Tras varios días en los que habíamos madrugado y pateado muchísimo, por fin tocaba una tarde de relax. Ese momento fue en Surabaya, en uno de los hoteles con más encanto e historia que he visto nunca, el Hotel Majapahit. Estábamos muy cansados y la guía de Lonely Planet no invitaba a recorrer la ciudad, por lo que decidimos disfrutar de este palacio del siglo XIX y de su maravillosa piscina:)
Al día siguiente nos tocaba madrugar de nuevo. Volar a PangkalanBun no nos resultó fácil ya que no habían muchas aerolíneas que llegaban hasta allí y por tanto los horarios no eran muy buenos…
Nada más llegar ya se percibía que estábamos en la selva! El aeropuerto, el entorno que nos rodeaba, todo era tan verde que daba la sensación de estar en el paraíso
Decidimos que para recorrer el sur de Borneo lo mejor sería un Klotok privado para los dos. Sin duda diría que esta isla fue lo mejor de nuestro viaje a Indonesia. Dormir en la selva, estar rodeados de animales como los monos narigudos, los orangutanes y macacos, e incluso algún que otro cocodrilo fue simplemente increíble!!
Tuvimos mucha suerte de dar con un guía y una tripulación majísima. Al principio teníamos cierto temor de ver cómo sería eso de convivir 24 horas con gente que no conocíamos de nada, pero pronto vimos que todos ellos eran muy sociables. Tanto era así que alguna noche se salían del plan marcado y contratado y nos íbamos a buscar cocodrilos. Ese plan molaba mucho aunque nos resultó imposible cazar un cocodrilo con una red para pescar peces jajaja
En el próximo post os cuento detalladamente lo chulos que estaban los tres campamentos de oragutanes que visitamos: Leakey, Pondok Tangguy y Pesalat.