Viernes 25 marzo
Hoy salimos también prontito del hotel, con las mochilas a cuestas, y nos vamos hacia la playa, allí compramos dos billetes de ida y vuelta a Railay (200 baths, 5’30€ cada uno).
En la misma playa un chico nos llama, nos coge los tíckets de ida y nos señala un longboat. Allí están un grupo de 6 esperando. Tenemos entendido que las longboats sólo salen cuando están llenas, y tenemos suerte porque con nosotros dos llenamos la barca. 10 minutos de navegación ruidosa y bajamos en Railay West. Una extensa playa de arena suave y blanca, con resorts y árboles alrededor. Las rocas en los laterales suben empinadas.
*** Imagen borrada de Tinypic ***
Atención
A la península de Railay no se puede llegar por tierra. Aquí hay cuatro playas: Tonsai (no llegamos pero parece ser que es la más económica), Railay West, la más bonita y con todo tipo de servicios: tiendas, baño público, bares, resorts… Railay East, apenas es playa, hay poca arena y algo de suciedad. Quizás cuando baja la marea aparece la playa… y luego Phra Nang, dónde hay varias personas haciendo escalada, la playa es estrechita pero el agua es clara, y aquí está la famosa cueva de la princesa, con las ofrendas de formas fálicas.
Por caminitos internos comunican las cuatro playas. El caminito de 10 minutos entre Railay East y Phra Nang se supone que está habitado por monos, pero no sería la hora,
Entre Railay West y Railay East el camino está asfaltado y da a partes traseras de resorts y hay una tiendecita donde compramos unos snacks.
Antes que se nos haga la hora de irnos alquilamos un kayak. El precio son 300 baths por hora. Lo vemos en los carteles. Si contratas más tiempo, proporcionalmente el precio disminuye. Pensamos que con una hora sería suficiente. Decimos “one hour”, el chico dice “three hundred”, le doy 280 baths en billetes y le pregunto si está bien así y acepta. 7’30€.
En el kayak se puede dejar la mochilita, pero ojo que se moja. Remando nos acercamos a las rocas de un extremo de la playa, tomamos mil fotos, nos entretenemos contemplando el paisaje y no nos damos cuenta y la hora pasa volando. No llegamos a cansarnos de remar para nada, el agua está tranquila.
*** Imagen borrada de Tinypic ***
Nos damos el último bañito. El sol pega muy fuerte, los turistas están tomando la sombra de los árboles. Cuando llega la hora tomamos el longboat de vuelta a Ao Nang, la frecuencia es inmejorable, sale con sólo cuatro pasajeros. Así que quizás no es tan cierto que no sale hasta que no se llena…
Llegamos al hotel con tiempo de sobras y la recepcionista nos ofrece una ducha que tienen en la zona de staff. No nos lo podemos creer. Qué amabilidad.
Duchados, refrescados y limpios nos esperamos en la salita a que venga la minivan. Nos ofrecen tender los bañadores al sol, nos ponen un ventilador cerquita, nos traen vasos de agua. Qué amabilidad.
La minivan llega un pelín tarde y va recogiendo turistas. Todos estamos nerviosos pero corre que se las pela y en una horita estamos en el aeropuerto, que es pequeñito y enseguida hacemos check in. El avión sale otra vez con media hora de retraso. Será lo habitual en Thai Lion Air.
En Don Muang, el aeropuerto de Bangkok, recogemos la mochila de la consigna, por sorpresa no nos cobra por días completos, tal como nos había dicho el chico que nos atendió el martes, sino que nos cobra tres días, 5 horas y 18 minutos.
Justo en la salida buscamos un bus. Una chica del aeropuerto va preguntando tu destino. Decimos National Stadium, la parada de skytrain dónde se encuentra nuestro hotel y nos indica que cojamos cualquiera de los buses del aeropuerto A1 o A2 y cojamos el skytrain en Mo Chit. ¡Qué fácil! En menos de una horita hemos llegado a nuestro hotel, Happy 3. A descansar.