron coches por detrás.


Y al final de la carretera llegamos a Tresviso, un pueblo curioso, y es que solo se puede llegar por carretera por Cabrales (aquí muere esta preciosa carretera de montaña) y tiene código postal asturiano, pero que pertenece a Cantabria (aunque en la carretera no hay señal que lo indique), siendo un municipio de la comarca de Liébana. Esto se debe a que geografícamente pertenece al Valle de Liébana, y su acceso histórico es desde Urdón (hoy en día es una preciosa ruta senderista a la que tengo bastantes ganas); de ahí que sea cántabro y no asturiano.
Aquí tomamos un refresco y dimos una vuelta, es un pueblo pequeño, en sí no tiene demasiado que ofrecer, pero el camino para llegar a él es espectacular. De ahí que viva ya más del turismo que de la ganadería (su motor histórico)


Bajamos sobre nuestras rodadas hasta Arenas de Cabrales, donde nos dirigimos directamente a la Quesería , donde trabaja Isaac de guía (nos invitó a ir el día anterior, y esa misma mañana nos lo encontramos en el mirador repartiendo folleto). Yo ya había estado en queserías e incluso en una cueva (donde dejan curar el queso), pero casi que de forma personal; Ana nunca había estado en un lugar así. Creo que es la primera quesería abierta a uso turístico, y está muy bien para ver un poco como se hace el famoso queso de Cabrales.
La visita empieza viendo las vacas, que están perfectamente cuidadas y que tienen todo tipo de tecnologías, incluso una robot-ordeñador que va ordeñando las vacas automaticamente con una tecnología que me sorprendió enormemente.



Posteriormente vemos como se amasa la leche cuajada y se le da la forma que tendrán luego los quesos.



En los quesos se troquela la fecha (para saber cuando están listos para llevar a la cueva y una vez allí para comercializarse); y se dejan un par de días en esta sala.


Luego se pasan a la zona de secado, donde están un par de semanas antes de ser llevados a una cueva en los Picos, donde cogen su característico color azul gracias a la acción de los hongos producidos por la humedad.


Hay varios paneles, donde vemos el etiquetado de los quesos (el tradicional de arriba, el más nuevo abajo) y de la Vega de Tordín, donde estaba tradicionalmente el ganado bovino.


Al final de la visita tenemos degustación de estos quesos, que están buenísimos, como está reconocido con varios premios a nivel regional y nacional.
Información práctica
Acceso: Al final de Arenas (viniendo desde Cangas), girando a la izquierda justo antes del puente por el que se sale en dirección Panes.
Horario: 10-14 16-18 (martes a domingo)
Precio: 3€
Web: Aún no tiene
Nos fuimos a la Playa de San Antolín, en el concejo de Llanes a comer las ensaladas que compramos el día anterior sentados en la arena, escuchando la melodía del Mar Cantábrico un rato después de estar jugando en la nieve. Y es que hay muchas Asturias, y todas están muy cerca.


Y tras un paseo por la playa poníamos rumbo a casa, con la sonrisa puesta en la boca, después de un viaje perfecto de Semana Santa